Para una historia de las grandes peregrinaciones al Santuario de Ntra. Sra. de Pedrajas, en Poza de la Sal (1ª parte)

Dibujo de la portada del Santuario de Ntra. Sra. de Pedrajas, en Poza de la Sal, basado en una foto actual.

El Santuario de Nuestra Señora de Pedrajas, distante menos de dos kilómetros de Poza de la Sal (Burgos), tiene una larguísima historia cuyo origen, probablemente vinculado a la ermita de la desaparecida aldea medieval de Pedraias, se pierde en el tiempo. Inmemorial es también el momento en que su titular, la Virgen de Pedrajas, representada por una talla del siglo XIII (como los vestigios más antiguos del templo), empezó a ser venerada en Poza como Patrona de la villa. Su devoción se extendió, además, a los pueblos de la comarca.

Cada año, el primer domingo después de la Natividad (8 de septiembre), se celebra la Fiesta del Dulce Nombre de María, que los pozanos -los vecinos y los muchos hijos de la villa en la diáspora, sobre todo del Gran Bilbao- dedican a su querida Patrona. Ese día, que viene precedido de una Novena que finaliza la víspera, es tradición que, después de celebrar misa en la iglesia parroquial, el pueblo, las autoridades y la Banda de Música, lleven en procesión la imagen de la Virgen de Pedrajas hasta su Santuario. Allí se celebra una romería popular, siempre muy concurrida. Desde el 23 de agosto de 1922 existe la Cofradía de Nuestra Señora de Pedrajas, organizadora de los actos con la parroquia, el Ayuntamiento y la Banda de Música.

A esa procesión anual debía ser común que se uniesen, todavía en tiempos no demasiado lejanos, los fieles, sacerdotes y autoridades de los pueblos de los alrededores. También que se organizasen peregrinaciones extraordinarias al Santuario. Revisando las hemerotecas, puede comprobarse que algunas de esas peregrinaciones o romerías fueron verdaderamente multitudinarias, movilizando no solo a la población de Poza sino también a la de los pueblos de su contorno. Acostumbrados ya a una sociedad muy secularizada como es la actual, resultan asombrosos el fervor y la piedad con la que, según cuentan las crónicas, el pueblo vivía estas formidables concentraciones para postrarse a los pies de la Virgen de Pedrajas.

Procesión al Santuario de Pedrajas, en Poza de la Sal, en la Fiesta de la Patrona de 2025.

Las romerías al Santuario de Pedrajas en la prensa histórica. La peregrinación de Oña y su comarca de 1894

Rastreando en la prensa histórica, he encontrado testimonios de cuatro de esas grandes peregrinaciones o romerías a las que me he referido, celebradas los días 14 de mayo de 1894, 12 de enero de 1898, c. septiembre de 1904 y 7 de julio de 1946. A ellas está dedicada la serie de entradas que inauguro con la presente.

Comenzando por la de 14 de mayo de 1894, es la que ocupó mayor espacio en la prensa. Hay anuncios de la peregrinación y crónicas -naturalmente, con el lenguaje ampuloso de la época- tanto en la prensa local como en algunos diarios católicos de tirada nacional, por aquel entonces importantes: El Siglo Futuro (7, 10 y 17 de mayo de 1894), Diario de Burgos (17 de mayo de 1894), El Correo Español (30 de mayo de 1894) y La Verdad (8 y 9 de junio de 1894). Este último diario, que publicaba en Burgos el Centro Católico, es el que dedicó mayor atención al acontecimiento en sus páginas; incluyó una crónica detalladísima de su corresponsal que ocupó casi la mitad de dos ediciones del diario.

La peregrinación congregó en Pedrajas a más de seis mil personas procedentes de 30 localidades distintas. La iniciativa partió del vecindario de Oña y sus asociaciones piadosas (principalmente el Círculo de Obreros y la Asociación Católica de San José), dirigidos por su párroco Hermenegildo Real y el coadjutor Apolinar García y ayudados por las autoridades locales y los padres jesuitas del Colegio Máximo de San Francisco Javier, entonces instalado en el monasterio de San Salvador de Oña. Hay que señalar que la impronta espiritual, social y cultural de la Compañía de Jesús fue muy importante en toda la zona, desde que en 1880 se instaló en la villa condal, como recordaron sus vecinos en el verano de 2023 con unas oportunísimas jornadas conmemorativas.

Parece que el propósito de la peregrinación era rememorar la conversión del rey visigodo Recaredo (año 587) y la celebración del III Concilio de Toledo (8 de mayo de 589), con los que se selló la unidad católica de España, un ideal cuya restauración galvanizaba, a finales del siglo XIX, a los católicos españoles más firmes.

Anverso y reverso del original de la estampa recuerdo de la peregrinación del 14 de mayo de 1894 al Santuario de Nuestra Señora de Pedrajas, en Poza de la Sal. Se repartieron 4000 estampas, regalo hecho a todos por la cristiana generosidad de uno de nuestros hacendados a la usanza antigua castellana (La Verdad, 9 de junio de 1894) (Archivo Urcelay)

Participación de Poza de la Sal en la peregrinación

La iniciativa oniense suscitó inmediatamente el entusiasmo de todas las parroquias y autoridades de la zona, desplegándose una campaña de preparación -organizativa y espiritual- y de promoción bastante significativa. A Poza, evidentemente, le correspondió un lugar principal. La villa de Poza, leemos en las enfáticas reseñas periodísticas, que se creía muy particularmente favorecida, acogió con delirante entusiasmo el pensamiento de la de Oña (…) y (…) se apresta de muy buena voluntad, y con grandísimos elementos, al mejor resultado de la romería, para que no pueda desmentirse jamás el espíritu eminentemente católico y los sentimientos de hospitalidad que distinguen a aquel honrado vecindario.

Conocemos, por las mismas crónicas de los diarios, algunos detalles y nombres propios del generoso apoyo desde Poza a la romería. Era alcalde de la villa Vicente Alonso Díaz y por la corporación que presidía fue comisionado Evaristo Alonso de la Riva, teniente de alcalde, para ejecutar el programa organizador con los coadjutores de la parroquia Don Félix Melgosa y Don Manuel Alonso Bolinaga (autor, por cierto, de la mencionada crónica de El Correo Español), designados a su vez por el párroco Pedro Pérez Cantero. En la parte decorativa participaron el médico titular de Poza, Emilio Jaramillo, y su mujer, el farmacéutico José del Castillo y varias jóvenes vecinas Hijas de María, encabezadas por Carmen Martínez.

El mencionado equipo de artistas levantó bonitos arcos triunfales vestidos de follaje y adornados con flores, coronas y gallardetes, e improvisaron en la pared de la Hospedería del Santuario, por la imposibilidad de dar cabida en el interior del templo a semejante multitud, un airoso altar donde se ostentaba majestuosa y ricamente ataviada la venerada imagen de María. El manto, de terciopelo granate bordado en oro, había sido donado por otra hija de Poza: Benita de la Riva.

Muy destacada fue también la participación en la romería de un coro de niñas y de la Banda de Música pozana, que tres años antes, en 1891, había iniciado su larga y admirable andadura con la fundación por el Ayuntamiento de la Academia de Música (ver en este blog «La Banda de Música de Poza de la Sal 1891-2019», de Manuel Gil y Laura Alonso: desvelando una historia asombrosa).

Aunque todo transcurrió con absoluta normalidad, se encargó del orden la Guardia Civil del puesto de Poza, representado por su sargento comandante, Pérez Liébana, y el segundo teniente Ladrón de Cegama.

Titulares de prensa dedicados a la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Pedrajas del 14 de mayo de 1894.

Tres secciones de peregrinos confluyeron en Pedrajas

El desarrollo de la romería fue grandioso. Dicen las crónicas que no recuerdan igual ni parecida las tradiciones de nuestra región. Tres secciones o columnas distintas que iban engrosándose en los cruces de caminos con numerosos grupos procedentes de los pueblos cercanos, confluyeron a primera hora de la mañana en el puente de Cornudilla, donde, simbólicamente y en medio del entusiasmo general, la cruz parroquial de Poza saludó a la de Oña, en representación de todas las presentes.

La peregrinación partió a las 4 de la madrugada de Oña, después de recibir a los vecinos de Penches y celebrar una Misa de Comunión. La primera sección siguió el camino a Poza por Pino, Cornudilla y Hermosilla (donde habían afluido los pueblos de Pancorbo, La Parte, Cubo, Miranda y otros), hasta sumar aproximadamente 2000 romeros. La segunda sección lo hizo por el otro lado del río Oca, es decir por Terminón, Castellanos y Salas, agregando a los procedentes de Bentretea, Cantabrana, Quintanaopio, Río Quintanilla, Aguascándidas, Padrones y otros, alcanzando unos 1800 romeros.

La tercera sección, la más numerosa, fue formada con los vecinos, sacerdotes y autoridades de Poza y pueblos limítrofes. Salió del templo parroquial pozano a las 7 de la mañana, en medio del repicar de campanas de la iglesia.

Las secciones, encabezadas por el clero y las autoridades, formaban interminables filas portando cruces parroquiales, pendones y estandartes de cofradías y asociaciaciones católicas -que pasaban de 40- y caminaban cantando el Rosario. Muchos iban descalzos en señal de penitencia.

Antigua fuente de la parte posterior de la desaparecida Hospedería del Santuario de Pedrajas, en Poza de la Sal. Al fondo, una vieja imagen de Nuestra Señora de Pedraxas pintada sobre la piedra. Se ha especulado con un posible origen romano de la fuente (Foto del autor).

Los actos en el Santuario

En el Santuario se entonó, bajo los acordes de las Bandas de Poza y Oña, el Himno compuesto para este acontecimiento por el P. Ignacio Hero, director del Círculo de Obreros de Oña, y se celebraron misas durante toda la mañana. A las 11 tuvo lugar la misa solemne, concelebrada por el párroco de Poza, Pedro Pérez Cantero, y 40 sacerdotes. En la presidencia figuraron el alcalde de nuestra villa, Vicente Alonso Díaz, el juez municipal, José Herrera, y resto de autoridades pozanas. Predicó desde el balcón de la antigua Hospedería, con gran elocuencia, el joven jesuita Rafael Vicente. Tocó el armonio el célebre P. Ibero, del Colegio Máximo, y asimismo las bandas de Poza y Oña interpretaron durante la misa algunas piezas; unidas, tocaron la Marcha Real en el momento del Alzar. Las comuniones a lo largo del día fueron muy numerosas.

Después de la comida, ya por la tarde, se rezó el Rosario y dirigió unas palabras a los presentes el párroco de Oña, Don Hermenegildo Real, terminando con vivas a la Virgen de Pedrajas, a la unidad católica, al Papa León XIII y a España. Tras ello leyó una profesión de fe y una bendición del Santo Padre a los peregrinos. Se repartiron con profusión limosnas, medallas y 4000 estampas como la que ilustra esta entrada, regalo hecho a todos por la cristiana generosidad de uno de nuestros hacendados a la usanza antigua castellana.

Tras una solemne procesión de la Virgen alrededor del Santuario, que concluyó con la colocación de la imagen en su altar, los peregrinos regresaron, antes de que se echara la noche, a sus pueblos de origen.

(Continuará)

Jaime Urcelay

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