La tradición del saludador en Poza de la Sal (y II)

Poza de la Sal

Escudo de la villa de Poza de la Sal

En la primera parte de esta entrada sobre la ancestral tradición del saludador en Poza de la Sal (Burgos), terminaba por apuntar que la conocida como Saludadora de Poza alcanzó una cierta celebridad fuera de nuestro pueblo en el último tercio del siglo XIX .

En efecto, la curandera pozana era bien conocida  -al menos en localidades de Álava, Vizcaya, Cantabria y noreste de Burgos- por sus especiales gracias para saludar (etimológicamente, restaurar la salud)  no solamente a animales sino, por lo que parece, también a personas contagiadas de la rabia.  Una intrusión en el terreno de los médicos que pudo costar a nuestro personaje un buen disgusto en los tribunales…

Oveja

Conocemos estos datos por lo que entonces se publicó en la prensa diaria y en algunas revistas profesionales sobre medicina. Son unas crónicas sorprendentes que nos trasladan a un mundo en el que la rabia, contagiada a través de la mordedura del perro, era todavía un serio problema sanitario y el curanderismo tenía crédito en una buena parte de la población.

Selecciono algunas de las curiosas noticias que sobre la Saludadora de Poza he encontrado en las hemerotecas.

Lanciego_Lantziego_Alava1p

Paisaje de Lanciego (Álava)

En orden cronológico, la primera información que encontré fuera de Poza es de 19 de abril de 1863 y fue publicada en La España Médica. En ella, el médico de Lanciego (Álava) despliega todo lujo de detalles y un encendido alegato en contra del curanderismo a propósito del caso de una niña de 11 años que fue mordida por un perro rabioso, produciéndole un agudo cuadro de hidrofobia. Ante ello,

[Los padres] la llevaron a Poza a que la conjurase la ‘saludadora’, que reside en dicho pueblo, la que con sus artimañas, etc. manifestó a la madre había visto salir del cuerpo de la niña los perros.

La niña no sanó y los padres terminaron por avisar al médico autor de la información, que, según explica, ya poco pudo hacer para atajar los tremendos padecimientos de la niña.

Otra noticia, esta de 30 de marzo de 1885, procede de Santoña (Cantabria) y apareció en La Voz Montañesa. Después de que una perra afectada por la hidrofobia mordiese a niños, cundió la alarma en la ciudad cántabra. Y continúa el periódico:

Tal es el pánico que reina entre el vecindario, y muy particularmente en las familias de los niños mordidos, que algunas personas han salido inmediatamente para Pozas (sic) en busca de una saludadora que, según se dice, existe en aquel pueblo.

Vista de Arcentales (Vizcaya)

Y por esas mismas fechas, en 1884 y 1885, la fama de la Saludadora de Poza llegaba a los municipios vizcaínos de Somorrostro y Arcentales, según podemos leer en un trabajo de Olga Macías (1) que utiliza como fuente El Noticiero Bilbaino. El caso, en esta ocasión, debió traer cola:

En marzo de 1884, no se hablaba de otra cosa en los pueblos cercanos a Somorrostro más que de perros rabiosos y de una saludadora de Poza de la Sal (Burgos) (…) Un perro de caza, propiedad del secretario del ayuntamiento de esta población, se escapó mordiendo a todos los perros y ganados que encontraba a su paso. No quedando duda de que el citado can estaba rabioso, dos carabineros le dieron muerte. La historia no hubiese ido a más, si un chico al que le lamió este perro la cara y una molinera que limpió las heridas de sendos cerdos a los que éste mordió, al creerse infectados por la enfermedad, no hubiesen acudido a Poza de la Sal, donde había una saludadora que decían que era infalible. Ambos volvieron a Somorrostro completamente tranquilos, en la creencia de estar curados después de la salutación que les hizo dicha señora, y que consistió en que les echara el aliento, rezase algunas oraciones y les aconsejase que no bebiesen ni vino ni aguardiente.

Fue tanta la devoción que se sentía en Somorrostro hacia esta saludadora, que los saludados en unión de otros vecinos del pueblo andaban pidiendo por las casas dinero para poder llevar a esta población a la citada mujer, para que saludase también a los ganados mordidos por el perro enrabiado.

Y cuenta la crónica, en la que aquí no podemos detenernos más, que la Saludadora de Poza acabó acudiendo a aquellas tierras, donde estuvo instalada durante un tiempo haciendo sus increíbles curaciones a diestro y siniestro, lo que acabó por provocar un engorroso problema al alcalde de Arcentales.

Berberana

Vista de Berberana (Burgos)

Y todavía en 1893, ya a punto de entrar en el siglo XX, la Saludadora de Poza seguía desafiando a Pasteur. La prensa vasca daba entonces cuenta de que en el Valle de Losa, en la comarca burgalesa de las Merindades, la rabia hacia grandes estragos entre los animales y, en algunos casos, las personas. Afectaba sobre todo a los pueblos de Villalba, Berberana y San Martín. Y leemos:

Estas circunstancias y la credulidad del público dan margen a que la casa de la llamada Saludadora de Poza esté a todas horas llena de personas que buscan en ella el remedio contra la hidrofobia.

Hasta aquí un resumen de las andanzas de la célebre y desasosegante  Saludadora de Poza. Un misterioso personaje que, pese a sus sombras, es parte de la, en cierto sentido, no poco misteriosa historia de nuestra villa…

Jaime Urcelay

(1) Macías Muñoz, O.: Curanderos y saludadores (1877-1912). Puede encontrarse en Euskonews & Media.

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