Isabel Guerra: belleza, luz, ternura

Isabel GuerraDespués de algunos años sin saber nada de mi admirada pintora Isabel Guerra, felizmente vuelvo a reencontrame con ella por la  coincidencia en muy pocas semanas de su nueva exposición en Madrid y la presentación de su obra Inmaculada de los jóvenes como icono del reciente Encuentro Europeo de Jóvenes en Ávila.  Casi al mismo tiempo, además, mi amigo José María Alonso me manda uno de esos elaboradísimos pps con la biografía y la descripción e interpretación del arte hiperrealista de la genial pintora, todo ello con buena música de fondo.

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Los retratos de campesinas guipuzcoanas de Didier Petit de Meurville

Comparto en esta entrada algunos de los retratos de campesinas guipuzcoanas del diplomático y pintor francés Didier Petit de Meurville (1793-1873).

Desde que los descubrí a través del Museo Zumalacárregui, tengo debilidad por estos dibujos. Me conmueven su delicadeza y expresividad.

Pienso, además, que sus modelos no debían ser muy diferentes de María Joan de Ayçaga, Catalina de Abendaño, María de Gaztañazabaleta, Ana María Narbaiza, María Uribe Echevarría… y tantas otras antepasadas guipuzcoanas de cuya sangre -que es también la mía y la de mis hijos- me siento orgulloso.

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Así se fabrican las grandes mentiras. A propósito de «El impostor», de Javier Cercas

CercasAcabo de terminar la lectura de la novela de no ficción “El impostor” (*), escrita por Javier Cercas. Un libro que está teniendo un destacadísimo éxito de ventas y que ha recibido muy buenas críticas.

La obra es una narración exhaustiva de la investigación que su autor llevó a cabo sobre un escándalo que saltó a la luz en el año 2005, con gran repercusión en los medios de comunicación: uno de los más reconocidos iconos públicos de la llamada memoria histórica, Enric Marco, Presidente de Amical Mauthausen, en realidad nunca había estado en un campo de concentración nazi.

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«Magdalena penitente” de Murillo (II). El lienzo original del The Minneapolis Institute of Arts

El granito de arena RNOTA.- Continuando con los resultados de la pequeña investigación sobre los cuadros dedicados por Murillo a la «Magdalena penitente» (ver «Magdalena penitente» de Murillo (I). La copia del Museo del Prado), presento ahora la información sobre el lienzo original, propiedad desde 1982 del The Minneapolis Institute of Arts (MIA), en Estados Unidos.

A él llegamos en 1996 a través de una pista insospechada: la portada de «El granito de arena», revista del Corazón Eucarístico de Jesús, la obra del Obispo Manuel González. El crédito de dicha portada rezaba así: «Magdalena. Le Havre. Bourdet». El catálogo crítico de Angulo sobre la obra de Murillo nos ayudó después a clarificar que se trataba de un original del genial pintor sevillano. Finalmente, localizamos el lienzo en el referido museo norteamericano.

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«Magdalena penitente» de Murillo (I). La copia del Museo del Prado

«Magdalena penitente». Original de Murillo, hoy en The Minneapolis Institute of Arts.

NOTA.- Con este post sobre la copia del Museo del Prado del cuadro «Magdalena penitente» de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), inicio una serie con la que  pretendo dejar por escrito lo que pueda haber de interés general en la pequeña investigación que en febrero de 2014 llevé a cabo sobre esta pintura.

Me refiero en concreto al cuadro cuyo original se encuentra actualmente en The Minneapolis Institute of Arts, en Estados Unidos, y que es una de las varias pinturas que el artista sevillano dedicó a Santa María Magdalena. Según Enrique Valdivielso en su “Murillo. Catálogo razonado de pinturas» (Fondo Cultural Villar Mir, Madrid, 2010), fueron un total de ocho los cuadros dedicados por Murillo a este mismo motivo, con diferencias muy importantes entre ellos (1).

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“Morir bajo tu cielo”, una gran novela de Juan Manuel de Prada

morir-bajo-tu-cieloVaya por delante que soy un apasionado admirador de cuanto escribe Juan Manuel de Prada, tanto por su calidad literaria como por su rara libertad intelectual y la agudeza y profundidad de sus opiniones sobre el hombre de nuestro tiempo.

Ahora acabo de pasar unos días navideños verdaderamente deliciosos con la lectura de su última novela Morir bajo tu cielo, en la que diferentes historias personales ambientadas en los últimos años de soberanía española en las Islas Filipinas convergen, a través del prodigio de la creación literaria, en la épica defensa de la iglesia de Baler –convertida en fuerte- por los conocidos como «los últimos de Filipinas».

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¿Los negocios son los negocios?

camino2He descubierto estos días un libro que es una verdadera joyita para caminar, con una buena brújula, por el complejo mundo de la ética financiera y, con una perspectiva más amplia, de la ética en general como ideal de excelencia humana.

Se trata de la obra de Eduardo Camino Ética de la especulación financiera*, publicada hace ya algunos años por Unión Editorial en la colección Monografías AEDOS, pero que hoy, en plena crisis financiera y económica, resulta más actual que nunca. La Presentación de la obra está escrita por nuestro amigo Fernando Fernández, Presidente de la Asociación Española para la Doctrina Social de la Iglesia (AEDOS).

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Poner fin al adoctrinamiento de Educación para la Ciudadanía, recuperar libertad en la escuela

Todos estamos a favor de una educación que promueva las virtudes necesarias para la vida honesta y la cohesión social, sobre todo en unos tiempos en los que a un amplio sector de jóvenes le faltan referencias claras, la autoridad de los padres y los profesores es cuestionada y la convivencia se hace en ocasiones difícil.

Nadie se opone tampoco a que nuestros hijos conozcan las declaraciones de derechos humanos y la Constitución española, cosa que, dicho sea de paso, ya ocurre a través de asignaturas como Ciencias Sociales.

¿Por qué entonces la inacabable controversia en torno a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC), impuestas sin consenso por la LOE de 2006. ¿Por qué un buen número de familias sigue sosteniendo  -con un compromiso ético y cívico que algún día será reconocido-  la objeción de conciencia a estas materias casi seis años después?

La respuesta es clara: porque la “promoción de la ciudadanía democrática” que el Gobierno decía buscar con esta asignatura no puede servir de coartada para invadir el derecho y la responsabilidad que los padres tenemos para educar a nuestros hijos según nuestras propias convicciones. Y estas asignaturas atentan contra ese derecho de una manera evidente, a diferencia de lo que ocurre con los modelos europeos en los que, falsamente, dice inspirarse, tal y como ya ha sido denunciado en diferentes foros internacionales.

La educación moral de los niños y jóvenes es un tema muy importante y delicado en el que somos los padres los que tenemos que decidir lo que, en conciencia, pensamos que es mejor para nuestros hijos. Ningún Gobierno tiene derecho a imponer a través de la enseñanza obligatoria su propia ideología, salvo que quiera parecerse a esos Estados totalitarios que pretendieron educar políticamente a los jóvenes para perpetuarse en el Poder.

Además, la doctrina moral en la que se inspiran las mencionadas materias es incompatible con las convicciones de una parte muy importante de la población española. Temas que forman parte del currículo obligatorio de EpC como “la condición humana”, “la identidad personal”, “la educación afectivo-emocional” o “la construcción de la conciencia moral”, son abordados desde un planteamiento ético basado en el relativismo, en el que la verdad, el bien y el mal ni siquiera aparecen nombrados. Unos contenidos para los que el último referente ético es el consenso y lo que la legislación reconozca en cada momento y donde el hecho religioso y la trascendencia no tienen ningún espacio, a pesar de ser la base de la ética de la mayoría de los españoles.

Unos contenidos, también, que renuncian a la importancia de la inteligencia y la voluntad en la educación. Que prescinden, de plano, del valor del esfuerzo y el trabajo. Un currículo en el que lo fundamental es un vago y lánguido emotivismo que lleva a decir, literalmente, que hay que enseñar a cada alumno a construirse su conciencia moral en base a las “relaciones afectivas con el entorno”. ¿Es así como vamos a solucionar los problemas de convivencia en los centros escolares y a atajar la violencia que en algunos lugares se presenta? ¿Son éstas las referencias morales que los jóvenes españoles necesitan para una vida plena como personas y como ciudadanos?

La cuestión, como puede verse, es grave y de poco han servido al Gobierno que ahora se despide las tácticas para presentar estas materias como una exigencia de de la Unión Europea.

Más de seis años de denuncias en los medios, 54.000 objeciones de conciencia y una larga y compleja controversia judicial  -que dividió hasta al propio Tribunal Supremo- han demostrado sobradamente que EpC, tal y como ha sido desarrollada en España, obedece a un propósito de conformar la mentalidad y las conductas de nuestros hijos según una moral de Estado que no es neutral.

Resulta por eso importante que los ciudadanos que apreciamos el valor de la libertad no perdamos la conciencia de la anomalía que significa la imposición de la “Educación para la Ciudadanía” y que, cada uno desde su responsabilidad, contribuyamos a su eliminación.

Casi 400 demandas en el Tribunal de Estrasburgo y los recursos de amparo admitidos a trámite en nuestro Tribunal Constitucional, esperan que la Justicia ponga final a este conflicto y restituya el equilibrio perdido.

Un nuevo Gobierno del PP no puede tampoco eludir esta responsabilidad. Están en juego la libertad de conciencia en la escuela, el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y los límites del Estado.

Jaime Urcelay

 

[Artículo publicado en La Razón Histórica. Revista hispanoamericana de Historia de las Ideas. Nº 16, septiembre-diciembre 2011].