Poza de la Sal, rarísimo lugar salinero. Así se refería a nuestra villa Manuel Azaña, después de visitarla en septiembre de 19261. Quien, pasados los años, sería presidente del Gobierno y de la República, captó bien la peculiaridad de Poza, marcada en el talante humano de sus gentes y en su paisaje por un procedimiento ancestral y singular de explotación de la sal.
Desaparecidas nuestras salinas en el cortísimo periodo de tiempo comprendido entre aproximadamente 1975 y 19852, cobran ahora especial valor las fotografías inéditas de los nuevos fondos de Virgilio Soto y Cirilo Saiz, del Archivo de la Diputación Provincial de Burgos, dedicadas a la temática salinera pozana. De ellas empecé a compartir una selección en la primera parte de esta entrada. Unidas a las no demasiado abundantes imágenes ya conocidas de otros fotógrafos y a otras iniciativas, como los dibujos de Eduardo Sáiz, el Centro de Interpretación de las Salinas existente en la villa o la reconstrucción de granjas en Rusalado, son un magnífico recurso para la recuperación visual de un patrimonio inseparable de la identidad de Poza de la Sal.
Pero continuemos ya, sin más preámbulos, con la selección de las imágenes de Virgilio Soto y Cirilo y sus correspondientes descripciones, que nuevamente propongo en base al estudio del referido Eduardo Sáiz y la ayuda de Martín Barcina.
6. Cirilo Saiz: «Árbol en flor en Poza de la Sal, al fondo las salinas». Fecha: 01/05/1963 (ADPBU – CS – 00570).
En primer plano, un almendro en flor, tan característico de Poza. Tras él, en la distancia, granjas de los valles de Lines y Trascastro, en la ladera sur del Castellar. Recortado en el horizonte, el castillo de los Rojas.
En estos términos trabajaron en la última época Nemesio Pérez, Valentina Pérez y su familia (“Malagueña”); Félix Tamayo (“el Peludo”), su hijo Marino (“Pichelis”) y familia; y Gonzalo Ortega (“Canene”) con sus hijas y nietos.
La imagen nos permite situar bien dónde está tomada la espléndida serie de fotografías de Ramiro Eizaguirre de los 60 en las que aparecen «Pichelis» y su mujer «Pura» trabajando la sal en Lines, antes de que pasaran a regentar el bar de Felipe Quintano3. También de esos lugares hay que situar la icónica foto, muy popular en Poza y también realizada por Eizaguirre, del grupo de salineros y amigos celebrando el día de su patrona, Santa María Magdalena, el 22 de julio de 19654.
7. Cirilo Saiz: «Salinas y caserío de Poza de la Sal». Fecha: 01/08/1963 (ADPBU – CS – 00751).
Panorámica del valle de Rusalado, dividido por La Torca. Las granjas de la izquierda son las que trabajaban “la Vitorón” y su marido Paulino Tamayo Fernández (“Marquitos”), a quienes ya me referí en las imágenes nº. 4 y 5 de la primera parte de esta entrada.
Esa zona es justamente donde se está ultimando una importante fase del ya mencionado proyecto de rehabilitación de las salinas, sobre el que acaba de publicar el Ayuntamiento de Poza un excelente vídeo.
Otros detalles presentes en la fotografía ya tuvimos ocasión de comentarlos con ocasión de la imagen nº 2, de Virgilio Soto, y de la 5, de Cirilo.
8. Virgilio Soto: «Máximo Ruiz trabajando en las Salinas de Poza de la Sal». Fecha: 20/08/1974 (ADPBU – VS – 04465).
Esta imagen es una de las publicadas, sin referencia de la autoría de Virgilio Soto, en el libro del P. Feliciano Martínez de 19845, si bien bastante recortada, con menos perspectiva. En las mismas condiciones, fue incorporada a Poza de la Sal. Retorno al origen.
Estas granjas son también las que filmó mi padre en super 8 en el año 1969. La calidad de la película es escasa, pero creo que se trata de la única que se conserva de los trabajos salineros en Poza6.
El salinero Máximo Ruiz (“el Hornero”), de espaldas, riega la era en el granjerío de zona sur del valle de Rusalado, la más próxima a la carretera del Páramo. Son bien visibles el pingoste y dos arquetones o depósitos intermedios para la muera. En primer plano, un pozo completamente vacío, señal de que se trata ya del declive final de las salinas pozanas. En algunos de los chozones y eras de la zona norte, al otro lado de La Torca, se aprecian también derrumbes.
Sobre Máximo Ruiz, auténtico maestro de salineros, al decir de Eduardo Sáiz7, habremos de volver con ocasión de otra fotografía que aparecerá en una próxima tercera y última parte de esta entrada.
9. Virgilio Soto: «Mujer trabajando en las Salinas de Poza de la Sal». Fecha: 20/08/1974 (ADPBU – VS – 04515).
La imagen está tomada desde el mismo lugar que la anterior, si bien el objetivo se enfoca un poco más a la derecha. La mujer que está lanzando la regadura de muera bien pudiera ser Eugenia Ruiz Sáiz, hija de Máximo, pues en esa época eran ellos, junto con el marido de Eugenia, Esteban Quintanilla González («Cachito»), quienes trabajaban esas granjas, cuyos propietarios residían en Bilbao. Máximo y su hija son protagonistas de otra memorable serie de fotografías de Ramiro Eizaguirre de los años 608.
Fueron los últimos en abandonar las salinas pozanas. El mencionado «Cachito» recordaba, años después, que, en aquel último tiempo, la familia producía cuatro vagones, entre la sal blanca y la negra. (…) La sal blanca se vendía a la gente de los pueblos, para matanzas, y la sal negra se vendía en León, para la ganadería y curtido de pieles9.
En ese verano de 1974 en que Virgilio Soto disparó su cámara en Rusalado para obtener esta imagen, o tal vez el del año siguiente, se ponía fin a la historia milenaria de una salinas de gran significación en la historia de Castilla, cuando la sal era considerada el oro blanco.
10. Virgilio Soto: «Vista de las Salinas de Poza de la Sal». Fecha: 20/08/1974 (ADPBU – VS – 04540).
Perspectiva nuevamente de Rusalado. Se aprecia muy bien cómo el arroyo de La Torca cruzaba de arriba abajo dicho término, cortándolo en dos zonas. Al fondo se observa el Camino de La Magdalena.
En primer plano, la puerta de acceso a una choza. Este característico elemento del Salero formaba parte de la estructura de madera o piedra de soporte bajo la era. Se trataba de un recinto cerrado con paredes de tablas, sirviendo, básicamente, para el entroje o almacenamiento de la sal, que se introducía cómodamente desde la era a través de la piquera.
Las chozas podían servir también para guardar aperos y herramientas e incluso para que la familia salinera cocinara y durmiera durante la temporada de fabricación de la sal, de mediados de junio hasta primeros de octubre. Hay que tener presente que se trabajaba intensamente desde las cinco de la mañana hasta la puesta de sol y que los salineros apenas salían del Salero.
Completo así esta segunda parte de la entrada, que tendrá continuidad con una nueva selección de imágenes salineras de Virgilio Soto y Cirilo. Hasta muy pronto.
Jaime Urcelay
Para leer la 1ª parte de esta entrada, pinchar aquí. Para la 3ª parte, pinchar aquí.
NOTAS
- Carta a su amigo -y después, cuñado- Cipriano Rivas Charif del 19 de septiembre de 1926, en Azaña, M. y Rivas, C.: Cartas 1917-1935 (Inéditas), Pre-Textos, Valencia, 1991, pág. 43. Azaña hizo por esas fechas una excursión por diferentes lugares de la provincia de Burgos, con motivo de su participación en un tribunal de oposiciones a notarías. ↩︎
- Resulta interesante -y a la vez muy triste- la serie de cuatro artísticas fotografías de Guido Klein Weiss realizadas en el año 1979, en plena ruina de los chozones y las eras del término de Rusalado. ↩︎
- Ver Cuevas, C. y Urcelay, J.: Poza de la Sal. Retorno al origen. La identidad de la villa burgalesa a través de la fotografía antigua, Segovia, 2021, págs. 142 a 149. ↩︎
- Ídem, pág. 150. ↩︎
- Martínez Archaga, F.: Poza de la Sal y los pozanos en la Historia de España, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 1984, pág. 28. ↩︎
- Salinas de Poza. Los últimos trabajos, 1969, Archivo Urcelay. ↩︎
- Sáiz Aldama, E.: Las salinas de Poza de la Sal, Diputación Provincial de Burgos, Burgos, 1989, pág. 12. ↩︎
- Ver Cuevas, C. y Urcelay, J.: op. cit., págs. 138 a 140. ↩︎
- Fernández, M.J. y Trespaderne, F.: «Poza, un pasado ligado a la sal», Diario de Burgos, 5 de diciembre de 1993. ↩︎





