Juan Pablo II, desde los recursos humanos

Acción Empresarial num 184 marzo junio 2005[Nota.- Cuando apenas se han cumplido 10 años del fallecimiento de Juan Pablo II, me ha dado mucha alegría encontrar entre mis carpetas un ejemplar del monográfico que Acción Empresarial dedicó al gigante polaco. Como Consejero de ASE colaboré en la revista con este artículo, que recuerdo escribí con especial emoción. Una década después mi gratitud y devoción hacia el hoy santo permanecen intactas].

Para alguien que quiere ser fiel a lo que el bautismo representa, no cabe mayor exactitud en la valoración de la figura de Juan Pablo II que destacar su condición de ejemplo vivo y fidelísimo de la fuerza transformadora de Cristo en la vida del hombre cuando verdaderamente nos unimos a Él. Cualquier otra dimensión que quiera resaltarse de Karol Wojtyla, de las muchas y extraordinarias que han adornado su vida, no será, al cabo, sino una derivación de esa transparencia nuclear a la Gracia, que ha operado, además, sobre unas características humanas muy singulares.

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Isabel Guerra: belleza, luz, ternura

Isabel GuerraDespués de algunos años sin saber nada de mi admirada pintora Isabel Guerra, felizmente vuelvo a reencontrame con ella por la  coincidencia en muy pocas semanas de su nueva exposición en Madrid y la presentación de su obra Inmaculada de los jóvenes como icono del reciente Encuentro Europeo de Jóvenes en Ávila.  Casi al mismo tiempo, además, mi amigo José María Alonso me manda uno de esos elaboradísimos pps con la biografía y la descripción e interpretación del arte hiperrealista de la genial pintora, todo ello con buena música de fondo.

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El sarcófago de San Millán, obra del Taller de la Bureba

De las cinco piezas identificadas del importante taller local de sarcófagos de época romana de la Bureba quizá la menos conocida es el sarcófago de San Millán de la Cogolla, fechado en el siglo IV de nuesta era (1).

La obra se encuentra en el Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), conocido universalmente porque de su escritorio proceden las Glosas Emilianenses, las más antiguas manifestaciones escritas conocidas tanto de la lengua castellana como de la vasca.

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La tradición del saludador en Poza de la Sal (II)

La Puerta de las Eras vista desde el interior del casco medieval de Poza, en el inicio de la calle La Torre. Pintura del vergarés Miguel Okina (Foto: Archivo Urcelay).

El fallecimiento en 1895 de la célebre saludadora de Poza, vino a coincidir en el tiempo con el declive de los saludadores en toda España. Fueron para ello decisivos los avances de la medicina en la curación de la rabia y, en general, el dominio de la mentalidad científica. Como consecuencia, con el cambio de siglo y en las décadas siguientes, se hizo más insistente la denuncia pública y el arrinconamiento social de quienes, desposeídas sus prácticas del ancestral signo mágico, pasaron a ser considerados, ahora ya sin miramientos, unos embaucadores[1].

Sin embargo, el eminente etnógrafo Julio Caro Baroja, hacía notar, todavía en el año 1946, que

la creencia en maleficios y en el poder de curanderas, saludadoras, etc., sigue, por otra parte, arraigada en la masa aldeana más de lo que a primera vista parece. Claro es que también lo está entre elementos urbanos[2].

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La tradición del saludador en Poza de la Sal (I)

Vista, desde la calle San Cosme, de la vivienda de la calle La Cerca núm. 3, en una fotografía antigua. En esta casa vivía en 1887 Santos García Padrones, según el Padrón de vecinos de ese año. Adosada a la muralla, contaba, como otras muchas edificaciones de la villa, con un arco de piedra en la entrada, actualmente tapado (Foto: Archivo Urcelay).

Un vago recuerdo en la familia, confirmado después por el descubrimiento de una reseña en la prensa de Madrid del año 1886, me convirtió, de la noche a la mañana, en descendiente directo y consciente de la famosa saludadora de Poza. Se llamaba Santos García Padrones y, ya sin ninguna duda, era la bisabuela de mi padre.

Tras buscar los correspondientes papeles, pude comprobar que era natural de Poza, donde nació en 1834. Hija de Santiago García y Nicasia Padrones, tuvo, al menos, cuatro hermanos: Isidro, Juana, Tomás y Benita.

Casó en Poza el 29 de octubre de 1855 con José Urcelay Santa María, el bisabuelo de mi padre, de oficio cantero, nacido en un caserío de Anguiozar, en la Guipúzcoa interior, y que, por circunstancias que desconozco, pero tal vez relacionadas con su profesión, fue el primer Urcelay en arraigar en Poza. Tuvieron cuatro hijos: Pedro, Antonio (mi bisabuelo), Casilda y María.

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Comunicación interna: «que mi jefe hable conmigo»

Correo electrónicoLa evolución de la comunicación interna en las organizaciones de cierto tamaño ha sido un fenómeno espectacular. En apenas unos años hemos pasado de lo que parecía una novedad al alcance de unos pocos a la consideración, con toda naturalidad, de que la comunicación interna es una condición indispensable para el desarrollo de cualquier organización. Sin comunicación no hay compromiso posible con la cultura, la estrategia o los objetivos generales. Y es más: en medio de la complejidad actual, ni siquiera hay eficiencia operativa.

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Desarrollo del liderazgo a través de la competencia «solución efectiva de problemas»

Jaime UrcelayVuelvo otra vez sobre el tema del perfil de competencias del liderazgo (ver en este mismo blog Lideres: desarrolladores, educadores y entrenadores), un tema clave para poder acertar en el enfoque de los programas y acciones de desarrollo de la función -si es que puede llamarse así-  que quizá resulta más determinante del desempeño de todo tipo de organizaciones.

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Estelas-casa de Poza de la Sal en el Museo de Arqueología de Cataluña

Sede de Barcelona del Museo de Arqueología de Cataluña. El edificio es el Palacio de las Artes Gráficas de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, en la montaña de Monjuich (Foto: Museo de Arqueología de Cataluña).

Como complemento de lo que vengo publicando sobre las estelas-casa, de época romana y cultura celta, procedentes de Poza de la Sal (Burgos) (ver El enigma de las estelas-casa, de época romana, de Poza de la Sal Parte 1 y Parte 2), publico ahora algunas informaciones y las fotografías en color de las cuatro preciosas piezas actualmente localizadas en el magnífico Museo de Arqueología de Cataluña, en su sede de Barcelona, ubicada en la montaña de Monjuich.

Las cuatro estelas -cuyos  respectivos registros del Museo son MAC-BCN 9511, 9514, 19080 y 19081- aparecen en el catálogo de Abásolo, Albertos y Elorza (1975), al que me remito para su descripción más específica (1) . Todos ellas fueron extraídas de la necrópolis de la Granja La Vieja, en Poza de la Sal, y según los datos que me han sido facilitados por el propio centro (2), deben proceder de la Colección del profesor Julio Martínez Santa-Olalla (3). En concreto, dos de ellas fueron donadas en 1934 por su padre, el General José Martínez Herrera (4), pozano de nacimiento y alcalde accidental de Barcelona durante un breve período, y las otras dos en los años 60 por el notario de esa ciudad Joaquín Piñol Agulló.

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Elogio del flip chart

flipchart2Me ha pasado ya más de una vez que al pedir un flip chart o rotafolios para una sesión de formación o un taller no ha sido posible contar con él porque este material ya se ha retirado.

Nada tengo, evidentemente, contra los sustitutivos -normalmente pizarras blancas o, en menor medida, pizarras digitales- pero sí creo que es una equivocación prescindir del flip chart considerándolo una herramienta ya superada. Y, por supuesto, me he sentido un poco manco cuando me ha faltado.

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El filósofo Ortega y Gasset en Poza de la Sal

Imagen1
(Montaje fotofráfico con la imagen de Ortega en la entrada de Poza).

La primera vez que leí algo sobre la relación de José Ortega y Gasset (1883-1955) con Poza de la Sal (Burgos) fue en un precioso artículo del periodista, pozano de nacimiento, Miguel Ángel Velasco. Se titulaba «Poza de la Sal. Relicario de Castilla la Vieja» y apareció publicado en el diario Ya en el año 1978 (1).

Escribía entonces Velasco:

[Ortega y Gasset] cayó por Poza una tarde, así por casualidad, y desde entonces la visitaba todos los años que podía, porque lo consideraba «uno de los pueblos más interesantes de nuestra patria».

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