La epidemia de cólera de 1855 en Poza de la Sal, en la prensa de Madrid

Escudo G Diego

(Dibujo de G. Diego)

Las grandes epidemias de enfermedades infecciosas fueron todavía comunes en España durante el siglo XIX y principios del XX. Una de las más importantes fue la epidemia de cólera morbo de 1855, cuyos efectos devastadores afectaron sobre todo a las zonas del interior. Dejó 230.000 muertes.

De su paso por Poza de la Sal da debida cuenta, con su habitual exhaustividad y rigor, Feliciano Martínez Archaga en su Poza de la Sal y los pozanos en la Historia de España. Su saldo, afirma, fue de 185 muertos amén de otros horrores de hogares rotos y niños huérfanos.

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Entrevista en Diario de Burgos: «El blog pozano de Urcelay»

Entrevista Diario de Burgos

M.J.F. / Poza de la Sal – domingo, 3 de mayo de 2015

Jaime Urcelay es un abogado madrileño con dilatada experiencia en gestión de recursos humanos que ejerce de ‘pozano’ todo lo que puede. Actualmente, es profesor en el Centro Garrigues y colaborador del Instituto de Desarrollo Directivo Integral de la Universidad Francisco de Vitoria. Además, realiza consultorías y publica libros sobre liderazgo y dirección de personas. Pese a su escaso tiempo, mantiene muy activo y actualizado un blog denominado Peñas Arriba que dedica un apartado especial a la villa salinera.

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“El Porvenir de Poza” y la llegada de la electricidad a Poza de la Sal

Títulos de las acciones de la sociedad anónima ‘El Porvenir de Poza’, tal y como se encuentran en el Archivo Municipal de Poza de la Sal.

La primera noticia que tuve de “El Porvenir de Poza”, siendo todavía niño, tiene para mí un punto simpático: cuando en Urchala, la casa de mi abuela en el pueblo, se echaba la partida de chinchón, dominó o parchís (o sea, todas las tardes), las anotaciones se hacían en el revés de los restos de unos viejos talonarios de recibos, de los años 20, de la “Sociedad Anónima ‘El Porvenir de Poza’. Fábrica de Electricidad”. Confieso que no recuerdo haberme planteado en aquel tiempo de dónde habría salido aquello…

Pasados los años supe que, en el paraje de Los Molinos, en el Camino de Padrones, cerca de las ruinas del Convento de San Bernardino, había existido una central hidroeléctrica que, durante bastante tiempo, había suministrado la energía eléctrica a Poza.

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Poza de la Sal en el cine: «El disputado voto del Sr. Cayo», de Antonio Giménez-Rico (1986)

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«Cuerda de presos» (Pedro Lazaga, 1956) no es la única película de cine comercial que ha utilizado Poza de la Sal como uno de sus escenarios. Hay al menos otra: «El disputado voto del Sr. Cayo» (Antonio Giménez-Rico, 1986), si bien es cierto que en este caso no va mucho más allá de lo anecdótico, ya que las escenas rodadas en nuestro pueblo son pocas y relativamente breves. Con todo, ahí va un apunte sobre la película y sus escenas pozanas.

El guión -de Manuel Matji y del propio director burgalés Antonio Giménez-Rico- está basado en la conocida novela de Miguel Delibes del mismo título, publicada en 1978, respetando lo más esencial de la obra literaria: la confrontación entre la España campesina y rural, pegada a la realidad de lo cotidiano y fiel custodia de los secretos de la naturaleza y de la sabiduría ancestral, y la España urbana,  pretendidamente superior y culta, pero, en el fondo, superficial e indigente en lo más esencial.

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¿Existió en Poza de la Sal la soprendente y desaparecida costumbre de «la Covada»?

Conjuradero2Empezaré por aclarar en qué consiste «la Covada», que es cosa poco conocida. A más de uno, además, va a sorprenderle.

Como explica Jaime L. Valdivielso en un artículo de síntesis de las investigaciones sobre el tema (1), se trata de un rito o acto de público reconocimiento de la paternidad que se practicó entre algunos pueblos de la antigüedad. Consistía fundamentalmente en que, tras el parto, y mientras la mujer parturienta volvía a sus labores y quehaceres domésticos habituales, el marido se metía en la cama simulando los dolores del parto y recibiendo los cuidados y atenciones que debían haberle proporcionado y ofrecido a la madre.

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Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal ( y VII). Bibliografía

Completo ahora las entregas del ensayo sobre el manuscrito de 1806 con la Bibliografía utilizada, incorporando alguna pequeña novedad respecto a la que aparecía en la primera versión del ensayo incluida en el libro «Páginas de Historia de Poza de la Sal» (Ciudadela Libros, Madrid, 2011), escrito con mi hermano Javier.

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Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal (VI). Apéndice: transcripción del texto de Ortiz Otañez

Como apéndice del ensayo que he ido publicando en sucesivas entregas sobre el curioso manuscrito de Ortiz Otañez de 1806 en torno las antigüedades de Poza de la Sal, transcribo a continuación el texto completo de dicho documento, redactado por el Oídor de la Real Chancillería de Valladolid a petición de la Real Academia de la Historia.

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Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal (V). Conclusión

El interesante episodio de los hallazgos arqueológicos en Poza de 1806, prácticamente desconocido hasta la publicación del trabajo de Pérez Rodríguez-Aragón y Represa en el año 2006, puede completarse significativamente con la documentación correspondiente a los archivos sobre Arqueología y Patrimonio Histórico de la Real Academia de la Historia.

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Poza de la Sal en la literatura: «El Viaje hecho en España y Francia», de Andrea Navagero

Andrea Navagero

Andrea Navagero. Detalle del famoso cuadro de Rafael Sanzio Retrato de Andrea de Navagero y Agostino Beazzano, 1516 (Galeria Doria Pamphili, Roma). Existe una copia del s. XVII en el Museo del Prado.

«El Viaje hecho en España y Francia» es un breve y encantador relato del periplo por ambas naciones  de Andrea Navagero (Venecia, 1483 – Blois, Francia, 1529). Celebrado poeta e historiador, fue embajador de Venecia sucesivamente ante el emperador Carlos V y ante el rey francés Francisco I. Navagero fue inmortalizado en un famosísimo cuadro de Rafael Sanzio,  siendo también referido en nuestras historias de la literatura por su decisiva influencia  en el poeta Juan Boscán, introductor en España de las formas italianizantes.

El Viaje es una obra de relevancia.  Y no tanto por su contenido político e histórico -como, en principio, cabría esperar del punto de vista de un embajador en un periodo histórico tan excepcional-  como por el alarde de  curiosidad y sensibilidad de un genuino humanista del Renacimiento que capta y describe con rigor lugares, monumentos y costumbres, tal y como se encontraban en el primer tercio del siglo XVI (1).

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