Mis lecturas. “Mirlo blanco, cisne negro” o Juan Manuel de Prada en estado puro

mirlo-blanco-cisne-negroDespués de terminar “Mirlo blanco, cisne negro”, la última novela de Juan Manuel de Prada (*), tengo la sensación de que para poder escribir un comentario que hiciese justicia al libro casi necesitaría la misma fuerza expresiva con la palabra de la que Prada, una vez más, demuestra ser maestro. Y eso, no hace falta aclararlo, no está al alcance de la mayor parte de los mortales…

“Mirlo blanco, cisne negro” me ha enganchado desde la primera página, proporcionándome una lectura gozosa durante estos días. Y esa impresión creo que es el resultado de la conjunción de cuatro claves: la trama, el estilo literario, la exploración del alma humana y la crítica social.

En primer lugar, la trama. En su planteamiento es relativamente sencilla: se trata de la relación entre Alejandro Ballesteros, un joven escritor de talento que en el ambiente literario de Madrid intenta dar los primeros pasos de su carrera, y Octavio Saldaña, un veterano y brillante escritor al que ese mismo ambiente ha marginado. La evolución de esa relación maestro-discípulo, hasta casi convertirse en un laberinto sin salida, servirá de hilo conductor de toda la novela.

La presencia de tres mujeres  -Paloma, Nieves y Rosario Tena- añade, por el entrecruzamiento de personalidades y psicologías, aún más hondura humana al relato.

Completa la riqueza y el atractivo de la trama el recurso de Prada a la “literatura dentro de la literatura”, no solo por el contexto general de la novela sino también por la incorporación de otras dos novelas dentro de la propia novela.  Es una invitación en toda regla al lector a asomarse al asombroso proceso de la creación literaria.

Un estilo personalísimo

La segunda clave que a mi juicio da valor a la novela es el personalísimo estilo de su autor. Aquí sí me faltan las palabras precisas para describir el nada convencional estilo de Prada, constante en sus anteriores novelas y en las recopilaciones de sus ensayos periodísticos. Culto en el lenguaje y en la cuidadosa elección de las palabras; abundante en epítetos, metáforas e imágenes llenos de imaginación y fuerza; crudo y procaz -en ocasiones- hasta extremos que pueden chocar o escandalizar; enrevesado y tormentoso a veces… No sabría describirlo bien, pero lo que no me cabe duda es de su genialidad y originalidad.

Acompaña bien este estilo a otra de las características que siempre me han atraído más de Prada y que creo es otra de las claves de “Mirlo blanco, cisne negro”: su capacidad para explorar nuestra condición humana herida, valiéndose de personajes llenos de matices, de alto contenido emocional y nada planos. La obra de Prada ha tenido siempre para mí algo de escuela de psicología. Sin simplificaciones ni maniqueismos o moralismos explícitos, más allá de sus exabruptos y caricaturas sobre ciertas tipologías humanas, que no afectan a los personajes centrales de la novela.

Y, finalmente, la crítica social.  La editorial presenta la novela como “un ajuste de cuentas con el mundo literario y consigo mismo” y, en efecto, eso es lo que el lector va también a encontrar en ella. Con esa valentía y esa autenticidad que son señas de identidad de Juan Manuel de Prada y que hoy, en nuestro monocorde mundo de impuesta corrección política, resultan tan llamativas…y, al menos para mí, tan dignas de admiración.

El autor sacude, es cierto, a todo lo sacudible, utilizando incluso lo que parecen descripciones autobiográficas.  Queda así el mezquino “establishment” cultural español zaherido a lo largo de la novela a base de latigazos e ironía y sin ninguna piedad… porque realmente no la merece.

En definitiva, tiene “Mirlo blanco, cisne negro” los ingredientes necesarios para disfrutar de ese tesoro que es una buena novela que no se queda en la genialidad del estilo -con ser bastante- sino que, además, es capaz de sumergirnos, a través de una trama bien construida, en las profundidades del alma humana y en nuestra permanente necesidad de redención.

Jaime Urcelay

(*) Espasa, Madrid, 2016. 439 páginas.

Sobre otras obras de Prada, uno de mis autores favoritos, he escrito anteriormente estos comentarios:

Literatura a contracorriente, en torno a su colección de ensayos “Dinero, demogresca y otros podemonios” (2015).

“Morir bajo tu cielo”, una gran novela de Juan Manuel de Prada (2015).

Nadando contra corriente (2010).

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