Cuando los valores y las virtudes eran necesarios para entrar en la Universidad

Universidad de OñateEstos pasados días veraniegos he tenido, por fin, la oportunidad de conocer físicamente la antigua Universidad del Sancti Spiritus, situada en la preciosa villa de Oñate, en Guipúzcoa.

Se trata de la primera –y durante mucho tiempo, única- universidad vasca. Fue fundada en 1540 por el obispo y humanista Rodrigo de Mercado y en ella se impartían Teología, Leyes, Cánones, Artes y Medicina. Universidad católica hasta la Revolución liberal de 1868, mis admirados carlistas la refundaron después como Real y Pontificia Universidad Vasco-Navarra. A finales de siglo se convirtió en la Universidad libre católica, hasta que, como consecuencia del vendaval centralista, cerró definitivamente sus puertas en 1901.

El edificio que albergaba la Universidad de Oñate y que hoy está dedicado a otras funciones institucionales, es una joya de la arquitectura renacentista, cuya decoración abruma por su impresionante carga simbólica, que uno inmediatamente sospecha que sobrepasa la capacidad de interpretación del hombre de hoy.

Por ser domingo, no pude entrar ni en el claustro ni en la capilla, pero en esta primera visita me bastó con asombrarme durante un buen rato ante su soberbia fachada, que es como un inmenso retablo dedicado al significado más profundo de la verdadera sabiduría y, por tanto, también de la Universidad en su origen medieval.

Oñate EscudoLlama la atención, en primer lugar, la escultura orante del fundador Rodrigo de Mercado, situada en lugar central, bajo el impresionante escudo del Emperador Carlos V –con cuyo patronazgo se levantó el edificio- situado encima del arco de la puerta principal. Cuentan que expresamente quiso ser inmortalizado así, de rodillas, para enseñarnos el lugar preeminente de la oración. Y que en sus cláusulas testamentarias expresó que está rezando a Dios por el porvenir de la juventud vasca, “objeto de sus amores y de sus educadoras previsiones”.

DETALLE HERCULESY tras contemplar esta figura central, adornada a ambos lados por escudos heráldicos, la mirada va inmediatamente a las numerosas figuras que armónicamente se reparten a ambos lados de la fachada principal.

En la parte inferior, se suceden bajo relieves que representan los trabajos de Hércules. Con ellos se quiso simbolizar el humano esfuerzo que conlleva la adquisición del saber.

101_5354Los cuerpos superiores están repletos de figuras que representan virtudes, mártires y santos, algunos de ellos relacionados con el estudio. Quedaba así de manifiesto para los estudiantes que contemplaban el conjunto que llegar a la sabiduría no era solamente una cuestión de inteligencia, sino que tenían que ejercitarse en los valores y virtudes resultantes de la síntesis pagana y cristiana.

A ambos lados de la puerta, las imágenes San Agustín y San Jerónimo parecen decirnos que para ingresar en la ciencia tenemos que dejarnos ilustrar por la armonía de razón y fe, de la que estos dos santos y sabios son paradigma.

Figuras de guerreros rematan la fachada en su parte más alta, ya por encima del tejado.

¿Cabe mejor pedagogía también para nuestro tiempo?

Jaime Urcelay

(Artículo publicado en el blog de Profesionales por la Ética)

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