¿Puede añadirse algo que no se haya dicho todavía sobre el colapso del coronavirus? Poco, desde luego. Pero quizá están faltando -o quizá lleguen después, primum vivere deinde philosophari– perspectivas que propongan una reflexión de más hondura sobre el fenómeno.
Algo que es imprescindible en estos tiempos de postmodernidad nihilista y de posthumanismo en los que, como seres humanos, endiosados y deslumbrados por el poder de la tecnología, nos sentíamos capaces de alcanzar cualquier deseo, incluido el de la inmortalidad.
Agradezco mucho a Nicolás de Cárdenas, director del diario Actuall, la publicación de esta conversación, en la que hago de portavoz de las ilusiones y los logros del gran equipo de Profesionales por la Ética en sus 25 primeros años de historia.
Es un orgullo haber colaborado con Teresa García-Noblejas en la publicación de esta crónica de los 25 primeros años de Profesionales por la Ética, una iniciativa de servicio de la sociedad civil en la que llevo muchos años trabajando como voluntario.
El acto de presentación tendrá lugar el próximo 12 de marzo, a las 19.30 horas, en el hotel El Madroño, salón Neptuno, de Madrid (General Díaz Porlier, 101). Si alquien quiere acompañarnos, le agradeceré se registre con el código QR de la invitación o en este enlace de Eventbrite. La obra está disponible en Amazon.
España ha entrado ya en un largo período electoral que se anuncia como “el más fragmentado y polarizado” de las últimas décadas. Concurren, efectivamente, factores nuevos que apuntan hacia una etapa política algo diferente. Pero como en el viejo dicho… “algunas cosas nunca cambian”.
Una de ellas es la apelación de las fuerzas mayoritarias al voto útil, tal y como acaba de hacer Pablo Casado al pedir a Vox que, “por responsabilidad”, no se presente a las elecciones generales en las 28 provincias con cinco o menos escaños. La dispersión del voto de la derecha, según ha mantenido en Zaragoza el líder del PP en una reunión con afiliados de su partido, acabaría convirtiéndose en escaños para el PSOE y Podemos. “El PP ha comenzado una ofensiva total por el voto útil de la derecha”, afirmaba El Mundo el pasado 13 de marzo.
A esta serie sobre las huellas de Poza de la Sal (Burgos) en la literatura, llegan ahora las dos novelas publicadas por Juan Carlos Martínez Barrio, cuyo título de legitimidad es doble: la aparición de nuestra villa en una parte significativa de sus respectivas tramas y la condición de pozano del autor.
Efectivamente, Martínez Barrio nació en Poza de la Sal en 1965. Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Valladolid y reside en la actualidad en la ciudad de Burgos. Hasta la fecha ha publicado las dos novelas a las que está dedicada esta nota: «El Libro de los Sueños», en 2012 (1), y «La noche sobre los dos ríos», en 2016 (2).
Don Ángel de Urcelay en Zarauz en un verano de los años 60. Le acompaña su amigo el compositor Francisco Escudero (Foto: ERESBIL. Archivo vasco de la música)
NOTA.- En el contexto de mi interés por todo lo relacionado con el linaje Urcelay o Ucelay (ambos, originariamente, fueron el mismo apellido), inicio con esta entrada una recopilación o galería de biografías de quienes en el linaje han tenido mayor relevancia pública.
Solo dos Urcelay o Ucelay -la arquitecta Matilde Ucelay Maórtua (Madrid, 1919-2008) y el pintor José María Ucelay Uriarte (Bermeo, 1903-1979)- aparecen entre las 40.000 biografías de personajes relevantes en la historia de España, desde el siglo VII a. de C. hasta la actualidad, recopiladas en elDiccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. Pero, como tendré ocasión de presentar en esta serie, hay algunos otros Urcelay o Ucelay que han conseguido notoriedad pública, mereciendo formar parte de nuestra memoria. Alguno de fuera de nuestras fronteras, como es el caso destacado del cantante operístico mexicano Nicolás Urcelay Alonzo (Mérida, Yucatán, 1919-1959).
Uno de ellos es precisamente la personalidad con la que arranco ahora esta serie: el sacerdote y músico Ángel de Urcelay Aldalur (Zarauz, 1904-1992). Y quiero que sea el primero por una razón sentimental: en mi propia familia era considerado nuestro «pariente» con más renombre.
Tzvetan Todorov (Sofía, 1939), un reconocido intelectual búlgaro emigrado a Francia antes del derrumbe del comunismo en su país de origen, ha reunido en «Insumisos» (1) un atractivo e inspirador conjunto de itinerarios individuales en los que, pese a la diversidad de perfiles personales y de los contextos a los que tuvieron que enfrentarse, aparece un rasgo común: la resistencia, por motivos morales, a la coacción dominante.
La propia experiencia del autor en un régimen totalitario y sus amplias investigaciones académicas en ciencias sociales, constituyen la base de las Motivaciones iniciales, la Visión de conjunto final y el marco de razonamiento -con el que no siempre he coincidido- para la presentación de los ocho ejemplos, todos ellos contemporáneos, seleccionados en el libro: Etty Hillesum, Germaine Tillion, Alexander Solzhenitsyn, Borís Pasternak, Nelson Mandela, Malcolm X, David Schulman y Edward Snowden.
He frecuentado bastante a lo largo de mi vida a Romano Guardini (1885-1968), aunque probablemente con poca profundidad. A él tengo dedicada una de esas estanterías especiales de la biblioteca, que en mi significa algo así como una marca de predilección y aviso de que tengo que volver a beber de esa fuente. En esto, Guardini es vecino físico de otro de mis manantiales de siempre, Manuel García Morente, como él buscador incansable de la verdad aunque por caminos algo diferentes.
En efecto, en las páginas de Briviesca – Bureba la corresponsal del diario burgalés en dicha comarca, María José Fernández, presenta de forma muy completa y fiel lo que publiqué sobre Poza en el Archivo Vaticano, cuyo único mérito corresponde al P. Saturnino Ruiz de Loizaga, OFM, integrándolo con la interesante noticia de las indagaciones que en el mismo archivo está realizando Félix Sagredo. Este notable historiador burebano trata de localizar en Roma la bula pontificia de indulgencias concedida a la capilla de trasagrario de la que fue Colegiata de Santa María la Mayor de Briviesca, una de las más antiguas de España, felizmente recuperada y reabierta para el culto como iglesia hace apenas dos años. El documento de la bula no ha sido todavía encontrado.
Retablo mayor de la Iglesia parroquial de San Cosme y San Damián, de Poza de la Sal, antes y después de su reciente restauración. Obra de los hermanos Cortés del Valle, data de 1710 (Foto: http://retablosancosmeysandamian.blogspot.com/)
El pasado mes de julio los vecinos y amigos de Poza de la Sal (Burgos) celebrábamos la tan esperada restauración del retablo mayor de la iglesia de San Cosme y San Damián, gracias a la colaboración del Ayuntamiento y la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León (1). Se trata de la última intervención significativa en nuestro viejo y entrañable templo parroquial, de construcción fundamentalmente gótica en el siglo XIV o XV y objeto de importantes reformas y añadidos en los siglos XVIII y XIX.
Feliciano Martínez Archaga, quien fuera párroco de Poza entre 1966 y 1987, hizo inventario, en su historia de la villa (2), de las sucesivas obras y reformas desde el siglo XVI, tanto en la mencionada iglesia como en la cercana ermita de Nuestra Señora de Pedrajas.