El sarcófago de Poza de la Sal o de la Adoración de los Reyes Magos

Sarcófago de Poza 1

El sarcófago de Poza de la Sal (Museo de Burgos).

Hasta hace poco más de cien años servía como abrevadero para las caballerizas en la fuente existente en la Ermita de la Virgen de Pedrajas, Patrona de la villa de Poza de la Sal (Burgos). Hoy está expuesto en el Museo de Burgos, siendo una de las escasas piezas conservadas del original conjunto de sepulcros, de origen hispánico y época romana tardía, al que se ha denominado Taller de la Bureba (ver en este mismo blog El sarcófago de San Millán, obra del Taller de la Bureba).

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El sarcófago de San Millán, obra del Taller de la Bureba

De las cinco piezas identificadas del importante taller local de sarcófagos de época romana de la Bureba quizá la menos conocida es el sarcófago de San Millán de la Cogolla, fechado en el siglo IV de nuesta era (1).

La obra se encuentra en el Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), conocido universalmente porque de su escritorio proceden las Glosas Emilianenses, las más antiguas manifestaciones escritas conocidas tanto de la lengua castellana como de la vasca.

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La tradición del saludador en Poza de la Sal (II)

La Puerta de las Eras vista desde el interior del casco medieval de Poza, en el inicio de la calle La Torre. Pintura del vergarés Miguel Okina (Foto: Archivo Urcelay).

El fallecimiento en 1895 de la célebre saludadora de Poza, vino a coincidir en el tiempo con el declive de los saludadores en toda España. Fueron para ello decisivos los avances de la medicina en la curación de la rabia y, en general, el dominio de la mentalidad científica. Como consecuencia, con el cambio de siglo y en las décadas siguientes, se hizo más insistente la denuncia pública y el arrinconamiento social de quienes, desposeídas sus prácticas del ancestral signo mágico, pasaron a ser considerados, ahora ya sin miramientos, unos embaucadores[1].

Sin embargo, el eminente etnógrafo Julio Caro Baroja, hacía notar, todavía en el año 1946, que

la creencia en maleficios y en el poder de curanderas, saludadoras, etc., sigue, por otra parte, arraigada en la masa aldeana más de lo que a primera vista parece. Claro es que también lo está entre elementos urbanos[2].

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La tradición del saludador en Poza de la Sal (I)

Vista, desde la calle San Cosme, de la vivienda de la calle La Cerca núm. 3, en una fotografía antigua. En esta casa vivía en 1887 Santos García Padrones, según el Padrón de vecinos de ese año. Adosada a la muralla, contaba, como otras muchas edificaciones de la villa, con un arco de piedra en la entrada, actualmente tapado (Foto: Archivo Urcelay).

Un vago recuerdo en la familia, confirmado después por el descubrimiento de una reseña en la prensa de Madrid del año 1886, me convirtió, de la noche a la mañana, en descendiente directo y consciente de la famosa saludadora de Poza. Se llamaba Santos García Padrones y, ya sin ninguna duda, era la bisabuela de mi padre.

Tras buscar los correspondientes papeles, pude comprobar que era natural de Poza, donde nació en 1834. Hija de Santiago García y Nicasia Padrones, tuvo, al menos, cuatro hermanos: Isidro, Juana, Tomás y Benita.

Casó en Poza el 29 de octubre de 1855 con José Urcelay Santa María, el bisabuelo de mi padre, de oficio cantero, nacido en un caserío de Anguiozar, en la Guipúzcoa interior, y que, por circunstancias que desconozco, pero tal vez relacionadas con su profesión, fue el primer Urcelay en arraigar en Poza. Tuvieron cuatro hijos: Pedro, Antonio (mi bisabuelo), Casilda y María.

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Estelas-casa de Poza de la Sal en el Museo de Arqueología de Cataluña

Sede de Barcelona del Museo de Arqueología de Cataluña. El edificio es el Palacio de las Artes Gráficas de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, en la montaña de Monjuich (Foto: Museo de Arqueología de Cataluña).

Como complemento de lo que vengo publicando sobre las estelas-casa, de época romana y cultura celta, procedentes de Poza de la Sal (Burgos) (ver El enigma de las estelas-casa, de época romana, de Poza de la Sal Parte 1 y Parte 2), publico ahora algunas informaciones y las fotografías en color de las cuatro preciosas piezas actualmente localizadas en el magnífico Museo de Arqueología de Cataluña, en su sede de Barcelona, ubicada en la montaña de Monjuich.

Las cuatro estelas -cuyos  respectivos registros del Museo son MAC-BCN 9511, 9514, 19080 y 19081- aparecen en el catálogo de Abásolo, Albertos y Elorza (1975), al que me remito para su descripción más específica (1) . Todos ellas fueron extraídas de la necrópolis de la Granja La Vieja, en Poza de la Sal, y según los datos que me han sido facilitados por el propio centro (2), deben proceder de la Colección del profesor Julio Martínez Santa-Olalla (3). En concreto, dos de ellas fueron donadas en 1934 por su padre, el General José Martínez Herrera (4), pozano de nacimiento y alcalde accidental de Barcelona durante un breve período, y las otras dos en los años 60 por el notario de esa ciudad Joaquín Piñol Agulló.

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El filósofo Ortega y Gasset en Poza de la Sal

Imagen1
(Montaje fotofráfico con la imagen de Ortega en la entrada de Poza).

La primera vez que leí algo sobre la relación de José Ortega y Gasset (1883-1955) con Poza de la Sal (Burgos) fue en un precioso artículo del periodista, pozano de nacimiento, Miguel Ángel Velasco. Se titulaba «Poza de la Sal. Relicario de Castilla la Vieja» y apareció publicado en el diario Ya en el año 1978 (1).

Escribía entonces Velasco:

[Ortega y Gasset] cayó por Poza una tarde, así por casualidad, y desde entonces la visitaba todos los años que podía, porque lo consideraba «uno de los pueblos más interesantes de nuestra patria».

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El enigma de las estelas-casa, de época romana, de Poza de la Sal

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Estela-casa epigrafiada, con decoración zoomorfa, peana y doble puerta, procedente de Poza, actualmente en la Sala Roma del Museo de Arqueología de Cataluña, en Barcelona (Foto: Museo de Arqueología de Cataluña).

(Nota.- El texto que sigue es continuación de las anteriores entradas de este blog tituladas El misterio de la ciudad romana de Flaviaugusta, en Poza de la Sal (Burgos) y Poza de la Sal, verano de 1928: hallazgo y destrucción de Flaviaugusta. Por este motivo, en las citas bibliográficas que aparecen al final he omitido las referencias completas de aquellas fuentes ya citadas en dichas entradas anteriores).

De los hallazgos arqueológicos pozanos, los más significativos son, sin duda, los monumentos funerarios con forma de casa (oikomorfos), referidos unas veces como estelas y otras como urnas. De época romana y cultura indígena, constituyen un enigmático conjunto, perfectamente diferenciado en los estudios sobre antiguas culturas funerarias.

Su originalidad, exclusividad en Poza -con mínimas excepciones- y persistencia en el tiempo, dan idea de una fuerte personalidad e identidad cultural en las familias y clanes que, desde antes de la dominación romana, habitaban estas tierras.

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Los lavaderos de Poza de la Sal, un singular conjunto etnográfico (y II)

Acueducto 3

Canal de arranque del acueducto de Fuente Vieja, en Poza de la Sal

No conozco datos documentados sobre el origen del conjunto de los lavaderos de Poza de la Sal. No obstante, el etnógrafo Elías Rubio se refiere a una vieja tradición según la cual fue obra de una cofradía llamada de San Enrique, a la que el Ayuntamiento pagaba un canon por la explotación de la fuente.

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Los lavaderos de Poza de la Sal, un singular conjunto etnográfico (I)

Lavaderos Poza de la Sal 1

Panorámica general del conjunto de Fuente Vieja, en Poza de la Sal

Los lavaderos o conjunto de Fuente Vieja,  Fuente Buena, Fuente de Allá o, sin más, La Fuente, es posiblemente uno de los lugares más representativos de la villa de Poza de la Sal (Burgos).

Es también uno de mis rincones favoritos en este pueblo, entre otras cosas porque ahí solían empezar y terminar nuestras gloriosas excusiones por las salinas, el puente verde, la calzada romana, la Magdalena y El Castellar, que ingenuamente creíamos –por tradición oral de nuestros mayores- un viejo volcán apagado.

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