Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal (II). La documentación sobre los hallazgos

Debo señalar, antes de nada, que en el año 2003 el Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia culminó una importante labor de catalogación de los archivos sobre Arqueología y Patrimonio Histórico de dicha institución, que puso además a disposición de los investigadores y del público en general a través del portal de internet de la Universidad de Alicante «Cervantes Virtual». Entre dichos fondos se encuentra la reproducción fotográfica de los originales del conjunto de 17 documentos relativos a los hallazgos de Poza de la Sal de 1806. Estos documentos completan los 5 consultados por Pérez Rodríguez-Aragón y Represa en el Archivo Histórico Nacional, que tendrían su origen en el archivo del Primer Secretario de Estado. 4 de los escritos son coincidentes, lo que se explicaría por haber intervenido en ellos tanto la Real Academia como el Primer Secretario y quedar copia por tanto en los respectivos archivos (1).

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Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal (I). Introducción

Una de las más recientes contribuciones al conocimiento de la arqueología de Poza de la Sal es el trabajo «Una necrópolis tardorromana descubierta en 1806 en Poza de la Sal (Burgos)», publicado en 2006 por Fernando Pérez Rodríguez-Aragón y María Francisca Represa Fernández (1).

Esta interesante investigación recupera una parte de la documentación relativa a los descubrimientos arqueológicos realizados en 1806 en la necrópolis de época romana situada en la zona del Cerro del Milagro, en el término de Poza (2). Dicha documentación es consecuencia de una reclamación por dicho hallazgo que el científico Gregorio González Azaola (3) elevó ante Pedro Cevallos, Primer Secretario de Estado de Carlos IV, frente al alcalde de Poza, Pablo Echavarría, y su teniente de alcalde, Isaac González.

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El apellido Urcelay o Ucelay en el «Ensayo de un padrón histórico de Guipúzcoa según el orden de las familias pobladoras» (1895)

Juan Carlos de Guerra2

Juan Carlos de Guerra (1860-1941)

Con toda razón se ha dicho que el Ensayo de un padrón histórico de Guipúzcoa según el orden de sus familias pobladoras, del genealogista y heraldista donostiarra Juan Carlos de Guerra (1860-1941) (1) es, con diferencia, lo más sobresaliente de la genealogía científica de Guipúzcoa.

La obra, que comprende más de 3.400 familias, fue publicada originariamente entre 1895 y 1912 en  Euskal – Erria Revista Bascongada, editada en San Sebastián. En 1928 se reeditó en un solo volumen. En ella se inspiran las obras modernas de referencia sobre genealogía de apellidos vascos y, en concreto, las de los hermanos García-Carraffa y Mogrobejo.

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Martín de Urcelay en los orígenes de la villa de Zumarraga. La Escritura de Concordia de 1383

Ermita La Antigua Zumárraga

Ermita de Ntra. Señora de la Antigua, al pie del Monte Beloki

La villa guipuzcoana de Zumarraga (1), enclavada en el Alto Valle del Urola, cuna del apellido y linaje de los Urcelay, aparece por vez primera documentada en la historia en el año 1366.

En esa fecha, el pretendiente al trono de Castilla, Enrique de Trastamara, donó al Señor de Lazcano el monasterio de Zumarraga, con sus tierras y rentas, origen del primer templo parroquial, Santa María, hoy conocido como ermita de La Antigua. En torno a él, en la ladera del monte Beloki, se agrupaban las familias y caseríos dispersos de la Universidad «independiente» de Zumarraga.

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¿Educación moral en la empresa? El nuevo contexto de la Responsabilidad Social Corporativa

humanidades“Educar e instruir son dos cosas muy diversas. La educación se refiere a todo el hombre; la instrucción sólo a su inteligencia. (…) El educador desenvuelve todas las facultades del hombre, no sólo el entendimiento, sino la memoria y la voluntad, el sentimiento y la imaginación. Y, en el orden físico, el organismo”.

Esta reflexión del P. Ángel Ayala sitúa el problema de la educación en dos de sus coordenadas más decisivas y a la vez, paradójicamente, más olvidadas: primera, la educación comprende necesariamente la educación moral; segunda, la educación es un proceso abierto que desborda el ámbito de la familia y la escuela y que se ve influido por todo lo que rodea a la persona a lo largo de su camino por esta vida. O dicho de otro modo, todo educa.

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Responsabilidad Social Corporativa: la dimensión interna como cuestión previa

Capital HumanoFLa Responsabilidad Social Corporativa (en adelante, RSC) es ya en una positiva e irreversible tendencia de primer orden en el mundo empresarial, aunque sus contornos aparezcan todavía muy abiertos y muchas de sus potencialidades permanezcan inéditas.

En efecto, la RSC se ha configurado, desde sus todavía recientes orígenes angloamericanos, como una suerte de “gran paraguas” de un amplio y heterogéneo conjunto de enfoques, conceptos, iniciativas y prácticas que, tomando en general como referencia básica la interacción de las empresas con los llamados “stakeholders” o grupos interesados, van desde la transparencia con los inversores en el gobierno empresarial y los códigos éticos al compromiso empresarial con la protección del medio ambiente, pasando por la interdicción de prácticas discriminatorias con los empleados o las iniciativas corporativas de acción social y mecenazgo cultural.

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“Morir bajo tu cielo”, una gran novela de Juan Manuel de Prada

morir-bajo-tu-cieloVaya por delante que soy un apasionado admirador de cuanto escribe Juan Manuel de Prada, tanto por su calidad literaria como por su rara libertad intelectual y la agudeza y profundidad de sus opiniones sobre el hombre de nuestro tiempo.

Ahora acabo de pasar unos días navideños verdaderamente deliciosos con la lectura de su última novela Morir bajo tu cielo, en la que diferentes historias personales ambientadas en los últimos años de soberanía española en las Islas Filipinas convergen, a través del prodigio de la creación literaria, en la épica defensa de la iglesia de Baler –convertida en fuerte- por los conocidos como «los últimos de Filipinas».

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¿Los negocios son los negocios?

camino2He descubierto estos días un libro que es una verdadera joyita para caminar, con una buena brújula, por el complejo mundo de la ética financiera y, con una perspectiva más amplia, de la ética en general como ideal de excelencia humana.

Se trata de la obra de Eduardo Camino Ética de la especulación financiera*, publicada hace ya algunos años por Unión Editorial en la colección Monografías AEDOS, pero que hoy, en plena crisis financiera y económica, resulta más actual que nunca. La Presentación de la obra está escrita por nuestro amigo Fernando Fernández, Presidente de la Asociación Española para la Doctrina Social de la Iglesia (AEDOS).

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Poner fin al adoctrinamiento de Educación para la Ciudadanía, recuperar libertad en la escuela

Todos estamos a favor de una educación que promueva las virtudes necesarias para la vida honesta y la cohesión social, sobre todo en unos tiempos en los que a un amplio sector de jóvenes le faltan referencias claras, la autoridad de los padres y los profesores es cuestionada y la convivencia se hace en ocasiones difícil.

Nadie se opone tampoco a que nuestros hijos conozcan las declaraciones de derechos humanos y la Constitución española, cosa que, dicho sea de paso, ya ocurre a través de asignaturas como Ciencias Sociales.

¿Por qué entonces la inacabable controversia en torno a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC), impuestas sin consenso por la LOE de 2006. ¿Por qué un buen número de familias sigue sosteniendo  -con un compromiso ético y cívico que algún día será reconocido-  la objeción de conciencia a estas materias casi seis años después?

La respuesta es clara: porque la “promoción de la ciudadanía democrática” que el Gobierno decía buscar con esta asignatura no puede servir de coartada para invadir el derecho y la responsabilidad que los padres tenemos para educar a nuestros hijos según nuestras propias convicciones. Y estas asignaturas atentan contra ese derecho de una manera evidente, a diferencia de lo que ocurre con los modelos europeos en los que, falsamente, dice inspirarse, tal y como ya ha sido denunciado en diferentes foros internacionales.

La educación moral de los niños y jóvenes es un tema muy importante y delicado en el que somos los padres los que tenemos que decidir lo que, en conciencia, pensamos que es mejor para nuestros hijos. Ningún Gobierno tiene derecho a imponer a través de la enseñanza obligatoria su propia ideología, salvo que quiera parecerse a esos Estados totalitarios que pretendieron educar políticamente a los jóvenes para perpetuarse en el Poder.

Además, la doctrina moral en la que se inspiran las mencionadas materias es incompatible con las convicciones de una parte muy importante de la población española. Temas que forman parte del currículo obligatorio de EpC como “la condición humana”, “la identidad personal”, “la educación afectivo-emocional” o “la construcción de la conciencia moral”, son abordados desde un planteamiento ético basado en el relativismo, en el que la verdad, el bien y el mal ni siquiera aparecen nombrados. Unos contenidos para los que el último referente ético es el consenso y lo que la legislación reconozca en cada momento y donde el hecho religioso y la trascendencia no tienen ningún espacio, a pesar de ser la base de la ética de la mayoría de los españoles.

Unos contenidos, también, que renuncian a la importancia de la inteligencia y la voluntad en la educación. Que prescinden, de plano, del valor del esfuerzo y el trabajo. Un currículo en el que lo fundamental es un vago y lánguido emotivismo que lleva a decir, literalmente, que hay que enseñar a cada alumno a construirse su conciencia moral en base a las “relaciones afectivas con el entorno”. ¿Es así como vamos a solucionar los problemas de convivencia en los centros escolares y a atajar la violencia que en algunos lugares se presenta? ¿Son éstas las referencias morales que los jóvenes españoles necesitan para una vida plena como personas y como ciudadanos?

La cuestión, como puede verse, es grave y de poco han servido al Gobierno que ahora se despide las tácticas para presentar estas materias como una exigencia de de la Unión Europea.

Más de seis años de denuncias en los medios, 54.000 objeciones de conciencia y una larga y compleja controversia judicial  -que dividió hasta al propio Tribunal Supremo- han demostrado sobradamente que EpC, tal y como ha sido desarrollada en España, obedece a un propósito de conformar la mentalidad y las conductas de nuestros hijos según una moral de Estado que no es neutral.

Resulta por eso importante que los ciudadanos que apreciamos el valor de la libertad no perdamos la conciencia de la anomalía que significa la imposición de la “Educación para la Ciudadanía” y que, cada uno desde su responsabilidad, contribuyamos a su eliminación.

Casi 400 demandas en el Tribunal de Estrasburgo y los recursos de amparo admitidos a trámite en nuestro Tribunal Constitucional, esperan que la Justicia ponga final a este conflicto y restituya el equilibrio perdido.

Un nuevo Gobierno del PP no puede tampoco eludir esta responsabilidad. Están en juego la libertad de conciencia en la escuela, el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y los límites del Estado.

Jaime Urcelay

 

[Artículo publicado en La Razón Histórica. Revista hispanoamericana de Historia de las Ideas. Nº 16, septiembre-diciembre 2011].

Cristianos contra Hitler

cristianos_contra_hitlerJosé M. García Pelegrín había incursionado ya por el tema de la resistencia cristiana al nazismo con un librito, de los de tener a mano para releer y prestar, que se llama “La Rosa Blanca. Los estudiantes que se alzaron contra Hitler”, publicado por LibrosLibres.

Lo hace ahora de nuevo, de la mano de la misma editorial, con un libro bien documentado, muy ameno y con similar capacidad para emocionar y mover a la acción y el compromiso. Se llama “Cristianos contra Hitler. La apasionante historia de seis personas que se opusieron al nazismo”*.

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