Galería (I). Ángel de Urcelay Aldalur (Zarauz, 1904 -1992), sacerdote e impulsor de la música coral

Don Ángel de Urcelay en Zarauz en un verano de los años 60. Le acompaña su amigo el compositor Francisco Escudero (Foto: ERESBIL. Archivo vasco de la música)

NOTA.- En el contexto de mi interés por todo lo relacionado con el linaje Urcelay o Ucelay (ambos, originariamente, fueron el mismo apellido), inicio con esta entrada una recopilación o galería de biografías de quienes en el linaje han tenido mayor relevancia pública.

Solo dos Urcelay o Ucelay -la arquitecta Matilde Ucelay Maórtua (Madrid, 1919-2008) y el pintor José María Ucelay Uriarte (Bermeo, 1903-1979)-  aparecen entre las 40.000 biografías de personajes relevantes en la historia de España, desde el siglo VII a. de C. hasta la actualidad, recopiladas en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. Pero, como tendré ocasión de presentar en esta serie, hay algunos otros Urcelay o Ucelay que han conseguido notoriedad pública, mereciendo formar parte de nuestra memoria. Alguno de fuera de nuestras fronteras, como es el caso destacado del cantante operístico mexicano Nicolás Urcelay Alonzo (Mérida, Yucatán, 1919-1959).

Uno de ellos es precisamente la personalidad con la que arranco ahora esta serie: el sacerdote y músico Ángel de Urcelay Aldalur (Zarauz, 1904-1992). Y quiero que sea el primero por una razón sentimental: en mi propia familia era considerado nuestro “pariente” con más renombre.

Hablaba mi padre de él con mucho respeto, refiriéndonos que se trataba de un benemérito sacerdote vasco, “desterrado después de la Guerra Civil a Sevilla por sus ideas nacionalistas”. Nos contaba que Don Ángel era organista, canónigo de la Catedral de Sevilla y renovador de los “Seises”, un grupo de niños que, según destacaba, “desde hace siglos tienen el privilegio de poder bailar ante el Santísimo Sacramento”.

Siendo ya adulto, descubrí que, efectivamente, Ángel de Urcelay era una personalidad muy popular y querida en la ciudad de Sevilla, en la que había dejado una huella inborrable como sacerdote y como músico.

Afortunadamente, su obra y su memoria siguen proyectándose hoy día gracias a la sevillana Coral Ángel de Urcelay.

Oñate, Zarauz y finalmente Ondárroa

Ángel de Urcelay Aldalur nació en Zarauz (Guipúzcoa) el 17 de agosto de 1904. Fueron sus padres Francisco Ucelay Guereta (natural de Oñate, Guipúzcoa, donde nació el 29 de enero de 1861) y Josefa Ygnacia Aldalur Soraluce (nacida el 31 de diciembre de 1868, en Régil o Errezil, Guipúzcoa). Por línea paterna descendía de una rama del linaje Urcelay arraigada, en al menos siete generaciones, en Oñate y en la que se dieron las habituales variaciones en la grafía de nuestro apellido (en este caso de Uzelay a Ucelay, para acabar finalmente en Urcelay).

En 1926 fue ordenado sacerdote en el seminario de Saturraran, en Motrico. Estudió su carrera musical con el maestro Luis Arteaga en San Sebastián y obtuvo plaza de organista en la parroquia de Ondárroa (Vizcaya). En ella organizó su primera coral, todavía recordada en la localidad. Allí fue muy querido por su “actuación ejemplar, como sacerdote”, recordaría tiempo después Felipe Egiguren, ondarrés y amigo de juventud de nuestro sacerdote. “Ejercía la caridad con prodigalidad”.

Tras la toma de Ondárroa por los nacionales el 4 de octubre de 1936, se vio envuelto en el turbulento y lamentable ambiente que rodeó la pretensión de depurar la complicidad de una parte del clero local con el nacionalismo vasco. Recordemos que éste -entonces de marcada confesionalidad católica- se había integrado en el bando republicano, de frontal hostilidad hacia la Iglesia.

Fotografía antigua de la iglesia de Santa María, en Ondárroa (Vizcaya).

El 18 de febrero de 1937 el vicario Pérez Ormazábal, responsable interino de la Diócesis en ausencia del obispo Múgica, prohibió a Urcelay, por mandato de las nuevas autoridades militares, regresar a Ondárroa. ¿Había formado parte Don Ángel de las más de 1000 personas, en su mayoría hombres, que abandonaron la villa vizcaína ante la inminente entrada de las tropas nacionales, dirigiéndose hacia Lequeitio, Plencia, etc.? Es muy posible que fuera así.

Pasó algún tiempo confinado en el Seminario de Pamplona y el 10 de agosto del mismo año 1937 le encontramos preso en el convento de El Carmelo de Begoña, en Bilbao, con otros 81 clérigos. Vendrían después Burgos, Pasajes de San Pedro, Cádiz y Jimena de la Frontera (Cádiz). “3 años sin rumbo fijo”, como él mismo escribiría años después.

El joven sacerdote Ángel de Urcelay

Destierro forzoso en andalucía y amparo del cardenal segura

La peripecia de Urcelay durante la guerra acabó, como he mencionado, en la localidad de Jimena de la Frontera, en la provincia de Cádiz, donde llegaría desterrado, según menciona alguna nota biográfica. Felipe Egiguren escribe en sus memorias que “a la entrada de los requetés en Ondárroa, fue destituido y desterrado. Al poco tiempo se marchó, o le destinaron a un convento de monjas en Cádiz”.

Don Ángel Urcelay en compañía del también sacerdote y músico vasco Norberto Almandoz, quien consolidó y dirigió el Conservatorio de Música de Sevilla.

Parece también que Don Ángel de Urcelay pudo ser uno de los protagonistas de un episodio poco conocido de nuestra historia reciente, al que en 2016 se refería el periodista Antonio de Burgos en la prensa diaria, con mención de nuestro personaje:  los meritorios esfuerzos del entonces Arzobispo de Sevilla, el burgalés Cardenal Pedro Segura, para conseguir, en el contexto dificilísimo del final de la guerra, que los curas nacionalistas vascos pudiesen redimir sus penas con trabajos pastorales, acogiéndoles en su archidiócesis.

Hay también algún testimonio de la  amistad del P. Urcelay con el dirigente carlista andaluz Manuel Fal Conde, vínculo que tal vez se remonte también a esa época.

Se explicaría así la presencia en Sevilla, ya en 1939, de Don Ángel de Urcelay como primer organista de su Catedral. Egiguren afirma que obtuvo esa plaza por oposición mientras estaba en el convento de Cádiz y sabemos, por otro lado, que sustituyó en ella a otro ilustre sacerdote y músico vasco, Norberto Almandoz, quien acababa de ser nombrado por el Cardenal Segura Canónigo Maestro de Capilla. El propio Almandoz habría presentado la candidatura de su amigo Urcelay, a quien, tras ser examinado con distintas pruebas y encontrado apto, se le concedió la plaza de Organista de 1ª de la Catedral sevillana.

Es interesante también la semblanza que el mismo Egiguren escribe de Don Ángel, referida a aquellos años: “Urzelai fue de siempre, además de excelente músico (…), bondadoso y caritativo por excelencia, joven, dinámico y optimista en grado sumo”.

Don Ángel de Urcelay dirigiendo la Escolania de Nuestra Señora de los Reyes en los años 50 (Foto: ABC de Sevilla)

Director y alma mater de la Escolanía de Nuestra Señora de los Reyes

En 1944, el mismo cardenal Segura le encarga la formación de la recién creada Escolanía de Nuestra Señora de los Reyes.

Durante sus 35 años de existencia, esta Escolanía se convirtiría en un emblema de la ciudad de Sevilla, siempre unido a la figura de su director, el P. Urcelay, a cuyo gran tesón y personalísimo compromiso debió su éxito. “Vivió por y para ella, llevándola a lo más alto y también sufriendo el declive hasta su desaparición”, escribe Juan Ortega.

Sus integrantes fueron niños que cantaban en los principales actos religiosos de la ciudad, como fueron, de manera destacada, la proclamación de la Virgen de los Reyes como Patrona Sevilla y su Archidiócesis (1946) o  la coronación canónica de la Esperanza Macarena (1964).

Azulejo en recuerdo de D. Ángel de Urcelay, colocado en el Arzobispado de Sevilla con motivo del homenaje en 2016 (Foto cedida por Manolo Correa, secretario de la Coral Ángel de Urcelay)

El repertorio de aquellos tiempos de la Escolanía constaba de unas 120 obras, tanto de compositores clásicos, como Victoria, Palestrina, Guerrero, Lotti, Arcadelt, Croce … y contemporáneos como Goicoechea, Iruarrizaga, Otaño, Casimiri, Beobide, Urteaga …

Junto a la actividad educativa y musical,  el P. Urcelay realizó en la Escolanía Virgen de los Reyes una gran labor social, ya que, sobre todo en su primera época, la agrupación coral se nutría de niños de familias sevillanas en precaria situación económica.

Estaban en régimen de seminternado en su sede de calle Placentines, 51. Además de la enseñanza primaria y el bachillerato, estudiaban solfeo, piano y canto, dirigidos por el propio Urcelay y un profesor auxiliar. Recibían tanto la manutención como la enseñanza de manera completamente gratuita.

Muchos de estos niños -alrededor de 400 pasaron por ella- consiguieron un buen futuro profesional. La Escolanía fue también cantera de destacadas personalidades de la vida musical sevillana.

Fue muy notable también la difusión que la música coral tuvo en los años 50 entre el pueblo sevillano gracias a esta agrupación. Unida a un coro de voces graves del propio maestro (la Capilla Angélica) formó también la Capilla Isidoriana, imprescindible en los actos religiosos de la capital hispalense.

El maestro Ángel de Urcelay dirige en 1953 a los Seises (Foto: FMS Archivo Serrano).

Renovación de los “Seises”

En 1951, el P. Urcelay es nombrado canónigo de la Catedral de Sevilla y en 1960 Maestro de Capilla de la misma, sucediendo, como ya había ocurrido en 1939 con la plaza de Organista, al P. Norberto Almandoz.

Al asumir su nueva responsabilidad, se encargó de la preparación e instrucción de los “Seises”, el conjunto de seis niños ataviados con traje de pajecillos cortesanos, que, desde hace varios siglos (su primera noticia escrita es de 1508, pero posiblemente sean anteriores), goza de bula pontificia para bailar ante la Custodia con el Santísimo Sacramento en la Festividad del Corpus Christi.

Don Ángel “utilizó la Escolanía como cantera de los Seises, ya que antes se formaban en el Colegio San Miguel y el cambio sustancial fue que los Seises se dedicaran a partir de entonces a bailar y ya nunca volvieron a cantar”, según explica el investigador Pedro José Sánchez Gomez.

La Escolanía Virgen de los Reyes en los años 50 con su creador y director Ángel de Urcelay

Urcelay y la “memoria emocional de Sevilla”

Considerado el más importante impulsor de la música polifónica de su época, el maestro Urcelay participó con la Escolanía Virgen de los Reyes en multitud de conciertos. En 1964 obtuvo un Primer Premio Nacional y Medalla de Oro en un concurso nacional de villancicos y música culta. Un año después realizaba una grabación discográfica en vinilo para la casa Alhambra.

La Escolanía irá reduciendo su actividad ya en los años setenta, debido a la avanzada edad de Urcelay. En 1979 cantó por última vez en el Corpus.

Atrás quedaba el legado de su inmensa e incansable labor pastoral y social y, en el terreno artístico, de impulso y dirección de la música polifónica, en la que brilló de manera especial. No puede dejar de mencionarse también su obra como compositor, destacando el Himno a la Virgen de los Reyes (1946) o el Alabado para baile de los Seises. En Ondárroa se recuerda también la canción Antiguako Ama, cuya música compuso Urcelay hacia 1927.

Jubilado en 1984, pasó sus últimos años en Zarauz, desde donde aun hacía algunos viajes a Sevilla. Falleció el 15 de julio de 1992.

La Coral Ángel de Urcelay en una de sus actuaciones (Foto: Coral Ángel de Urcelay)

La Coral Ángel de Urcelay

Hoy la importante huella de Don Ángel de Urcelay en Sevilla sigue presente a través de la Coral que lleva su nombre (para más información sobre esta agrupación musical sevillana pinchar aquí).

La Coral Ángel de Urcelay fue fundada en 2011 con el doble objetivo de satisfacer la inquietud por la música coral de antiguos alumnos de la Escolanía Virgen de los Reyes y para rendir homenaje a quien fue su director. La agrupación está en la actualidad dirigida por Fermín López y la forman 40 voces mixtas.

Precisamente esta Coral fue una de las protagonistas del homenaje rendido en julio de 2016 a Don Ángel de Urcelay en su localidad natal de Zarauz, lo que motivó la atención de la prensa vasca hacia su desconocida figura.

Una de estas informaciones de prensa señalaba que todos los veranos venía a Zarautz y solía ejercer de sacerdote en la parroquia Santa María la Real, haciéndose conocer como un sacerdote firme con sus creencias tradicionalistas en cuanto al idioma de las misas (en Latín) y su manera de vestir.

Colocación en 1976 en el Palacio Arzobispal de Sevilla del azulejo en memoria de la Escolanía Virgen de los Reyes y de su fundador D. Ángel de Urcelay, con la presencia de Monseñor Asenjo (Foto cedida por Manolo Correa, secretario de la Coral Ángel de Urcelay)

También ese mismo año 2016, coincidiendo con la Fiesta de la Inmaculada, en diciembre, se le rindió un merecido homenaje en Sevilla, con la presencia de la coral Zarautz Abesbatza. Con este motivo se colocó un azulejo conmemorativo en el Palacio Arzobispal sevillano, según puede verse en las fotografías adjuntas, que me fueron facilitadas, a través de un buen amigo de la ciudad hispalense, por el secretario de la Coral Ángel de Urcelay, Manolo Correa Martínez.

Además de agradecerle aquí públicamente su generosidad, reproduzco con mucho gusto el mensaje que entonces me envió sobre mi “pariente”, el buen sacerdote de Cristo e insigne artista y educador Ángel de Urcelay Aldalur:

Dile de parte de todos nosotros que para el coro es una persona entrañable, que se le admira, y que con el encuentro con la coral Zarautz Abesbatza en Zarauz el pasado julio y en Sevilla en el puente de la Inmaculada del pasado diciembre hemos establecido un hermanamiento, unos vínculos y una amistad que perdurará siempre.

Jaime Urcelay

Fuentes utilizadas:

Ángel de Urcelay fue una persona muy querida en Sevilla (Diario Vasco, 13 de diciembre de 2016).

Ángel Urcelay, un renovador en los Seises (ABC de Sevilla, 16 de octubre de 2006)

-Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián.

-Concierto homenaje a Ángel Urcelay esta noche en la Iglesia de los Franciscanos (El Correo Vasco, 16 de julio de 2016).

Felipe Egiguren. Un abertzale íntegro, Sabino Arana Fundazioa, Bilbao, 2010.

-La Escolanía Virgen de los Reyes, memoria emocional de Sevilla (ABC de Sevilla, 16/10/2006).

-La huella de Urcelay (Noticias de Guipúzkoa, 12 de julio de 2016).

Lista de Schindler del Cardenal Segura, de Antonio Burgos (ABC de Sevilla, 4 de abril de 2016).

-Los Seises de Sevilla en el siglo XX “de la época dorada al declive”, de Juan Ortega Pérez (Danzaratte, Revista del Conservatorio Superior de Danza de Málaga, nº 5 y nº6, 2009).

-Monseñor Antoniutti y el clero nacionalista vasco (julio-octubre de 1937), de Santiago Martínez Sánchez (Sancho el Sabio. Revista de cultura e investigación vasca, nº 27, 2007).

Norberto Almandoz Mendizábal (Astigarraga 1897 – Sevilla 1970): sacerdote y compositor, de José Luis Ansorena (Ayuntamiento de Astigarraga, 1993).

On Anjel Urzelai. Ondarroako Organjole Bikaina (1927-1936), de Ioan Arantzamendi Mugartegi (en Ondarroa 2002, Ayuntamiento de Ondárroa, 2002).

-Ondarroako Historia Zaleak (en Ondarroa 2007, Ayuntamiento de Ondárroa, 2007).

(Actualizada el 25/02/2018).

 

 

 

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