2018 Deloitte Global Human Capital Trends: el ascenso de la empresa social, un “cambio sísmico”

Portada del 2018 Deloitte Global Human Capital Trends. Fuente: Deloitte.

Como cada año, recalo hoy en la edición de 2018 del informe Global Human Capital Trends de Deloitte, cita obligada para una buena puesta al día sobre las tendencias en lo que a gestión de personas en las organizaciones se refiere.

Un cuestionario aplicado a más de 11.000 directivos de todo el mundo, entrevistas con ejecutivos de las organizaciones líderes y un análisis experto de los resultados  -con potentes recomendaciones prácticas-, avalan, un año más, la calidad de este estudio de descarga libre.

La tendencia global que se erige en eje axial del informe de 2018 es, como figura en su título, el ascenso de la empresa social.

Por empresa social los autores del informe entienden:

Una organzación cuya misión combina el crecimiento de las ganancias y la generación de beneficios con la necesidad de respetar y apoyar a su entorno y a su tejido de stakeholders. Esto incluye atender, invertir en, y gestionar activamente  las  tendencias que están configurando el mundo de hoy.  Es una organización que asume su responsabilidad de ser un buen ciudadano (tanto dentro como fuera de la organización), sirviendo de modelo a sus pares y promocionando un alto grado de colaboración en todos los niveles de la organización.

El tema es interesantísimo. Y no solamente por sus implicaciones específicas en el ámbito de las organizaciones y la gestión de personas. También, por lo que suscita la consideración de los cambios sociales, políticos y económicas -al cabo, culturales- que el estudio de Deloitte señala como causantes de este cambio sísmico en la empresa. Y, no menos, por las consecuencias que, en una perspectiva de bien común, puede tener que la empresa ejerza el liderazgo social ante el vacío provocado por el  sistema político y las instituciones.

Sólo puedo aquí señalarlo, recomendando la lectura  de los datos y argumentos que el informe de Deloitte presenta, tan valiosos para un intento de comprensión sobre lo que puede estar ocurriendo en este incierto cambio de era.

Infografía resumen del 2018 Deloitte Global Human Capital Trends. Fuente: Deloitte.

Cuatro macrotendencias para la empresa social EN ASCENSO

El ascenso de la empresa social estaría induciendo, según Deloite, 10 tendencias globales en lo que se refiere a gestión de personas que el informe agrupa en 4 macrotendencias:

1. Promoción de una alta dirección sinfónica: equipos liderando equipos.

2. Respeto del poder del individuo. En definitiva, personalización de las políticas más críticas de recursos humanos: gestión del ecosistema de las plantillas, más allá de la empresa; nuevas retribuciones personalizadas, ágiles y holísticas; transición de las carreras a las experiencias.

3. Cobertura del vacío de liderazgo en la sociedad: gestión de la longevidad y el bienestar.

4. Aprovechamiento de la tecnología para un crecimiento sostenible: el desafío para el lugar de las personas en las organizaciones por la irrupción de la inteligencia artificial, la robótica y la automatización; los riesgos para la productividad de la hiperconexión; las posibilidades y los límites del big data aplicado a la gestión de personas.

Con esta estructura general, cada una de las 10 tendencias totales son presentadas de forma sistemática, exponiendo su significado y alcance y algunas recomendaciones prácticas para que las organizaciones puedan abordar estas tendencias con éxito.

Interrogantes sobre la empresa social

No es poco el rendimiento que se puede sacar a la gran cantidad de ideas y experiencias acumuladas en  el 2018 Deloite Global Human Capital Trends. Creo que merece la pena trabajarlas.

Son patentes los aspectos positivos y los espacios de oportunidad que esta nueva empresa social presenta para una humanización de un mundo empresarial que, inmerso en el economicismo, tantas veces olvida el lugar central de la persona y, con él, su inmenso potencial de compromiso y creatividad. Se trata, de alguna forma, de la culminación del movimiento de la RSE que emergió con el cambio de milenio (ver en este blog Haciendo balance de la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE)).

Lo fundamental ahora es que el nuevo enfoque sea capaz de superar sus propias contradicciones, detectables en medio del completo panorama que el Informe de Deloitte nos brinda. Y esa superación no va a ser fácil proque quizá el capitalismo está necesitado de una transformación aun más profunda, que no es otra que la transformación moral de la sociedad que lo sustenta. Nada menos…

¿Cabe una empresa social sin altruismo?

Habrá que verificar si, ante los dilemas que la realidad se encarga de presentar,  es posible la generación de capital social, la confianza, la colaboración, la transparencia… donde el altruismo sigue siendo entendido como algo ajeno a la empresa. El Informe de Deloitte no puede eludir esta realidad: la empresa social a la que se refiere, con todo lo que conlleva (confianza, colaboración, transparencia….), no nace como una cuestión de altruismo sino más bien de la necesidad de  mantener la reputación organizacional; (…) atraer, retener y comprometer a los trabajadores clave; y (….) cultivar la lealtad entre los clientes. Ya me he referido a este  asunto en RSE, ¿sólo si es rentable para el negocio?

Será necesario también entender cómo se conjuga el liderazgo social de las empresas, provocado por el vacio y la frustración provocados por un sistema político polarizado y carente de credibilidad, con la realidad de unos gobiernos fuertemente ideologizados por las estructuras partiticráticas y mediáticas que, en los contextos regulatorios, van a seguir marcando las reglas de ruta a las empresas. Con el riesgo para éstas de convertirse  -como en bastantes casos ya está ocurriendo-  en impulsoras y cómplices de la imposición del pensamiento único y lo políticamente correcto, que tan poco tienen que ver con los verdaderos intereses sociales y la construcción del bien común… (ver también en este blog  ¿Educación moral en la empresa? El nuevo contexto de la Responsabilidad Social Corporativa).

Podría añadir más interrogantes. En todos ellos hay motivos para la reflexión pero a la vez no dejan de ser otros tantos desafíos de este tiempo esperanzador de la empresa social, ante los que cada uno tiene que ver cuál es su responsabilidad y lo que le corresponde aportar. Porque, parafraseando a San Agustín, no puede olvidarse que nosotros somos el tiempo.

 

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