Galería (VIII). Mariano San Miguel Urcelay (Oñate, 1879 – Vitoria, 1935), clarinetista, compositor y emprendedor cultural

Mariano San Miguel Urcelay con uniforme del Real Cuerpo de Alabarderos. c. 1900 (Foto: El Correo. Imagen mejorada con IA).

Reanudo hoy un «clásico» de este blog, la galería de personas de cierta celebridad que han llevado el apellido Urcelay o Ucelay, para presentar a Mariano San Miguel Urcelay (Oñate, 1879 – Vitoria, 1935), un importante músico poco conocido hoy del gran público pese a la admiración y la popularidad que alcanzó en vida y a que sus composiciones siguen formando parte del repertorio de la mayoría de las bandas de música de toda España.

Prueba de la relevancia de este Urcelay, de larga estirpe oñatiarra por parte de madre, es que cuenta con artículo propio en el selecto Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. De él transcribo a continuación su biografía.

Portada de una partitura de Mariano San Miguel (Foto: Bassus Ediciones).

Mariano San Miguel Urcelay. Oñate (Guipúzcoa) 7.XII.1879 – Vitoria 7.X.1935. Clarinetista y director de bandas.

Fue bautizado al día siguiente de nacer en la parroquia de San Miguel Árcangel de la localidad guipuzcoana de Oñati. Su primer profesor de solfeo y luego de clarinete fue su padre músico; formó parte en distintas bandas de música castrenses, de niño ya formaba en las agrupaciones de música del profesor Piedrahita y del Batallón de las Navas en Vitoria. En 1895 entró a formar parte en la banda del Regimiento de Zapadores Minadores de Madrid, terminó sus estudios con brillante notabilidad en armonía e instrumentación de clarinete, En 1900 en oposiciones pasó a formar parte de la Banda del Real Cuerpo de Alabarderos de Madrid, siendo clarinete solista, la agrupación la dirigía Emilio Vega. También en la villa madrileña en un tiempo fue solista en el Teatro Real, y segundo solista de la Real Capilla, que dirigía el profesor Sacco del Valle, también fue primer clarinete en la Sociedad de Conciertos de Madrid.

Fundador en 1916 de la revista Harmonía, dedicada a la publicación de obras para banda y profesorado, retornó a Vitoria su patria adoptiva e ingresó sucesivamente en las bandas militares de los regimientos de Cuenca y Llerena. Profesor de música y enseñanza de clarinete, armonizó obras especialmente para banda. Fue autor de la obra “La bandera tricolor”, pero su fama a un nivel más popular se debe a ser autor del pasacalle dedicado al personaje mitológico “Celedón” que fuera estrenado en Vitoria en 1918 por la Banda Municipal de Música de Vitoria dirigida por José Gregorio Escoriaza.

Una calle en Vitoria lleva su nombre desde el 8 de junio de 1960, años más tarde en la calle Olaguibel, donde vivió y falleció, el Ayuntamiento de la ciudad colocó una placa en su recuerdo en la fecha de 1 diciembre de 1968, en el cincuentenario del estreno de su popular pasacalle Celedón.

Comentarios a una biografía

Tengo que agradecer a Luis García Cortizas, descendiente como yo de la villa burgalesa de Poza de la Sal (Burgos), hijo de un ilustre músico de la localidad y, como él, músico militar (en la actualidad comandante director de la Unidad de Música del Tercio Norte de Infantería de Marina), este interés por Mariano San Miguel Urcelay, músico -como Luis me destacó- de bastante importancia.

El propio García Cortizas, remitiéndome al artículo mencionado, me aportó, desde sus conocimientos y experiencia como director de una prestigiosa banda de la Armada, algunos comentarios interesantes sobre la biografía de San Miguel:

Ser clarinete solista en la banda de la Guardia de Alabarderos significa que era el solista (y mejor) clarinete de la mejor y más prestigiosa banda militar de por aquel entonces, antecedente de la actual Unidad de Música de la Guardia Real.

En cuanto a la referida fundación de la revista Harmonía, me subrayaba:

Fue fundamental para divulgar repertorio clásico y de zarzuela ya que Urcelay y otros compositores de lo mejor para banda de entonces adaptaban esas obras de orquesta a banda y aún hoy en día usamos todas las bandas de España, civiles o militares, sus arreglos.

Portada y contraportada de uno de los números de la revista Harmonia, fundada por Mariano San Miguel Urcelay en 1916, en el que aparece publicada su obra Homenaje a Chapí. El eminente músico, compositor y crítico Julio Gómez García afirmó que esta labor editorial era la más inteligente y fecunda que se ha llevado a cabo en España, la mayor obra de cultura musical conocida entre nosotros (Imagen: Biblioteca Nacional de España).

Respecto a su obra, me decía:

Nombran su pieza más célebre la canción del “Celedón”, pero en el mundo bandístico tiene una marcha de procesión que es de las más conocidas, bonitas, valoradas, e interpretadas en toda España: «Mektub». Y en el ámbito de la música militar es suya la marcha de revista «La Guardia de Alabarderos», que es una marcha que muchas bandas tocamos para pasar revista y es una maravilla.

Y concluía García Cortizas:

A mí personalmente como compositor me parece que tiene una técnica y un gusto insuperables, aunque si bien es cierto, se ciña a los géneros breves del mundo bandístico.

Portada de la edición de la partitura de la célebre marcha La Guardia de Alabarderos, de Mariano San Miguel Urcelay, interpretada habitualmente por las bandas militares españolas en el acto de pasar revista a las formaciones. Puede verse la firma del autor (Imagen: Biblioteca Nacional de España).

Una inmensa y memorable obra musical

La producción musical de San Miguel fue amplísima; se habla de centenares de composiciones para banda, muchas de ellas incluidas todavía en los repertorios de las bandas de música y de las que existen multitud de grabaciones. De la ya mencionada y bellísima marcha Mektub, habitual en las procesiones de Semana Santa de toda España, se ha llegado a decir que es una de esas marchas apátridas, universales, que no tienen lugar propio pues pertenece a todo el orbe cofrade (Foro Patrimonio Musical).

Pueden citarse también La Oreja de Oro, La Virgen Blanca, Rey de Reyes (bajo el seudónimo M. Güélsiman), El Héroe Muerto, Gloria, Ntra. Sra. de los Ángeles, Alé (pasodoble torero vasco), Homenaje a Chapí, ¡Yo soy español!, Ave Rex, Rosina (polca), ¿Las tres son? (tango)… La relación es interminable.

Como buen músico de banda, San Miguel se dedicó también a la instrumentación y arreglo de obras orquestales clásicas para su interpretación por bandas de música. Muy notables son en este sentido su magnífica versión de la ópera El Ocaso de los Dioses, de Wagner, y la del Minueto de la Sinfonía n.º 100 “Militar”, de Haydn. Gracias a este tipo de adaptaciones, realizadas con profusión por San Miguel y otros músicos, siendo muchas de ellas publicadas en la revista Harmonía, la música europea y española clásica se ha conocido incluso en nuestros pueblos más pequeños, lo que ha implicado una estimable labor de culturización.

Día del Blusa en las Fiestas de Vitoria el 29 de julio de 1956: tradicional visita de los blusas (cuadrillas de mozos) al cementerio de Santa Isabel para depositar coronas de flores en la tumba de Mariano San Miguel Urcelay, autor de la melodía Celedón. En la lápida pueden leerse los nombres del músico y de su madre Fermina Urcelay y Arregui (Foto: Photo Araba).

Mención aparte por su significación popular merece la ya mencionada Celedón, imprescindible en las fiestas patronales de Vitoria (Álava) en honor de la Virgen Blanca. Tras el correspondiente chupinazo, la Banda Municipal acompaña con este pasacalle compuesto por San Miguel en 1918 el ritual de la Bajada de Celedón, el mítico personaje, volando por el sobre la gente con un paraguas, con la que se abren las fiestas. También, en la última noche de las fiestas, suena la misma melodía al abandonar Celedón la ciudad, volando hacia el cielo vitoriano y despidiéndose hasta el siguiente año. La inspiración de San Miguel vino por una canción popular y en 1921 se estrenó por la Coral Vitoriana la letra, también escrita por nuestro músico.

Fiestas de la Virgen Blanca en Vitoria. Celedón, en forma de muñeco, descendiendo por encima de la multitud agolpada en la plaza de la Virgen Blanca para llegar al balcón, donde reaparecerá ya como humano. Mientras la Banda Municipal interpreta la melodía Celedón, de Mariano San Miguel Urcelay (Foto: Crónica Norte).

Puede decirse, en fin, de la obra y la música del maestro Miguel San Miguel Urcelay, lo que con motivo de su fallecimiento escribió su amigo el también gran compositor y crítico Julio Gómez García (1886-1973):

Su música es fácil, brillante, de una técnica correcta y elegante, y, sobre todo, maravillosamente adaptada a la banda. Como instrumentador para esta agrupación no tenía rival. Además de compositor y editor, San Miguel había sido uno de nuestros mejores instrumentistas. Era un clarinetista de primer orden, y como solista ocupó los primeros puestos en el Teatro Real, Banda de Alabarderos, Orquesta Sinfónica y otras varias corporaciones [1].

Conocido retrato de madurez de Mariano San Miguel Urcelay (Foto: Archivo José Luis Sáenz de Ugarte – Auñamendi Eusko Entziklopedia) (Imagen mejorada con IA).

Un hombre bueno y generoso

Desgraciadamente poco nos ha llegado del lado más personal de quien fue en vida uno de los músicos más respetados y aplaudidos de España, tanto entre los más eminentes directores de las principales bandas de música como entre los anónimos aficionados que nutren el mundo de las charangas en los pueblos más recónditos, aunque al gran público no llegase su nombre.

Sabemos, sí, a través de la prensa de la época que casó y que tuvo al menos dos hijas. Y el mencionado Julio Gómez destacó de él, en la mencionada necrológica:

(…) La jovialidad constante y el sano optimismo de su carácter. Sus amigos íntimos no olvidaremos nunca su conversación chispeante, llena de sal y pimienta, pero llena también de buena intención y de profunda y verdadera honradez personal y artística. (…) Hombre bueno y generoso, supo a la vez, con una modestia y una sencillez insuperables, un verdadero y grande artista.

Genealogía, por línea materna, de Mariano San Miguel Urcelay

Genealogía por línea materna de Mariano San Miguel Urcelay (Fuente: elaboración propia a partir de los registros parroquiales del Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián).

Reconstruida en base a los registros parroquiales del Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián, en la genealogía en línea materna del gran músico encontramos, una vez más, las habituales variaciones en la grafía del apellido. Se trata, por lo demás, de una rama totalmente vinculada a Oñate que, en 1700, entronca con los Urcelay asentados en Chile a los que me he referido en Galería (V). El linaje de Santiago Urcelay Aranaz (Oñate, 1875) en Chile y Galería (VII). El linaje de Teodoro Urcelay Yturbe (Oñate, 1886) en Chile.

Con esto, y la sugerencia de una audición de la impresionante marcha procesional Mektub, como tributo al maestro, finalizo esta entrada sobre Mariano San Miguel Urcelay, ilustre integrante del linaje Urcelay, cuya grande y fecunda obra merece, y así ocurrirá, que su nombre no se olvide mientras en España haya bandas de música, como con acierto escribió el compositor Julio Gómez.

Jaime Urcelay


[1] “De Música. Mariano San Miguel” de Julio Gómez. El Liberal, 18 de octubre de 1935.

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