El pasado sábado asistí en Málaga a la final del IV Torneo de Debate Universitario, impecablemente organizado por ese modelo de responsabilidad cívica y vocación de servicio que es Cánovas Fundación.
Esta experiencia me ha permitido conocer de primera mano la práctica de las escuelas de debate, afortunadamente cada vez más extendidas en las universidades españolas y con una incipiente presencia también en el bachillerato.








