Aunque todos consientan, yo no

joachim-festEl equipo de Producción Audiovisual de Profesionales por la Ética acaba de lanzar un nuevo vídeo con el título YO NO, con el que hemos querido expresar la postura de un buen número de padres y alumnos ante las actuales amenazas a la libertad de conciencia en la escuela, principalmente a través de Educación para la Ciudadanía y el adoctrinamiento sexual obligatorio de la Ley del Aborto.

El mensaje central del vídeo está inspirado en el título de un libro memorable de Joachim Fest: «Yo no. El rechazo del nazismo como actitud moral» (Editorial Taurus, 2007). Su lectura es muy recomendable en los tiempos que corren.

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Diez claves de futuro

Los proyectos y organizaciones de todo tipo están sometidos hoy a nuevas dinámicas a las que tampoco escapa el movimiento cívico de raíz cristiana que, afortunadamente, empieza a despuntar en España.

A partir de la experiencia profesional con organizaciones empresariales y del trabajo en  iniciativas sociales de diferente tipo, me atrevo a proponer estas 10 claves o tendencias fundamentales que, en un orden puramente estratégico-organizativo, nuestro movimiento cívico debe tener presentes si se quiere seguir proyectando con éxito hacia el futuro para una contribución efectiva al bien común.

Estas serían las 10 claves:

1. Del complejo de inferioridad y el “pactismo” por sistema, a las convicciones, la coherencia y la firmeza amable. En un contexto complejo, ambiguo y cambiante sólo las culturas fuertes pueden sobrevivir y resultar atractivas.

2. De las estructuras, las reuniones y los cargos, a las redes flexibles soportadas en las nuevas tecnologías y basadas en la confianza, el intercambio constante de información y la creación de comunidades de conocimiento e innovación.

3. De la uniformidad y el exclusivismo, a la diversidad, las alianzas para objetivos comunes, la identificación de complementariedades y las visiones anchas y sistémicas, en las que la magnanimidad y la grandeza de miras son críticas.

4. De los personalismos y las jerarquías verticales, al liderazgo compartido, sencillo y dinámico, en el que la autoridad es sólo un servicio a los demás y dónde cada uno, en función de los talentos recibidos y la situación, puede asumir protagonismo en la orientación, el impulso o las decisiones.

5. Del clericalismo y los “católicos profesionales”, a la plena libertad y responsabilidad de laicos y ciudadanos adultos, que, desde la fidelidad, toman decisiones por sí mismos, se comprometen a fondo en las realidades temporales que exigen respuestas prudenciales concretas y asumen riesgos en la acción.

6. De la subordinación política y las subvenciones, a la independencia y la autonomía de quien asume como principal compromiso el servicio desinteresado a los ideales, expectativas y necesidades concretas de la comunidad.

7. De la actitud reaccionaria y cortoplacista, a la proactividad, la perseverancia y la visión larga que acompañan a las transformaciones culturales, para las cuales la educación y los medios de comunicación constituyen espacios prioritarios de presencia.

8. De la improvisación y el generalismo en todo, al rigor, la especialización y los estándares profesionales en la acción, sin perder de vista nunca ni la raíz ni el sentido de la misión.

9. Del centralismo y el dirigismo desde arriba, al equilibrio global/local y la subsidiariedad como condición de eficiencia y expresión del respeto a la libertad de las personas como protagonistas de su propio destino y corresponsables del bien común de todos.

10. De lo abstracto y siempre intemporal, a lo concreto, a aceptar y entender la realidad en su complejidad y hondura, con las paradojas y contradicciones de lo radicalmente humano.

No tengo ninguna duda de que estamos ante 10 tendencias que son otros tantos desafíos, cargados de unas posibilidades que quizá hasta ahora no se habían presentado con tanta nitidez.

Poder aprovechar esta oportunidad nos exige apertura de miras, disposición al aprendizaje y entrenamiento en la acción. Pero, sobre todo, una determinación que sólo será posible a partir de la erradicación de las actitudes de soberbia o de envidia que lastran nuestro avance y que sólo benefician a los que, desde uno u otro lado, pretenden inútilmente que nada se mueva.

Jaime Urcelay

(Publicado en el blog de Profesionales por la Ética – 25/05/2010)

Prefacio al libro «Liderazgo y gestión por 8 hábitos. Del miedo a la confianza» de José María, Sergio y Ana Cardona

Raro es el catálogo de competencias de cualquier empresa que no incluye el liderazgo y la dirección de personas como uno de los comportamientos considerados clave para el éxito y el desarrollo de la estrategia de la compañía. Más raro aun es que cualquier plan de formación o desarrollo mínimamente avanzado no contemple alguna acción relativa a esta misma competencia, ya sea a través de cursos, seminarios, work-shops, trainings, assessments, programas de coaching o cualquier otra fórmula más o menos sofisticada. Ningún directivo alineado cuestionaría hoy estos enfoques.

Teorías, aproximaciones, modelos, técnicas, herramientas… hemos probado en los últimos años casi todo en un intento de encontrar respuesta a una demanda universal, sentida también, desde la presión del mercado y la competencia, en el mundo de las empresas: hace falta más liderazgo y un liderazgo positivo, de calidad, basado en valores.

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