Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal (IV). Identificación de monumentos arqueológicos y epigrafías

Mucho más interés tiene, a mi juicio, la específica identificación que Miguel Ortiz lleva a cabo de determinados monumentos arqueológicos y epigrafías procedentes de Poza y que no serán objeto de estudio sino algo más de un siglo después, de la mano, fundamentalmente, de Fidel Fita (1), Luciano Huidobro (2), Martínez Santa-Olalla (3), Enrique Herrera (4) y Juan Manuel Fernández (5) y, mucho más modernamente, de José Antonio Abásolo y María Lourdes Albertos, que en 1976 publican una completa sistematización de las epigrafías de Poza (6).

Curiosamente en estos “redescubrimientos” del siglo XX nadie parece acordarse de los hallazgos reseñados un siglo antes por Miguel Ortiz Otaño en su informe a la Real Academia de la Historia de 1806, salvo en el caso de Abásolo y Albertos que sí tuvieron presentes -aunque no citen a dicho autor- los manuscritos derivados de los hallazgos de 1806. Dos de los monumentos descritos por Ortiz serán claves, como en seguida veremos, para la moderna reducción de Poza a Flaviaugusta, que debemos al mencionado Fita (7) y que corroboraron después Abásolo y Albertos (8).

Los monumentos y epigrafías a los que me refieroson los que paso a presentar a continuación.

1. Estela funeraria de la Hospedería de Nuestra Señora de Pedrajas.

Estela Pedrajas Fita

La estela de la Hospedería de Ntra. Sra. de Pedrajas, tal y como la reproduce Fita en su artículo.

Aparece mencionada en el pliego 13 del Informe de Ortiz:

“Las lápidas que he visto están en (…) la Puerta de la Hospedería de Nuestra Señora de Pedrajas otra (…).

(…) La que está sobre la Puerta de la Hospedería de Nuestra Señora de Pedrajas no se lee bien, pues está a la inclemencia y comida por las aguas, se lee lo siguiente:

D Ma= WL= Ila= Co=HIE=MMER=Fili.o MXXX=LIBERTI=COLITUS SEXTANUS ET COETA= O SILIA ERGO

Cuio contesto no puede percibirse bien (…)”.

Esta estela, que en la actualidad se encuentra reposando en el suelo frente al Retablo de la Virgen del Rosario de la Iglesia de San Cosme y San Damián de Poza de la Sal, mereció un trabajo del P. Fidel Fita en 1915 (9), en el cual se presentaba como “inédito” el descubrimiento de este monumento, cuya inscripción se sumaba a la demostración -con otras seis inscripciones romanas- “de que en Poza de la Sal estuvo la ciudad autrigónica Flaviaugusta, afiliada a la tribu Quirina”, y de la importancia que tuvo a partir del primer siglo de la era cristiana.

Estela en Altar Iglesia Poza

La estela en su actual ubicación frente al Retablo de la Virgen del Rosario, en la Iglesia de San Cosme y San Damián de la villa de Poza de la Sal

Según Fita, que acompañaba una fotografía de la pieza, se trata del tercio superior de una estela funeral de 68 cm de alto por 50 de ancho y 35 de grueso, similar a otra estela completa hallada en Carcastillo.

El descubrimiento se debía a Enrique Herrera, quien buscando las extraviadas lápidas que había copiado en el siglo XVI Benedicto Ramberto (10), encontró el citado fragmento empotrado detrás de la barandilla de un balcón de la hospedería de la Ermita Santuario de Nuestra Señora de Pedrajas (11).

La inscripción, siempre según Fita, es la siguiente:

D(is) Ma(nibus). Coelie Materne, Quoeli f(ilie), an(orum) XXX liberti Coelius Sextianus et Coelia Hispita et Co(elia…

Con el significado:

A los dioses Manes. A Celia Materna, hija de Quelo, de edad de treinta años, este monumento hicieron sus libertos Celio Sextiano, Celia Hóspita y Celia…

Comparando esta estela con la ya citada de Carcastillo y con la de Alberite, el ilustre epigrafista interpreta el emblema de la parte superior del fragmento con la “rueda del carro” o carrera del mismo sol que tendría su explicación en la luz de los astros que, según Virgilio (Eneida, VI, 640-641), gozan las almas de los justos, felices habitantes de los Campos Elíseos.

Respecto al resto de la lápida, supone Fita que no debió ser muy diferente de la base de la estelas de Carcastillo y Alberite -cuyas fotografías reproduce en su artículo-, en las que aparecen relieves de lunas y arcos de puente, similares a los que presentan las famosas estelas en forma de casa procedentes de la necrópolis de la Granja “La Vieja”, próxima al tantas veces citado Cerro del Milagro, en el término de Poza (12).

Por su parte, Martínez Santa-Olalla (13), se refiere a este monumento el más relevante del género de estelas pura y típicamente romano que se han encontrado en Poza coexistiendo con las famosas estelas en forma de casa. Afirma que apareció en 1751 al sacarse piedra de La Vieja para edificar la hospedería del Santuario de Pedrajas, donde fue “redescubierta”, como ya sabemos, por Herrera. Su interpretación de la epigrafía coincide con la de Fita.

Finalmente, Abásolo y Albertos (14) señalan que era “conocida en la época de los manuscritos que aluden a las antigüedades de Poza de la Sal” -en lo que parece una referencia, sin citarlo, al informe de Ortiz- y que tras ser extraída del muro de la Hospedería, “se dispuso sobre la fuente (¿romana?) frente a la misma y hoy se halla en el interior de la parroquia del pueblo”. En cuanto a la epigrafía, respeta, salvo en algún detalle, la propuesta por Fita y Martínez Santa-Olalla.

2. Lápida de la calle de las Procesiones de la villa de Poza de la Sal.

Lápida Procesiones Fita

La lápida en la Calle de las Procesiones, según reproducción de Fita

Miguel Ortiz se refiere a ella en el pliego 12:

“Las lápidas que he visto están en (…) y en la casa principal de los Salamancas está una a su puerta de 5 quartas de largo y 3 de ancho que dice así:

Popilio Fra=vo Campan= F.An 28=Parentes F.C. erzo es. APopilio Haro, hijo de Campano o de Campania de 28 años de edad, sus Padres le hicieron y consagraron este Monumento”.

Se encuentra todavía esta lápida en la calle de las Procesiones núm. 1 de la villa de Poza, incrustada en la pared de una casa ordinaria. Fita la describió en su artículo publicado en 1915 “Epigrafía romana y visigótica de Poza de la Sal, Mérida y Alburquerque” (15) y atribuye su “descubrimiento reciente” al P. Enrique Herrera, del Colegio Máximo de San Francisco Javier, de la cercana localidad de Oña. La casa en la que está incrustada era conocida entonces como de Abril. Mide la piedra 28 por 62 centímetros.

Calle de las Procesiones

La Calle de las Procesiones nº 1 de Poza, en la actualidad. Con una flecha está señalada el lugar en el que aparece reutilizada la lápida romana junto con otros restos arqueológicos.

Restos 7

La misma lápida vista de frente.

La epigrafía es, de acuerdo con Fita, la siguiente:

Popilio Flavo Campani f(ilio) an(orum) XXVIII parentes f(aciendum) c(uraverunt).

Con el significado:

A Popilio Flavo, hijo de Campano, de edad de 28 años, erigieron sus padres este monumento.

La lápida aparece entre las reseñadas por el ya citado Ramberto en el siglo XVI, consignando que “yacía en el terreno de una viña de Pozza”. Hübner la incluye también en su Corpus, si bien situándola por error, como ya se ha señalado, en Brozas (Cáceres).

Martínez Santa-Olalla (16) también menciona esta lápida funeraria que, según afirma, hace pareja en la Casa de Abril con otra medieval. Su epigrafía coincide con la de Fita.

Abásolo y Albertos aportan que “la lápida ya aparece en dos manuscritos conservados en la Biblioteca Nacional y en la Biblioteca de la Academia de la Historia, respectivamente”. El de la Real Academia coincidiría con el Informe de Ortiz -aun cuando no lo cita- mientras que el de la Biblioteca Nacional se corresponde con la referencia Ms. 18.227 y los mencionados autores lo datan en el siglo XVIII (17). Los nombres propios que aparecen en la epigrafía los considera de indígenas romanizados (18).

3. Lápida de la subida al coro bajo de la Ermita de San Blas.

Lápida San Blas Fita

La lápida de la subida al coro bajo de la Ermita de San Blas, según la reproduce Fita en sus trabajos.

Nuevamente encontramos la referencia del informe de Miguel Ortiz en el pliego 12:

“Las lápidas que he visto están (…) otras dos en la Hermita de San Blas de Poza (…).

Las lápidas de San Blas, que una está al ir a subir al coro bajo, tiene de ancho una tercia poco mas y de largo una quarta y dos dedos dice así:

Pompeyae Flavinae Flavi=Fil.año XX=Parentes=F.C.”

Fita describe esta pieza, a la que da gran importancia, en sendos trabajos. El primero de ellos lleva por título “Viaje Epigráfico” y corresponde al año 1905 (19). Diez años después volvería sobre él en el ya citado “Epigrafía romana y visigótica de Poza de la Sal, Mérida y Alburquerque”.

Nuestro autor atribuye la noticia del descubrimiento de esta lápida romana a Luciano Huidobro y, según afirma, apareció al abrirse los cimientos de la reedificación de la casa nº3 de la Plaza Mayor, adosada a la antigua muralla de la villa. Esta localización se corresponde mal con la ubicación señalada por Ortiz Otaño, ya que la Ermita de San Blas se encuentra fuera de la población de Poza, en el arranque del camino de Los Molinos, saliendo de la villa por el barrio de Los Corrales.

Se trata de una piedra sepulcral de fines del primer siglo con la inscripción siguiente:

Pompeiae IHavinae Flavi fil(iae) an(norum XX, párenles f(aciendum) c(uraverunt).

Cuyo significado es:

A Pompeia Flavina, hija de Flavio, de edad de veinte años, erigieron sus padres este monumento.

La lápida fue trasladada, después de su descubrimiento, al actual Museo Arqueológico de Burgos. Curiosamente, en el Catálogo del Museo de 1935, en el que aparece con el número 136, se dice que procede de Lara (20).

Martínez Santa-Olalla dice que esta lápida se mencionaba ya en “viejas notas de hallazgos en Poza de la Sal” -con referencia a un manuscrito firmado P.G.B. del 12 de octubre de 1787- y que “reapareció en la casa del número 3 de la Plaza Vieja de Poza de la Sal” (21).

Por último, Abásolo y Albertos, en su moderna recapitulación de las epigrafías pozanas, confirman -transcribiendo literalmente el texto de Ortiz sin citarle- que su origen “parece que se hallaba en la desaparecida ermita de San Blas (“al ir a subir al coro bajo”) para ser aprovechada más tarde en una de las casas de la Plaza Mayor de Poza” (22).

4. Columna miliaria o ara de la pila de agua bendita de la Ermita de San Blas.

Columna San Blas

Ara con epigrafía procedente de la Ermita de San Blas, situada actualmente frente al Retablo de San Andrés de la iglesia de Poza. Fotografía reproducida de Abásolo y Albertos.

Así la describe Ortiz en los pliegos 12 y 13:

“Las lápidas que he visto están (…) otras dos en la Hermita de San Blas de Poza (…).

La que está a la pila del agua bendita tiene 3 quartas de largo, y dos escasas de ancho, es a modo de una columna miliaria, moldada por arriba y abajo dice:

Publim=Puis=VaxiusFlavis AugPontif= Ex Suo Voto”

Posteriormente tan sólo Abásolo y Albertos (23) se refieren a este monumento, que en la actualidad se halla en la Iglesia Parroquial de San Cosme y San Damián, en Poza de la Sal, frente al retablo de San Andrés, y en la que se puede apreciar que su parte de arriba es una pila de agua bendita excavada en la superficie.

Afirman que mide 70 x 43 cm y que procede de la derruida ermita de San Blas. Se trataría de un ara pero que bien pudiera ser un pedestal que llevara encima la estatua de un dios.

Su identificación había sido ya publicada por Abásolo en 1973, pero reconocen “que el manuscrito que se refiere a las antigüedades de Poza de la Sal, de la Academia de la Historia, contiene la cita que aquí hemos reproducido más arriba, correspondiente a Ortiz.

Los mencionados autores leen, con dudas, lo siguiente:

//////^ΙYS ///AREVSFI ///AVIAVG 0//I LEGV EXS VOTO

Lo más llamativo para ellos es la denominación [FL]AVIAVG que respondería a “flaviaugustae” o “flaviaugustanus”, la ciudad originaria del dedicante. Esta mención “confirmaría plenamente la tesis de Fita -contraria a la de Sánchez-Albornoz- de que en Poza de la Sal se halló ubicada la ciudad de Flavia Augusta”, sin perjuicio de que se llamase primeramente Salionca.

Mencionar por último que, según narra Feliciano Martínez Archaga en la entrevista que publicamos en “Páginas de la Historia de Poza de la Sal” (Ciudadela, 2011), para él se trataba de un “ara ibérica” que localizó en la ermita de San Blas y que mandó llevar “en una carretilla” al templo parroquial de Poza.

5. El sarcófago esculturado del abrevadero de la Ermita de Nuestra Señora de Pedrajas.

Sarcófago Libro Sagredo

El sarcófago paleocristiano de Poza. Imagen reproducida de Sagredo.

Aunque no es del todo claro, Ortiz Otaño parece referirse en dos ocasiones a este monumento, al que, bajo el título “El sarcófago paleocristiano de Poza de la Sal”, dediqué un amplio capítulo en el referido libro.

Las referencias, en concreto, están en el pliego 13:

“(…) En la (…) la Hospedería de Pedrajas (…) tras de su Huerta en la Fuente que es bebedero de toda Caballería hay una lápida mui crecida tallada con alusiones y geroglíficos de la gentilidad, figurados allí varios genios (…).

(….) Cuio contesto no puede percibirse bien, como ni lo que quiere decir el sepulcro, que de una sola pieza mui crecida y ancha está tras dicha Hermita, y sirve de bebedero en su fuente, que hace algunos años se bajó a este fin de la villa de Poza; está todo adornado de Genios, corazones y niños [ilegible].

Aunque la primera mención es a “una lápida”, parece evidente que se trata del mismo sepulcro que aparece, según acabamos de transcribir, unas líneas más abajo.

En cuanto a las investigaciones posteriores sobre este sepulcro, sus características y vicisitudes, me remito al capítulo del libro mencionado.

6. El acueducto romano.

EPSON scanner image

Primeros arcos del acueducto, en Fuente Vieja junto a los lavaderos de Poza, en una fotografía de los años 50 del siglo pasado (¿de Fede?), antes de que se acometiese la reforma del conjunto.

Finalmente, resultan de gran interés las noticias de Ortiz Otaño sobre el acueducto que conducía el agua desde las salinas de Poza hasta la ciudad romana del Cerro del Milagro. Dice así el Oidor de la Chancillería de Valladolid en el pliego 16 de su informe:

“Y de que allí hubo una gran Ciudad, que no denominándose en aquel sitio por alguno de los Historiadores y geógrafos antiguos e, ignorándose ciertamente donde estuvo la gran población de Cantabria, da indicios fue allí su asiento, se infiere del gran aqueducto que en estos últimos años del siglo 18 se ha descubierto en la villa de Poza, el cual se conoce descendía desde la montaña, donde hoy están las Salinas hasta dicho término, a donde hoy conduce las copiosas y cristalinas aguas que fertilizan su suelo, hallándose muchas magníficas losas labradas con más de una tercia de diámetro taladradas para arriba, y por abajo, y con encaje unas con otras para que no se filtrase el agua; dispuesta su argamasa en otros sitios con tanta trabazón, que parece petrificada; y no podía menos de ser para una gran población y rica por su corte; de esas lápidas se han sacado varias para la nueva obra del Hospital, que se halla a la salida para Burgos, y aun he visto otras entre las viñas que dirigen en recto al citado término de Milagro y Nuestra Señora de Pedrajas”.

Es destacable que también Pablo Echevarría, en el escrito de exculpación que dirige el 30 de Junio de 1806 a Pedro de Cevallos se refiere al acueducto entonces recién descubierto:

“A este sitio (se refiere a la que entonces se conocía popularmente como “ciudad del Milagro”) bajan las aguas de una copiosa Fuente q. hay en la villa, y sirven, y se aprovechan, en el riego de Hortaliza; y se advierten en algunas partes de la dirección especialmente cercanas a la Fuente, trozos de aqueductos de aquella argamasa, compuesta de pedregales, y cal mui fuerte, q. siven en el día de parte de mampostería en las paredes de diversas huertas”.

Acueducto 5

Loseta en recurdo del acueducto colocada en la zona de las huertas, tras salvar el río Torca, en las que el acueducto transcurría por el suelo, según puede apreciarse todavía por algunos vestigios.

Este acueducto ya había merecido la atención dos siglos antes del embajador y poeta veneciano Andrea Navaggero, quien estuvo preso en Poza por orden del Emperador Carlos I. En su deliciosa obra “Viaje por España (1524-1526)” (24) describe los alrededores de la villa y, entre otras, hace la siguiente mención:

“A media legua de Poza hay un collado, y desde su falta al río Omino, que pasa cerca, se ven ruinas de una población antigua, y por el camino una cañería rota que conducía a este lugar el agua que atraviesa las salinas de Poza” (25).

Con más detenimiento y en el contexto de su descripción de la estación romana del Cerro del Milagro, será Julio Martínez Santa-Olalla quien en 1928 aporte una descripción más completa del antiguo acueducto romano al que se ya se refería Ortiz 122 años antes (26).

El acueducto partía de la actual fuente de los lavaderos de Poza -conocida como “Fuente Vieja”-, que con su abundante caudal proveyó a las necesidades de agua de la población romana. Desde allí y aprovechando la condición favorable de la mayor altura de Poza respecto al Cerro del Milagro, salvaba en seguida la estrecha barrancada de la Torca con tres arcos de piedra de desiguales dimensiones, que todavía se conservan en la actualidad en buen estado. En estos arcos se puede reconocer algo de obra romana, aunque las sucesivas reconstrucciones realizadas a lo largo de los siglos han ido modificado su configuración originaria.

Salvada la Torca, continuaba después el acueducto por las huertas hasta el término de la Reina, que da vista al Santuario de Pedrajas, tratando de conservar la altura y el nivel normal. Se trata en este tramo de de un conducto hecho en la tierra con unos 60 cm de lado. De él queda aun algún resto, que ha sido señalado en los últimos tiempos, según puede verse en una de las imágenes que acompañan estas líneas.

Del término de la Reina al del Milagro ha de salvarse el vallejo de Valdélez, de unos 400 metros en línea de aire, y aquí el acueducto se elevaba con una arquería de gran altura -hasta 15 metros en algunos sitios- a fin de abordar el Cerro del Milagro por su lado sur, en el que Martínez Santa-Olalla describe “una profunda canal de dimensiones iguales a las antes citadas, ahora que labrada en la roca arenisca que forma el cerro”. Por nuestra parte, hemos explorado concienzudamente el Cerro pero no hemos conseguido encontrar vestigios de la mencionada canal.

También Martínez Santa-Olalla transcribe en las notas de su trabajo ya citado parte de un manuscrito firmado P.G.B. y fechado en Poza de la Sal el 12 de octubre de 1787, en el cual se contiene la siguiente referencia al acueducto:

“31…el agua se lleva a las huertas por tres arcos de piedra que dispuso el Arte antiguamente sobre la tal Torca; hay unos canales por las que se ve caminaba en lo antiguo dicha fuente por un conducto de argamasa caliza y piedra pequeña de tamaño de nueces, y tres cuartas en cuadro, una baja al término de Rana -no Rana, sino Reina, o, al menos, hoy en día Reina- que da vista al Santuario de Pedrajas y La Vieja, y a trozos se demuestra el tal conducto, que según el estilo que tenían los romanos en sus fábricas, fueron hechura de éstos; se juntan en el puente nuevo que da bajada a la villa de Salas” (27).

(Continuará)

Jaime Urcelay

(1) Fita, F.: “Viaje Epigráfico”, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo LXVII, 1905; “Epigrafía romana y visigótica de Poza de la Sal, Mérida y Alburquerque”, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo LXVII, Cuaderno V, 1915; “Nueva inscripción romana en Poza de la Sal, villa del Partido de Briviesca, en la Provincia de Burgos”, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo LVIII, 1916; y “Antigüedades romanas de Poza de la Sal, en el Partido de Briviesca, Provincia de Burgos”, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo LXIX, Madrid, 1916.
(2) Citado por Fita en sus trabajos.
(3) Martínez Santa-Olalla, J.: op.cit.
(4) Herrera, E.: “Descubrimientos ibero-romanos en la Bureba (Burgos)”, Asoc. Esp. Pro. Ciencias, Sevilla, 1917. Citado por Abásolo, J.A. y Albertos, M.L.: “Acerca de unas inscripciones de Poza de la Sal”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo XLII, Universidad de Valladolid, Facultad de Filosofía y Letras, Valladolid, 1976, pág. 393. No he podido consultar directamente el trabajo de Herrera.
(5) Fernández, JM.: “Epigrafía romana en Autrigonia”, Altamira, 1-3, 1969. Citado por Abásolo, J.A. y Albertos, M.L.: op.cit., pág. 393 y ss. Igualmente, no he podido consultar la investigación de Fernández.
(6) Abásolo, J.A. y Albertos, M.L: op.cit.
(7) Fundamentalmente en “Epigrafía romana…”, op.cit.
(8) Abásolo, J.A. y Albertos, M.L: op.cit., págs. 406 y 407. Confirman la tesis de Fita con la epigrafía del ara de piedra caliza procedente de la Ermita de San Blas.
(9) Fita, F.: “Nueva inscripción…”, op.cit., págs. 66 a 74.
(10) Embajador veneciano en la Corte de Carlos I que hizo un viaje erudito por la Península buscando antigüedades romanas. Sus hallazgos quedaron plasmados en el libro “Il viaggio fatto in Spagna” y en él aparecen varias inscripciones romanas encontradas en Poza de la Sal. Siglos más tarde, Aemilius Hübner, al imprimir los volúmenes de su “Corpus Inscriptionem Latinarum” correspondientes a España citó estos epígrafes pero, por error, los atribuyó a Brozas (Cáceres), en lugar de a Poza (Cfr. Martínez Santa-Olalla, J.: “Antigüedades…”, op.cit. pág. 127).
(11) La hospedería empezó a edificarse en 1749 (Cfr. Martínez Archaga, F.: op.cit. pág. 176).
(12) Vid.: Abásolo, J.A., Albertos, M.L., y Elorza, J.C.: “Los monumentos funerarios de época romana, en forma de casa, en la región de Poza de la Sal (Bureba, Burgos)”, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Burgos, Burgos, 1975.
(13) Martínez Santa-Olalla, J.: “Antigüedades…”, op.cit. págs. 146 y 157.
(14) Abásolo, J.J. y Albertos, M.L.: “Acerca de…”, op.cit., pág. 398 y 403.
(15) Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo LXVII, Cuaderno V, Noviembre de 1915, págs. 488 y 489.
(16) Martínez Santa-Olalla, J.: “Antigüedades…”, op.cit. págs. 156 y 157.
(17) Se trata del mismo manuscrito al que se ha hecho referencia en los antecedentes sobre la documentación de los hallazgos arqueológicos de 1806.
(18) Abásolo, J.J. y Albertos, M.L.: “Acerca de…”, op.cit., pág. 393 y 394.
(19) Fita, F.: “Viaje…”, op.cit., págs. 233 y 234.
(20) Martínez Burgos, M.: “Catálogo del Museo Arqueológico Provincial de Burgos”, Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, Madrid, 1935, pág. 33.
(21) Martínez Santa-Olalla, J.: “Antigüedades…”, op.cit. pág. 156.
(22) Abásolo, J.J. y Albertos, M.L.: “Acerca de…”, op.cit., pág. 393.
(23) Idem. págs.. 405 a 407.
(24) Ediciones Tusquets, Madrid, 1983. Sobre la estancia de Navaggero en Poza pueden consultarse los artículos de Manu Gil “Poza es un lugarejo situado entre montes muy ásperos”, Revista Sales, nº 3, Poza de la Sal, s/f, pág. 12 y ss. y “Andrea Navagero, un embajador veneciano preso en Poza”, Revista Sales, nº 4, Poza de la Sal, s/f, pág. 14 y ss.
(25) Idem. pág. 88.
(26) Martínez Santa-Olalla, J.: “Antigüedades…”, op.cit., pág. 133 y ss.
(27) Idem., nota 8, pág. 172.

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6 comentarios en “Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal (IV). Identificación de monumentos arqueológicos y epigrafías

  1. Buen trabajo. El tener en plena calle las procesiones una lápida romana de hace 2000 años es alucinante. La lápida de la derecha la romana la fue descrita a principios del siglo XX. La otra de la izda es medieval , no? Conoces su traducción y su origen?
    un saludo

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    • Muchas gracias, Pablo. Sí que es alucinante y por eso es tan grave el proceso de deterioro que la lápida romana está sufriendo ante nuestros ojos. Respecto a la otra lápida, el dato de que es medieval lo tomé de Martínez Santa-Olalla, quien no da más detalles. Siento desconocer tanto su origen como la traducción de su inscripción. Ojalá alguien pueda aportarnos algo. Saludos.

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      • Gracias a tí. Aprovecho para rectificar mi anterior comentario sobre el deterioro de las dos lápidas. Ayer estuve en Poza y pude comprobar que, afortunadamente, el edificio en el que están incrustadas ha sido rehabilitado y se ha aprovechado para sanear las dos piezas históricas. ¡Una buena noticia!

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