El pintor Marceliano Santa María (1866-1952) y Poza de la Sal

«Autorretrato» de Marceliano Santa María. Oleo pintado en 1936 (Museo Marceliano Santa María, Burgos).

Marceliano Santa María Sedano (Burgos, 1866 – Madrid, 1952), el célebre Pintor de Castilla, había sido amigo de la familia de mi abuela paterna y, aunque vagamente, en casa siempre se le relacionó con Poza de la Sal (Burgos), donde -según se contaba- habría nacido su madre, Petra Sedano Espiga.

Quizá a esa idea contribuían también que en Poza había una calle dedicada al artista -la tradicionalmente nombrada La Cerca-, y, por qué negarlo, el innato deseo de engrandecer nuestro querido pueblo, sumando otro hijo ilustre del que sentirnos orgullosos…

Raíces familiares en Poza

Pero fue Feliciano Martínez Archaga quien, con su insobornable precisión, acabó por despejar nuestras dudas. Estos eran los datos ofrecidos por el párroco e investigador histórico de Poza:

También tuvieron raíces en Poza: DON MARCELIANO SANTAMARÍA SEDANO. Nació éste el 19 de junio en 1866 en Burgos, de cuya ciudad era su padre, siendo de Hermosilla su madre. Se halla vinculado a Poza por su abuela materna y madrina, doña Andrea Espiga, que era nacida en esta villa. Y lo que es más importante, por encima de la cuna y de la sangre le unen a Poza querencias profundas y motivaciones artísticas: algunos de sus cuadros se gestaron en Poza o son un trasunto de la realidad pozana (1).

Quedaban al menos bien salvadas para Poza las raíces familiares a través de la abuela Andrea y las querencias y motivaciones artísticas de Santa María, lo que no es poco. En seguida me centraré en éstas últimas, tratando de recuperar y presentar sus paisajes de Poza.

Característico mural de la Caja de Ahorros Círculo Católico, una imagen que hasta hace poco resultaba familiar en los pueblos burgaleses. En este caso se trata de Barbadillo de Herreros, en la comarca de Sierra de la Demanda. Esta caja general de ahorro popular, de carácter no lucrativo, fue una de las muchas obras sociales nacidas, con su propia autonomía, del Círculo Católico de Obreros, fundado en 1888 por Ángel Espiga Sedano, de raíces familiares pozanas y tío de Marceliano Santa María (Foto: Wikipedia)

Poza y la fundación del Círculo Católico de Obreros de Burgos

Muy recientemente, un querido y curioso amigo pozano me llamaba la atención, por la relación que pudiera tener con el pueblo, sobre la vieja noticia de la fundación el 15 de abril de 1883 del Círculo Católico de Obreros de Burgos, cuya inmensa y modélica obra solidaria en beneficio de las gentes con menos recursos está aun pendiente del estudio y el reconocimiento público que en justicia merece, más allá del ámbito local en que se desarrolló (2).

Don Ángel Sedano Espiga (1843-1919), fundador del Círculo Católico de Obreros de Burgos (Foto: Los consiliarios…, de F. del Valle).

Se da la circunstancia de que el fundador y primer consiliario de esta admirable iniciativa fue el sacerdote Ángel Sedano Espiga (Burgos, 1843 – Burgos, 1919), hermano de la madre y persona decisiva en el impulso de la brillante carrera artística de Marceliano Santa María, según destacan los biógrafos de éste. Y apuntaba mi buen amigo que don Ángel, que había sido también Arcediano de Palma de Mallorca y Canónigo de la catedral de Burgos, debía ser natural de Poza…

No me ha resultado fácil encontrar una referencia precisa de su lugar de nacimiento, pero he aquí lo que Manuel Ayala escribía al respecto en el Diario de Burgos, con ocasión del homenaje que se le tributó en 1951:

En una casita modesta de sencillos artesanos, nació por el año 1843 don Ángel Sedano Espiga. Ejercían en Burgos sus padres el oficio de platería, noble por la materia y la finura del arte, humilde por su volumen, ya que no rebasaba los límites del taller familiar (3).

Parece, pues, que fue la ciudad de Burgos -y no Poza- su cuna, lo que vendría confirmado por el hecho de que Feliciano Martínez Archaga no le incluyese entre los Hijos ilustres de nuestra Villa. Su madre, Águeda Espiga, sí era de Poza, donde su apellido sigue bien representado al día de hoy.

Poza en los cuadros de Marceliano Santa María

Despejada la cuestión de las raíces familiares de sobrino y tío, lo cierto es que Marceliano Santa María dedicó a Poza algunos de sus paisajes burgaleses, una de las temáticas más reconocidas de su prolífica y variada obra, en la que proyecta su impresionismo esencial de armonías cromáticas tan personales.

Sobre lo que la contemplación del paisaje de Poza inspiraba a nuestro pintor, él mismo escribió en 1930 en Por tierras de Castilla:

Poza de la Sal, villa legendaria de singular prestancia, se recuesta en fabulosa montaña de escoria; abajo, las salinas en panales escalonados aguantan el sol de plano que las convierte en rocío de blancos cristales. Junto a la muera asoman las cuevas del mineral que son verdaderos hipogeos egipcios. La población, para mayor gala suya, ha tomado en la plaza un miradero que otea toda la Bureba hasta perderse en las peñas de Pancorbo (4).

«Salinas de Poza de la Sal», de Marceliano Santa María. Óleo de 1928 (Museo Marceliano Santa María, Burgos)

Cuatro han sido los lienzos pozanos del laureado artista burgalés que he podido localizar, sin descartar que exista alguno más en colecciones particulares (5):

  1. «SALINAS DE POZA DE LA SAL» (Año 1928. Óleo sobre lienzo. 58 x 65 cm. Museo Marceliano Santa María, Burgos).

Además del mérito artístico de esta pintura, hay que destacar su gran valor como documento histórico y etnográfico. Con bastante fidelidad, refleja una buena parte del Valle de las Salinas, desaparecido del paisaje a finales del siglo XX, tras el abandono de la explotación de la sal en los 60-70.

En primer plano, parte del término de Rusalado, el más próximo a la Villa, y, más al fondo, El Barral, Hoyuelo, Tierra Colorada, La Mata, La Magdalena… Nombres milenarios de los valles salineros que nunca debieran ser olvidados. Se adivina también en la lejanía la ermita de la Magdalena o, quizá, el gran almacén de sal del mismo nombre.

De Rusalado contemplamos sus cañas, eras de evaporación, chozas, chozones y un pozo de muera con su pingoste. Se trata, en concreto, de las Salinas de Calera, premiadas en la Exposición de Salamanca de 1907, según recuerda el icónico cartel de madera que aun puede verse en el pueblo. La prensa felicitaba con ese motivo a los salineros de Poza por el triunfo de su blanca sal, deseando que las salinas recuperen la importancia que por su especialidad merecen (6). Un anhelo que, desgraciadamente, nunca se cumplió, pues el paso del tiempo solo acentuó el declive de las que hasta 1868 fueron Reales Fábricas de Sal de Poza.

Como detalle, se aprecia bien a la izquierda la caña de la Calera o del motor, con su singular caseta de mampostería y tejado a dos aguas. Se llamaba del motor porque era la única que tenía instalada una máquina para mover el torno de extracción de la muera. En los últimos tiempos, esta caña ha sido reconstruida para servicio de las granjas de sal que con tanto esfuerzo y cariño está recuperando la Asociación de Amigos de las Salinas de Poza de la Sal.

«Calle de Marceliano Santa María», de Marceliano Santa María. Óleo de 1930 (Museo Marceliano Santa María, Burgos).

2. «CALLE DE MARCELIANO SANTA MARÍA» (Año 1930. Óleo sobre lienzo. 59 x 53 cm. Museo Marceliano Santa María, Burgos).

El cuadro, exhibido en un buen número de exposiciones del artista, en algún caso con el título de Mi calle (Poza de la Sal), es una vista parcial de la Plaza de la Villa. Pueden observarse, a la izquierda, los soportales y, a la derecha, la torre de la iglesia parroquial de San Cosme y San Damián, en la que estaba su portada principal, sustituida en el siglo XVII por la actual. Recientemente Miguel Zález ha reinterpretado esta torre como parte de una antigua fortaleza defensiva, basándose en la pervivencia de formas almenadas y otros detalles arquitectónicos.

Nuevamente la pintura nos sirve para recuperar y documentar un detalle que ya nunca veremos: la escalera que arranca en la base de la torre y la especie de caseta encalada que tiene adosada. Después, la caseta sería sustituida por el gran edificio de los salones parroquiales, conocidos como la Catequesis, que sirvieron también de cine popular. Junto a la escalera se construyó también una gran barandilla de obra. El conjunto fue suprimido hace algunas décadas.

«Plaza de Poza de la Sal», de Marceliano Santa María. Óleo de 1930 (Museo Marceliano Santa María, Burgos).

3. «PLAZA DE POZA DE LA SAL» (Año 1930. Óleo sobre lienzo. 59 x 52 cm. Museo Marceliano Santa María, Burgos).

Ha figurado también en diferentes exposiciones. Representa la Plaza Nueva, centro neurálgico de la Villa en los tiempos modernos. Cuando el pintor la inmortalizó con sus pinceles se llamaba Plaza de Alfonso XIII.

Al vecino o al buen conocedor de Poza no se le escaparán, a parte de la remodelación sufrida por la primera casa de la izquierda, un par de detalles interesantes de la pintura: la desaparecida espadaña del Alzar y la ausencia todavía de la nueva obra de la casa parroquial, contigua al emblemático balcón del Conjuradero.

«Calle de Poza de la Sal», de Marceliano Santa María. Óleo sobre lienzo. c. 1930 (Colección particular, Madrid).

4. «CALLE DE POZA DE LA SAL» (Año 1925. 56 x 65 cm. Colección J.A.A., Madrid).

Presentado en la exposición del artista burgalés en el XIII Salón de Otoño, celebrado en Madrid en octubre de 1933; en las Galerías Layetanas de Barcelona, en 1935, en cuyo catálogo se utilizó como portada; en 1941, en el Salón Delclaux de Bilbao; en 1942, en la exposición de la Asociación de Escultores y Artistas Españoles; y en Burgos en 1948. Figuró en la colección de Juan Antonio Arán, sobrino del pintor. Fue subastado por la Sala Ansorena, de Madrid, en 1985.

La pintura corresponde a la calle La Red, que transcurre por el exterior del lienzo sur de la muralla. La vista es desde la parte alta, la zona de Las Fraguas, donde estaban situadas las herrerías. Se observa bien el agua que regularmente bajaba por un canalillo situado casi en la mitad de la calle, hasta llegar a las huertas para su riego. Las leves pinceladas impresionistas no permiten apreciar bien el entonces característico empedrado de la calle.

Calle abajo, la campana y el reloj del Arco de la Concepción y, al fondo, la Mesa de Oña, en los Montes Obarenes. Casi cien años después, las casas de la derecha han sido objeto de importantes restauraciones. En primer plano, a la izquierda, lo que parece un serón de mimbre. Los serones se hacían artesanalmente en Poza y eran utilizados para colocar la carga sobre los burros y machos, en otro tiempo muy abundantes en la Villa.

Calidad pictórica y amor por una tierra y unos hombres

Muchas y muy ilustres personalidades (Valle-Inclán, Azorín, Camón Aznar, Fray Justo Pérez de Urbel, Francisco de Cossío, José Francés…) comentaron la obra de Marceliano Santa María para destacar las diferentes cualidades humanas y artísticas de este pintor de raíces pozanas, tan apreciado y reconocido en vida.

Me resuena de manera muy personal lo que el crítico de arte Antonio Manuel Campoy escribió sobre su mirada limpia, clara y orgullosa de Castilla. Una tierra, unos hombres y unas circunstancias de los que el pintor estaba enamorado:

(…) Amo a Castilla, mi patria; adoro su fisonomía severa, sin arrugas ni gestos, lisa y llana, descubierta y sin asperezas que tuerzan los caminos, siempre seguidos y derechos (…). Castilla (…), donde todo es llano, tanto el carácter como el paisaje; donde todo es claro, lo mismo el idioma que el ambiente (8).

Jaime Urcelay

Nota: agradezco a Cristóbal Cuevas, Martín Barcina y Carlos González Unda -tres grandes enamorados y conocedores de Poza, de los que no me canso de aprender- sus observaciones para la elaboración de la presente entrada.

(1) Martínez Archaga, F.: Poza de la Sal y los pozanos en la Historia de España, Ayuntamiento de Poza de la Sal, Burgos, 2009, 2ª ed., pág. 234. Tiendo a fiarme de Don Feliciano, quien tenía a su disposición los Libros Parroquiales de Poza y era investigador riguroso con los datos, utilizando fuentes primarias. No obstante, los biógrafos del pintor afirman que su madre había nacido en Poza de la Sal. Es el caso de las dos grandes obras sobre el artista: la de Joaquín de la Puente Marceliano Santa María. Pintor de Castilla (Confederación Española de Cajas de Ahorros – Obra Cultural de la Caja de Ahorros del Círculo Católico, Burgos, 1976) y la de José Carlos Brasas Marceliano Santa María. Un pintor burgalés entre dos siglos (Museo Municipal Marceliano Santa María, Instituto Municipal de Cultura, Ayuntamiento de Burgos, Burgos, 2005). También en las amplias reseñas sobre el artista en Diario de Burgos de 28 de junio de 1964, 3 de febrero de 1974 y 16 de abril de 1977. Petra Sedano Espiga falleció en Burgos el 8 de diciembre de 1914 (vid. Diario de Burgos, 9 de diciembre de 1914). Como curiosidad, en alguna evocación de Santa María se deslizó -aquí sí de manera claramente errónea- que el propio pintor era natural de Poza (vid El Debate, 25 de octubre de 1933).

(2) Sobre esta obra social burgalesa, activa al día de hoy, puede verse su página web, en la que hay un apartado referido a su historia: https://www.circulocatolicoburgos.com/ Respecto a lo que debió de ser la sección local de Poza, Diario de Burgos de 24 de febrero de 1893 daba esta noticia: En la importante villa de Poza de la Sal se ha creado una asociación titulada Círculo de Obreros, la cual se propone hacer a los mismos grandes beneficios. Luciano Santa María Ruiz, padre del pintor y de profesión platero y orfebre, fue presidente del Círculo burgalés entre 1883 y 1892.

(3) Ayala, M.: «El M. I. Sr. D. Ángel Sedano Espiga. Fundador del Círculo Católico de Obreros», Diario de Burgos, 20 de mayo de 1951. Joaquín de la Puente apunta sobre él que era hombre de reconocido talento que, de haberlo deseado, hubiese hecho todavía más brillante carrera en el ámbito eclesiástico (op. cit., pág. 23). Por su parte, Florentino del Valle, S.J., afirma que fue sacerdote de formación eclesiástica a fondo, de intensa vida espiritual y celo apostólico (…) (vid. Los consiliarios. Hombres clave en el Círculo Católico de Obreros Burgos 1883-1989, Ed. Caja de Ahorros del Círculo Católico de Obreros, Burgos, 1989, pág. 13). Don Ángel fue inmortalizado por su sobrino en el cuadro La misa de pontifical (Madrid, 1890. Museo del Prado, depositado en el Palacio de Riofrío), para el que fue modelo, vestido de cardenal.

(4) Santa María, M.: «A lo largo de los caminos. Por tierras de Castilla», Diario de Burgos, 15 de noviembre de 1930.

(5) Tomo los datos de las obras 1, 2 y 3 de Museo Municipal Marceliano Santa María. Catálogo General, Ayuntamiento de Burgos, Burgos, 1981. Los datos del cuadro 4 aparecen en Fototeca del Patrimonio Histórico (nº inventario 32217_B del Archivo Moreno, con imagen en blanco y negro); en los catálogos del XIII Salón de Otoño, Madrid, 1933, de la Exposición Marceliano Santa María. Galerías Layetanas, Barcelona, 1935, y de la subasta de la Sala Ansorena, Madrid, 1985 (ver Hoja del Lunes de 27 de enero de 1985); y en la monumenal obra sobre el pintor de Joaquín de la Puente, ya citada.

(6) Diario de Burgos, 6 de noviembre de 1907. Parece que la referencia en la noticia al Granjerío de la Cabra hay que entenderla como una errata tipográfica. Debiera decir Granjerío de la Calera.

(7) Zález, M.: «La ruta fortificada. Iglesia «encastillada» de S. Cosme y S. Damián (Poza de la Sal)», en el blog Zález.

(8) Cit. Campoy, A.M., «Marceliano Santa María, Pintor de Castilla», en Museo Municipal…, op.cit., pág. 11.

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