
Retomando el nombramiento en 1523 del historiador y poeta Andrea Navagero como embajador extraordinario de la República de Venecia, junto con Lorenzo de Priuli, en la corte carolina, debe señalarse, antes de nada, que coincidió con un momento especialmente delicado de las relaciones internacionales y, en concreto, para los intereses de Venecia, sumida en una cierta crisis de su hegemonía comercial del Mediterráneo.
El mismo año 1523, Carlos V y dicha República habían concluido un acuerdo de paz, dando lugar a una alianza secreta a la que se unieron Inglaterra, Fernando I de Habsburgo, el papa, Florencia y el Ducado de Milán. Por ello, la primera misión de Navagero y Priuli era asegurar la aplicación de ese acuerdo, pero, a la vez, tratar de no comprometer las relaciones con el aliado francés, al que se consideraba garante de sus fronteras.
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