Un paseo por la Calle y el Parque de Poza de la Sal, en Madrid

Quizá no muchos amigos de Poza de la Sal sepan que nuestra querida Villa tiene dedicados un parque y una gran calle en la periferia de la capital de España, concretamente en el barrio de Santa Eugenia.

Esta mañana, primer día del año, con la ciudad dormida y apenas tráfico, he aprovechado para ir a conocerlos, resolviendo por fin una curiosidad que tenía pendiente desde hace tiempo.

El barrio de Santa Eugenia es de construcción moderna -año 1970- y pertenece al distrito madrileño de Villa de Vallecas. Pegado a la autovía de Valencia, se hizo tristemente célebre al ser su Estación de Cercanías uno de los escenarios de las masacres terroristas del 11 de marzo de 2004.

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«Noticia de las salinas de Poza» (1851), del ingeniero Pío Jusué y Barreda

Pío Jusué y Barreda

El abogado, ingeniero de minas y músico Pío Jusué y Barreda (Torrelavega, Cantabria, 1815-1896), autor de la Noticia de las salinas de Poza (1851) (Dibujo publicado en el diario El Cantábrico, 04/12/1898).

La Noticia de las salinas de Poza (1851) [1], del notable jurista e ingeniero de minas Pío Jusué y Barreda, es uno de los poco conocidos trabajos de tipo técnico publicados a mediados del siglo XIX sobre las salinas de Poza de la Sal (Burgos), cuando éstas alcanzaban un alto rendimiento productivo [2].

Se trata, como en el caso de las informaciones debidas a otros tres relevantes ingenieros de minas –Felipe Naranjo y Garza (1841) [3], Sergio Yegros y Fernández Campos (1852) [4]  y Mariano Zuaznavar Arrascaeta (1876) [5]-, de la mirada de un experto técnico a la configuración física y la ancestral forma de explotación de las salinas pozanas, cuyo origen se pierde en el tiempo y que fueron, junto con las de Añana (Álava), las más importantes del norte de España.

Y, como en los otros casos mencionados, el interés del informe del ingeniero Jusué es doble. De un lado, nos aporta datos muy valiosos para conocer, además de los aspectos geológicos del singular diapiro, cómo era el Salero pozano en esa época, todavía de esplendor. Poco después, por diversos factores y la eliminación en 1868 del estanco real de la sal, se iniciaría un declive que, muy patente ya en el comienzo del siglo XX, acabó por conducir al completo abandono, en la dácada de 1960-1970, de las que habían sido Reales Salinas de Poza [6].

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