Poza de la Sal en la literatura: “Alto del Milagro”, de Carlos González Unda

Refiriéndose a Poza de la Sal (Burgos), Dionisio Ridruejo escribió que es un “lugar de extraordinario interés para los aficionados a las antigüedades misteriosas, esto es, anteriores a toda fácil documentación” (1).

No exageraba el escritor y político soriano. Sorprende, además, que apenas haya dejado huellas documentales antiguas una población que, merced a la importancia de sus salinas y de su ubicación estratégica, debió tener desde tiempos remotos relevancia cultural, política y económica. Lo ponen de manifiesto, por ejemplo, los hallazgos arqueológicos del primer tercio del pasado siglo, los documentos sobre las salinas de Poza en el llamado Becerro Gótico de Cardeña (2), su condición de cabeza de un alfoz medieval, o los restos de sus imponentes murallas.

Es necesaria la constatación de este vacio documental, y del consiguiente halo de misterio sobre la historia antigua de Poza, para entender bien hasta dónde llega la audacia de Carlos González Unda (Burgos, 1947) al acometer la escritura de su segundo libro: Alto del Milagro. Poza de la Sal (una historia posible), presentado en el Auditorio Martín de la Fuente, de Poza, el pasado 18 de agosto (3).

Foramontanos. Detalle del mural La fundación de Castilla, de Vela Zanetti (Museo del Arco de Santa María, Burgos).

Poza en los orígenes de Castilla

Alto del Milagro es una novela ambientada en los orígenes de Castilla con el Conde Fernán González, en el siglo X, en la que su autor comparte con el lector, através de una sencilla trama de ficción, cómo él ha imaginado algunos de los sucesos que se produjeron en Possa en aquel tiempo, de los que tan poco sabemos: la repoblación por gentes foramontanas,  la vida cotidiana de una aldea altomedieval en el antiguo emplazamiento de la llamada Ciudad de Milagro -en la vega del río Homino-, el papel del castillo de Poza en la defensa de la frontera de la Reconquista frente a las aceifas musulmanas, la reanudación de la explotación del valle del salero… o el origen del propio nombre de Cerro de Milagro, del que nada conocemos. Se trata, como reza el título del libro, de una historia posible…

El Conde Fernán González. Detalle del mural La fundación de Castilla, de Vela Zanetti (Museo del Arco de Santa María, Burgos).

Para este propósito,  González Unda ha aprovechado bien las mínimas y dispersas piezas del puzzle de la historia local pozana, presentando a la vez, como telón de fondo, un suficiente contexto histórico general que nos permite ubicarnos.   Y sobre esos materiales históricos -ciertamente muy escasos-,  ha desarrollado, con corrección narrativa y sin pretender mayores profundidades literarias, la trama de ficción de la novela. Sus protagonistas son también imaginarios, si exceptuamos el caso del Conde Fernán González.

En los lugares y las tierras del entorno de Poza

Hay otros dos aspectos que creo deben destacarse de esta novela cien por cien pozana. El primero es el buen conocimiento del terreno físico que González Unda demuestra y que tan central resulta en la narración.

Nuestro autor lleva muchos años recorriendo y explorando, casi palmo a palmo, los principales escenarios del relato y eso se nota en muchos detalles que dan realismo a la novela. Hay, además, un esfuerzo por plasmar los topónimos de cada lugar, rescatando los nombres medievales.

Paisaje nevado de Poza de la Sal. En el centro, el castillo encaramado en el peñasco en cuya falda, en el viento este, se encuentra actualmente el pueblo. Detrás puede apreciarse el Cerro de Milagro, la planicie de la Bureba y, al fondo, la sierra de Oña, los Montes Obarenes y, más allá, la sierra de la Demanda.

El alma de las gentes de Poza

El segundo aspecto es menos tangible y sin duda nace de la confesa pasión pozana del autor. Me refiero al intento de González Unda de esbozar en su relato algunos de los rasgos originales de lo que podríamos llamar el alma de las gentes de Poza. Esa manera de ser pozana, bien reconocible, forjada durante siglos en la dureza del trabajo en las salinas y en el campo, en su condición de frontera en tiempos de la Reconquista y en la adversidad de su frío clima y de los forzados aislamientos invernales.

Identidad pozana en la que la fe en la protección de la Virgen María -en cualquiera de las advocaciones de La Vieja, Las Aguas o Pedrajas-, ha tenido un lugar principal desde tiempos muy antiguos, como se expresa en algunas de las páginas más bellas de esta novela con la que nos ha obsequiado Carlos González Unda.

Jaime Urcelay

(1) Ridruejo, D.:  Castilla La Vieja I. Santander, Burgos y Logroño, Guías de España, Ediciones Destino, Barcelona, 1973, pág. 487.

(2) Recientemente la Real Academia Española y el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua han publicado la que se considera edición posiblemente definitiva de este gran códice de pergamino de 1086, de escritura visigótica. En él se copiaron 373 documentos de los siglos IX a XI. Ver José Antonio Fernández Flórez, J.A. y Serna, S.: Becerro gótico de Cardeña. El primer gran cartulario hispánico (1086), Real Academia Española  e Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Madrid – Burgos, 2017.

(3) Ediciones Atlantis, Madrid, 2018, 354 págs. González Unda es autor también de Poza de la Sal. 16 Retazos de historia, Colección Relatos, Letrame Editorial, s/l, 2016, 151 págs. Sobre este libro escribí un comentario en Dos nuevos libros sobre Poza de la Sal. En la página de Editorial Atlantis puede encontrarse una Entrevista a Carlos Gonzalez Unda.

 

 

 

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