Mariano San Miguel Urcelay con uniforme del Real Cuerpo de Alabarderos. c. 1900 (Foto: El Correo. Imagen mejorada con IA).
Reanudo hoy un «clásico» de este blog, la galería de personas célebres que han llevado el apellido Urcelay o Ucelay, para presentar a Mariano San Miguel Urcelay (Oñate, 1879 – Vitoria, 1935), un importante músico poco conocido hoy del gran público pese a la admiración y el respeto que alcanzó en vida y a que sus composiciones siguen formando parte del repertorio de la mayoría de las bandas de música de toda España.
Ya apuntaba en esas notas que era muy probable que también otras ramas del linaje de los Urcelay hubieran llegado tempranamente a Chile desde tierras vascas. Ahora, el eminente médico cardiólogo pediatra y profesor titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Gonzalo Urcelay Montecinos, ha tenido la amabilidad de ponerme sobre la pista de su abuelo Teodoro Urcelay Yturbe, bautizado 9 de noviembre de 1886 en la parroquia de San Miguel Arcángel de Oñate y emigrado también a Chile a comienzos del siglo XX.
Belén Urcelay Igartua en su librería El Jardín de las Letras (Foto: El Mundo. Bernardo Díaz).
Es un orgullo hacerme eco hoy en este blog, siempre atento a las informaciones sobre la estirpe de los Urcelay, de la concesión a mi sobrina Belén Urcelay Igartua del Premio Vergara de Novela Romántica.
Mi enhorabuena para ella, junto con el deseo de que siga cosechando éxitos como escritora vocacional y como emprendedora cultural, con ese sueño de librería-escuela que es El Jardín de las Letras, en pleno centro de Madrid.
Con motivo del mencionado galardón, Yo Dona, suplemento de el diario El Mundo, ha publicado una entrevista a Belén que merece la pena leer. Puede accederse a ella pinchando aquí.
Retrato de estudio de Urcelay I (José María Urcelay Lersundi), realizado en 1920 por Indalecio Ojanguren.
Además del sacerdote y músico Ángel Urcelay Aldalur, de los primeros Urcelay ilustres de los que tuve noticia en casa fue de una saga de conocidos pelotaris que tenían también nuestro mismo apellido, originarios de Azcoitia, en el valle guipuzcoano del Urola, muy cerca, por tanto, del lugar de la antigua casa-solar de los Urcelay.
Y no era casualidad que estos destacados jugadores de pelota vasca hubieran nacido en Azcoitia. No en vano este rincón en el corazón de nuestra ancestral Euskalherría, a los pies del Macizo de Izarraitz, ha sido considerado la cuna y guardián de este deporte, la cátedra o templode la pelota a mano (1).
Ciertamente, fue la práctica de este antiquísimo deporte, tan característico de la cultura vasca, la que dio relevancia pública a José María Urcelay Lersundi –Urcelay I– y a sus hijos Justino, José León e Iñaki Urcelay Aramendi –Urcelay II, Urcelay III y Urcelay IV, respectivamente-. Pero cuando uno tiene la oportunidad de profundizar un poco en estas figuras, se topa de inmediato con una historia quizá menos famosa, pero mucho más entrañable y meritoria: la de la familia Urcelay Aramendi y sus descendientes (Los Urcelay de José María y Josefa), desde el final de la Guerra Civil dispersos entre España, Argentina y Venezuela, pero admirablemente unidos en la fidelidad y la gratitud al legado familiar y cultural del matrimonio que formaron, en los inicios del siglo XX, José María Urcelay y Josefa Aramendi.
En una entrada anterior de esta Galería, dedicada al famoso tenor mexicano Nicolás Urcelay, ya hice referencia a la diáspora de nuestro linaje guipuzcoano de los Urcelay o Ucelay en Hispanoamérica.
Matilde Ucelay Maórtua (1912-2008) trabajando en el tablero de su estudio el 1 de enero de 1950 (Foto: EFE)
Ya he indicado en alguna entrada anterior de esta Galería de personalidades con apellido Ucelay o Urcelay (en su origen, es el mismo), que el monumental Diccionario Biográfico Español, de la Real Academia Española de la Historia, incluye en la voz Ucelay a tres personas: Pura Ucelay -remitiendo a Pura Maórtua Lombera-, Matilde Ucelay y José María Ucelay.
Del último citado he dado ya noticia (ver Galería (II). José María Ucelay Uriarte (Bermeo, 1903 – Bilbao, 1979), pintor original) por lo que es el momento de referirse a Matilde Ucelay Maórtua (Madrid, 1912 – 2008). Se trata de la primera mujer española titulada en arquitectura, campo en el que destacó con dedicación profesional plena durante 40 años y 120 proyectos realizados, pese a las importantes dificultades iniciales que hubo de enfrentar. Su biografía nos permitirá situar también a la mencionada Pura Ucelay, su madre, conocida por el apellido de casada e inquieta promotora cultural, notable por su amistad con el poeta Federico García Lorca, en cuyas iniciativas teatrales tomó parte.
El tenor mexicano Nicolás Urcelay Alonzo (1919-1959)
Poco o nada conocido en España, el tenor mexicano Nicolás Urcelay Alonzo (Mérida, Yucatán, 1919 – Tampico, Tamaulipas, 1959) fue una celebridad en su país, especialmente en su región natal de Yucatán –el Mayeb-, donde todavía hoy es recordado y reconocido como uno de los más notables cantantes líricos de México.
Para el propósito de esta Galería es también significativo por su pertenencia a una estirpe del apellido Urcelay que, desde su llegada a México en el siglo XVIII, destacó como una de las familias más relevantes de la vida yucateca y que hoy tiene continuidad a través de sus descendientes.
Sobre él y su obra pictórica y escenográfica hay publicadas bastantes referencias fácilmente accesibles. Muy poco -por no decir nada- es lo que aquí podría yo aportar de novedoso sobre su semblanza humana y artística o sobre el contexto cultural en el que vivió. Me limitaré, por tanto, a presentar una reseña de esos aspectos, tomada de los biógrafos del famoso pintor, para centrarme después en su genealogía familiar por vía paterna, es decir la de su apellido Ucelay, y, por último, en alguna consideración más personal.
Don Ángel de Urcelay en Zarauz en un verano de los años 60. Le acompaña su amigo el compositor Francisco Escudero (Foto: ERESBIL. Archivo vasco de la música)
NOTA.- En el contexto de mi interés por todo lo relacionado con el linaje Urcelay o Ucelay (ambos, originariamente, fueron el mismo apellido), inicio con esta entrada una recopilación o galería de biografías de quienes en el linaje han tenido mayor relevancia pública.
Solo dos Urcelay o Ucelay -la arquitecta Matilde Ucelay Maórtua (Madrid, 1919-2008) y el pintor José María Ucelay Uriarte (Bermeo, 1903-1979)- aparecen entre las 40.000 biografías de personajes relevantes en la historia de España, desde el siglo VII a. de C. hasta la actualidad, recopiladas en elDiccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. Pero, como tendré ocasión de presentar en esta serie, hay algunos otros Urcelay o Ucelay que han conseguido notoriedad pública, mereciendo formar parte de nuestra memoria. Alguno de fuera de nuestras fronteras, como es el caso destacado del cantante operístico mexicano Nicolás Urcelay Alonzo (Mérida, Yucatán, 1919-1959).
Uno de ellos es precisamente la personalidad con la que arranco ahora esta serie: el sacerdote y músico Ángel de Urcelay Aldalur (Zarauz, 1904-1992). Y quiero que sea el primero por una razón sentimental: en mi propia familia era considerado nuestro «pariente» con más renombre.
«La familia, la actual con la que convivimos y la pretérita formada por nuestros antepasados, constituye nuestro humus vital y nuestro patrimonio hereditario, tanto en el sentido genético como en el de esos valores y costumbres que se transmiten de generación en generación a partir de la educación y las formas de vida.
Podemos así pensar que cada uno de nosotros somos en parte personalidades singulares e inéditas, pero en parte también mimetizamos y recapitulamos rasgos físicos y espirituales del linaje familiar al que pertenecemos, de la tradición familiar en la que estamos insertos.»