Liderazgo: un paso más allá en la tarea de motivar (y II)

02-castellersEn la primera parte de esta entrada me refería a la importancia de que el liderazgo aborde una nueva frontera en la motivación de equipos y personas: la que tiene que ver, fundamentalmente, con la aportación de sentido.

Una dimensión que, al corresponder a lo más esencial de la persona, no es exclusiva de las organizaciones sin ánimo de lucro sino que interpela también a esas comunidades humanas de referencia que son las empresas. Por razones éticas, pero también como condición para que, en el actual entorno, puedan conseguir resultados sostenibles.

Para enteder un poco mejor en qué consiste este desafío, proponía algunas ideas contenidas en el librito para formación de dirigentes “Liderazgo: servicio a la vida” del P. Guillermo Carmona, Presidente del Centro Pedagógico José Kentenich. Carmona se refiere a cinco “pes” que sintetizan lo que un lider debe despertar en su gente. Vistas ya las dos primeras  -“Pertenencia” y “Predilección”-, completo ahora las tres restantes.

3. Participación

El líder debe conducir a los demás hacia una participación activa, consecuencia del compromiso con los objetivos comunes. La participación, afirma Carmona, se alimenta y favorece -o se limita y parcializa- esencialmente con tres comportamientos fundamentales en el dirigente: la información que se regala, la invitación a participar en las decisiones que se toman y las delegaciones que se reconocen.

Otro pilar de la participación -continúa- es descubrir el lado fuerte de cada persona, estimularlo y sugerir que se utilice. Los talentos no están para ser admirados sino para aprovecharlos bien. Y una vez que se expresan, es necesario el reconocimiento y la gratitud.

4. Presencia

Es algo más que participación; es un sentimiento integral de ‘estar’. Presencia -dice nuestro autor- es memoria activa, es evocación que estimula, es serenidad, es sentirse y sentir al otro o al grupo siempre vigente.

Una compañía con la que tuve la fortuna de trabajar se propuso conseguir de sus empleados, como rasgo de su cultura corporativa, precisamente esa actitud permanente de presencia.  Para ello utilizaba un lema que podía encontrarse por todos los despachos en unos cartelitos de metacrilato : Be here now, algo así como estás aquí ahora. Puedo dar fe de que la idea funcionaba.

Y si esa presencia es verdadera, explica Carmona, se manifiestará también exteriormente. Se estará presente con los cinco sentidos en las reuniones, en los cursos, en el diálogo con los demás, en los momentos en los que hay que compartir alegrías o preocupaciones…

Una presencia, en definitiva, que se activa a través de una comunicación  interpersonal fluida y constante que hace descubrir al otro que realmente es importante para alguien.

5. Plenitud

El dirigente -concluye Carmona- debe hacerle sentir a los suyos que su participación y pertenencia al grupo les da plenitud y enriquece en su identidad. Dicho de otra forma: que sus necesidades e inquietudes más profundas, las que tienen que ver con el propósito de su vida y con sus valores, puedan también verse satisfechas en la organización.

Es muy cierto que un sentimiento tan importante no se logra desde un vamos, entre otras cosas porque alcanzarlo será el resultado de un esfuerzo y un aprendizaje constantes en los que el protagonismo corresponde, de forma irremplazable, a cada persona.  Pero el líder sí tiene la responsabilidad, en el entorno propio de cada organización, de acompañar a cada persona en esa tarea de búsqueda y descubrimiento, proporcionádola lo que necesita para trabajar desde el sentido y los valores más genuinamente humanos.

Una nueva propuesta de valor para los empleados

Decía en la primera parte de este artículo que Dave Ulrich -posiblemente uno de los autores más influyentes en la gestión avanzada de recursos humanos-  es un buen exponente de quienes hoy señalan la propuesta de sentido como uno de los retos fundamentales a los que hoy enfrentan las organizaciones empresariales. No es, desde luego, el único.

Ulrich concluye su libro sobre este nuevo enfoque (“El sentido de trabajar”) reafirmando que esta nueva propuesta de valor para el empleado es fundamental no solo para aumentar los beneficios de los inversores y satisfacer las necesidades de los clientes, sino para alimentar el alma de los millones de personas que se levantan todos los días para ir a trabajar. Ofrecerles la esperanza de encontrar el sentido a lo que hacen es el reto más importante al que se enfrentan las empresas hoy en día.

Jaime Urcelay

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