La estela-casa de Poza de la Sal en el Museo de Valladolid

Palacio renacentista de Fabio Nelli (s. XVI), en el que desde 1967 tiene su sede el Museo de Valladolid (Foto: Vallisoletum )

La presentación de la actual localización de las estelas oikomorfas, de época romana y estirpe céltica, procedentes de la necrópolis de Poza de la Sal (Burgos), llega hoy al Museo de Valladolid, creado en 1879 como Museo Provincial de Antigüedades y emplazado, desde 1967, en el Palacio renacentista de Fabio Nelli.

De su interesantísima colección forma parte una de nuestras estelas funerarias, ingresada en el Museo en el año 1939. Según la información que me ha facilitado el propio centro, fue comprada en agosto de ese año, junto con otra pieza de Lara de los Infantes, a través de José Luis Monteverde (1). Consta explícitamente en el recibo del pago de la adquisición que la estela procede de Poza de la Sal (2).

Características de la estela-casa del Museo de Valladolid

La pieza forma parte de la exposición permanente del Museo, con ubicación en la Sala VII (Romanización). Fue descrita por primera vez en 1973 por José Antonio Abásolo (3). Tiene el número de inventario 9.777 y se corresponde con el número 45 del catálogo de Abásolo, Albertos y Elorza de 1975 (4). No figuraba en el inventario publicado por el profesor Martínez Santa-Olalla en 1931-1932 (5).

De piedra caliza local y la característica tosquedad en su labra, con forma de templete o casa con tejado a dos aguas, sus dimensiones son: 0,41 x 0,34 x 0,32 m.

La conservación de esta pieza es solo regular. Tiene desbastada la decoración del frontón, que no aparece separado, como ocurre en otros casos, del resto de la fachada. Se adivina, no obstante, un relieve con la composición astral presente en una buena parte de las estelas pozanas: un creciente lunar, en este caso de extremos casi cerrados y situado en el centro, algo más elevado, y sendos círculos -o, quizá, hexapétalas borradas- a ambos costados y un poco bás bajas. Parece que el creciente se apoya, como ocurre en otras piezas, sobre una especie de soporte o peana triangular, cuyo significado no es claro para los especialistas. Hay además un trazo vertical que atraviesa el creciente, de arriba a abajo y por su centro.

Estela oikomorfa de Poza de la Sal (Burgos) en el Museo de Valladolid. Corresponde a la pieza núm. 45 del catálogo de Abásolo, Albertos y Elorza (1975) (Foto: Museo de Valladolid).

La característica cavidad o puerta de la estela, tiene en este caso forma cuadrada algo adintelada y no coincide con el borde inferior de la pieza. Carece de epígrafe, como la gran mayoría de los monumentos pozanos (6).

En conclusión, su tipología responde perfectamente a las peculiaridades del grupo de estelas de Poza (7)

La estela oikomorfa de Poza, pieza del mes.

Dentro de sus programas educativos y culturales, el Museo de Valladolid seleccionó en agosto de 2012 como pieza del mes su estela oikomorfa. Con este motivo, el centro publicó una completa nota dedicada al conjunto de la estelas pozanas y, en concreto, a la perteneciente a dicho Museo. Por su interés, reproduzco a continuación dicha nota:

MUSEO DE VALLADOLID

Estela Oikomorfa.

Poza de la Sal (Burgos)

La comarca burgalesa de la Bureba, con su centro principal en Poza de la Sal, concentra un gran número de estelas con forma de casa. Se trata de un tipo característico y exclusivo de época romana entre los siglos I y III d.C., sin nada igual en el resto de la Península Ibérica.

Se caracterizan por su perfil de edificio con techumbre a dos vertientes con un frontón (que en este caso no se diferencia de la fachada), su relieve sumario que plasma símbolos como rosáceas, crecientes lunares, círculos y espirales. La puerta es rectangular y adintelada. Resultan además muy raras en ellas las inscripciones.

Estas estelas señalarían el lugar de la sepultura, del mismo modo que una piedra hincada, con la peculiaridad de representar la casa de los muertos.

Vista frontal de la estela oikomorfa de Poza de la Sal (Burgos) del Museo de Valladolid (Foto: Museo de Valladolid).

En la comarca burgalesa de la Bureba, en las inmediaciones de la localidad de Poza de la Sal se localiza el yacimiento del “Cerro del Milagro”, solar de la antigua ciudad romana de Salionca o Flavia Augusta. Las obras para construir la trinchera de la vía férrea Santander-Mediterráneo destruyeron parte de su necrópolis o lugar de enterramiento, situado en el entorno de la “Granja la Vieja”, junto al río Omino.

La mayor parte de los enterramientos eran simples cremaciones sobre las que se disponían estelas de piedra en forma de casa, que aparecían perfectamente alineadas, formando calle y conformando una auténtica “ciudad de los muertos”. Se trata de un tipo de monumento funerario, fechable entre los siglos I y III d.C., muy peculiar y exclusivo de esta población, sin igual en el resto de la Península Ibérica, y con paralelos muy escasos fuera de ella.

Las estelas en forma de casa se caracterizan por su forma de edificio con techumbre a dos aguas, y por presentar una rudimentaria fachada con un frontón triangular. En interior del frontón (que en el caso de la pieza del Museo de Valladolid) no se diferencia del resto de la fachada aparece, en relieve, un creciente lunar, dispuesto sobre una peana y con las puntas hacia arriba; más abajo podemos ver también dos círculos, probable representación de Hesperos y Phosphoros, los luceros del alba y vespertino. En la parte inferior aparece, enmarcada con una moldura la puerta de Hades, que comunica con los infiernos y que servía de canal para las libaciones realizadas como homenaje al difunto.

Es muy probable que los habitantes de la antigua Salionca pensaran que estas piedras además de señalar el lugar de la tumba, constituían la casa donde habitaban los muertos.

Jaime Urcelay

(1) José Luis Monteverde (Burgos, 1888 – 1966) fue un apreciado arqueólogo y estudioso burgalés que desempeñó desde 1937 la Comisaría de la 2ª Zona del Patrimonio Artístico, dejando una importante huella en la investigación y conservación de distintos monumentos del norte de Castilla. Fue también vocal de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos y Académico Numerario de la Institución Fernán González, entre otros cargos, alcanzando un papel muy relevante en la vida cultural burgalesa de su tiempo. Descubrió en 1927 la iglesia visigoda de Santa María de las Viñas. Impulsor del Museo de Burgos , en esta provincia participó en las excavaciones de Miraveche, Lara de los Infantes y Clunia, entre otras.  Fue autor de muy numerosos artículos sobre arqueología, historia, arte y, en general, cultura burgaleses. Cfr.: Ayala, M. (1966): “D. José Luis Monteverde, R.I.P. Nota necrológica”, Boletín de la Institución Fernán González, Año 45, nº 166, 1er semestre de 1966, págs. 220 a 229; Díaz-Andreu, M. et al. (2009): Diccionario Histórico de la Arqueología en España (siglos XV-XX), Marcial Pons Historia, Madrid, pág. 443.  Respecto a las estelas oikomorfas pozanas, José Luis Monteverde sostuvo en 1958 que estos edículos de La Bureba en ningún caso podían considerarse urnas funerarias, sino que se trataba de simples hitos para ser colocados sobre las urnas. Asimismo, afirmó que aparecieron en realidad fuera de sitio formando un muro romano tardío y que remedan templos, teniendo algunos frontón clásico bien definido, unos con el sol o luna, atributos del culto astral y algunos hasta columba, como si ya se hallase dentro del paleo-cristianismo, pero en sí representan también el culto a los difuntos (…). Ver  Osaba, B. y Luis Monteverde, J. (1958): Simbolismo en la ornamentación de las estelas hispano-romanas del Museo Arqueológico de Burgos, Publicaciones de la Institución Fernán González, Burgos, pág. 34.

(2) Mi agradecimiento a Fernando Pérez Rodríguez-Aragón, Conservador del Museo de Valladolid, por la información sobre esta estela pozana. Se da la circunstancia de que el citado es autor, junto con María Francisca Represa Fernández, de un importante estudio de la arqueología pozana: “Una necrópolis tardorromana descubierta en 1806 en Poza de la Sal (Burgos)” (Revista Sautuola, vol. XII, Instituto de Prehistoria y Arqueología “Sautuola”, Santander, 2006, págs. 191-200). Pérez Rodríguez-Aragón ha tenido la amabilidad de brindarme el texto de dicho artículo para los lectores de este blog.  Sobre los hallazgos de 1806 puede verse también en este blog la serie en siete entregas “Un manuscrito de 1806 sobre las antigüedades de Poza de la Sal”, que se inicia en este enlace: https://jaimeurcelay.me/2015/02/26/un-manuscrito-de-1806-sobre-las-antiguedades-de-poza-de-la-sal-i-jaime-urcelay/

(3)  Abásolo, J. A. (1973): “Nuevas urnas ‘en forma de casa’ procedentes de Poza de la Sal”, Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, nº 39, Valladolid, pág. 439 y lámina en pág. 437.

(4) Abásolo, J.A., Albertos, M.L. y Elorza, J.C. (1975): Los monumentos funerarios de época romana, en forma de casa, de la región de Poza de la Sal (Bureba, Burgos), Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Burgos, Burgos, págs. 43-44 y lámina XV.

(5) Martínez Santa-Olalla, J. (1932): “Antigüedades romanas de Poza de la Sal (Burgos)”Anuario de Prehistoria Madrileña, volúmenes II-III, 1931-1932.

(6) Eloisa Wattenberg, que fue Directora del Museo, dató la estela en el siglo I, si bien los expertos coinciden en que el periodo de utilización de estos monumentos funerarios abarcaría desde el siglo I al III -algunos lo extienden hasta el IV-, según puede hasta cierto punto desprenderse de las epigrafías presentes en apenas una docena de ejemplares. Vid.: Wattenberg, E. (1976): Museo Arqueológico Provincial de Valladolid, Dirección General de Patrimonio Artístico y Cultural, Patronato Nacional de Museos, Valladolid, pág. 17. Para la datación del grupo de las estelas pozanas, ver Abásolo, J.A., Albertos, M.L. y Elorza, J.C. (1975): op.cit., pág. 59.

(7) Para la caracterización de las estelas oikomorfas de Poza es útil, además de los ya citados trabajos de Abásolo et al., Balil, A. (1985): “Esculturas romanas de la península ibérica (VII)”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, tomo 51, págs. 190-229, Valladolid. Balil utiliza las exhaustivas tabulaciones de Francisco Marco, realizadas con 62 estelas oikomorfas. Vid.: Marco  Simón, F. (1976): Las estelas decoradas de los conventos caesaraugustano y cluniacense, Departamento de Historia Antigua Universidad de Zaragoza, Zaragoza.

 

 

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