Andrea Navagero. Los despachos diplomáticos y la relación ante el Senado (V)

Efigie de Andrea Navagero que aparece en el libro Hieronymi Fracastorii Veronensis Opera omnia…, Venecia, 1555.

En anteriores entradas ya se ha mencionado la escasa atención que en España se ha prestado a los despachos o cartas diplomáticas de Andrea Navagero, poeta y embajador de Venecia en la corte del emperador Carlos V entre los años 1523 y 1528. García Mercadal llega a afirmar que nada se sabe de los despachos que [Navagero] pudo remitir desde España1.

Me refiero a los escritos que periódicamente enviaba a la Señoría, órgano colegiado supremo de la compleja arquitectura del gobierno de la República de Venecia2, dando cuenta del desarrollo de su misión y de los diferentes sucesos que se iban produciendo.

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Andrea Navagero. Embajador en la corte del emperador Carlos V (II)

Retrato de Andrea Navagero. Copia de un artista de Roma, probablemente del siglo XVIII, del célebre cuadro de Rafael (Museo del Louvre).

Retomando el nombramiento en 1523 del historiador y poeta Andrea Navagero como embajador extraordinario de la República de Venecia, junto con Lorenzo de Priuli, en la corte carolina, debe señalarse, antes de nada, que coincidió con un momento especialmente delicado de las relaciones internacionales y, en concreto, para los intereses de Venecia, sumida en una cierta crisis de su hegemonía comercial del Mediterráneo.

El mismo año 1523, Carlos V y dicha República habían concluido un acuerdo de paz, dando lugar a una alianza secreta a la que se unieron Inglaterra, Fernando I de Habsburgo, el papa, Florencia y el Ducado de Milán. Por ello, la primera misión de Navagero y Priuli era asegurar la aplicación de ese acuerdo, pero, a la vez, tratar de no comprometer las relaciones con el aliado francés, al que se consideraba garante de sus fronteras.

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Andrea Navagero. Biografía y obras (I)

Andrea Navagero, grabado de Theodor de Bry (c. 1597).

Andrea Navagero (Venecia, 1483 – Blois, Francia, 1529), es una personalidad poco conocida en España. Algunos pueden recordarle por una cita aislada en nuestras historias de la literatura, no tanto por su propia obra como por la influencia ejercida en el arte literario de nuestro poeta Juan Boscán (Barcelona, 1487 – 1542), reformador de la métrica castellana[1]. Otros, tal vez caerán en la cuenta de que se trata del personaje que aparece, junto con Agostino Beazzano, en el célebre doble retrato obra del gran pintor renacentista Rafael Sanzio[2].

Uno de nuestros mayores sabios nacionales, Marcelino Menéndez Pelayo, le consideraba, sin embargo, una figura destacadísima del Renacimiento italiano. A él se refiere en términos muy elogiosos, compartidos con Baltasar Castiglione, el embajador del papa, buen amigo de Navagero y partícipe también, aunque más en segundo plano, de los sucesos de Burgos que dieron lugar a la detención de los embajadores de la Liga en Poza de la Sal (Burgos).  

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El libro de «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528)», en la revista «Diplomacia Siglo XXI»

Agradezco a la revista Diplomacia Siglo XXI, órgano de comunicación de la Academia de la Diplomacia, la inclusión en su último número (170), de mayo de 2024, de una amplia y bien ilustrada reseña de mi libro «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528)».

Espero que el curioso episodio histórico al que se refiere este trabajo de investigación resulte de interés para quienes se dedican a la diplomacia.

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Diario de Burgos se hace eco de «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528)»

Agradezco a Silvia Fernández, corresponsal de Diario de Burgos en la comarca de La Bureba, la reseña, publicada el pasado domingo 12 de mayo, de mi reciente libro «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528). El testimonio de Andrea Navagero y otras fuentes contemporáneas».

El periódico burgalés ha tenido además la gentileza de incluirme en su sección El semáforo de ese mismo día. Un verdadero honor poder contribuir al conocimiento de la historia de Poza de la Sal.

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«La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528)», en La Bureba 30 Días

Agradezco mucho a Cristóbal Cuevas y a La Bureba 30 Días, periódico de la comarca burgalesa del mismo nombre, la atención en el último número al libro «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528)», que acabo de publicar.

El artículo de la revista presenta un completo resumen del contenido del libro, destacando al final el protagonismo de Poza de la Sal durante cuatro meses en la relaciones internacionales, como consecuencia del episodio investigado en este trabajo. Unos hechos que tuvieron lugar, afirma, «en un tiempo convulso, testigo del esplendor del Imperio carolino, el nacimiento de las naciones modernas y el amanecer de la idea de Europa».

Para descargar el núm. 217 (febrero de 2024) de La Bureba 30 Días, pinchar aquí.

Por fin, «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1528)»

Después de una larguísima investigación -llegué a pensar que, en el afán de curiosear todo, no se acabaría nunca-, ha visto por fin la luz «La detención en Poza de la Sal de los embajadores de la Liga (1928). El testimonio de Andrea Navagero y otras fuentes contemporáneas».

Mariano Bailly-Baillière, queridísimo amigo, ha hecho la maquetación, e Ichi, la pequeña de mis hijos, sufrida cómplice de mi obsesión con Navagero y el episodio pozano, ha diseñado la portada. Además de haber quedado preciosa, creo que ha captado perfectamente el alma de una obra que, al pretender documentar hasta el último detalle el testimonio de Navagero y lo ocurrido en Poza en aquellos meses del invierno de 1528, tiene en su texto una forma más académica de lo que yo hubiera querido.

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El misterio de la ciudad romana de Flaviaugusta, en Poza de la Sal (Burgos)

Reconstrucción de una parte de las ruinas de Flaviaugusta a partir de las imágenes del georradar, realizada por Vallés, Ortiz y Martín (Fuente: Proyecto Cerro Milagro).

En 2021 se iniciaron en Poza las primeras excavaciones de la ciudad romana de Flaviaugusta. Un sueño que llevaba esperando casi 100 años y que ya parecía inalcanzable.

Todo apunta a que las ruinas de este asentamiento fueron sometidas, a lo largo de los siglos, a una grandísima devastación. Pero, tanto su formidable extensión -mostrada en los estudios previos con el georradar-, la significación y abundancia de los objetos hallados en el pasado y lo que puede sugerir su relativa proximidad al rico depósito salino del diapiro pozano, hacen que podamos esperar mucho de estos trabajos.

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Poza de la Sal en «Puentes singulares de Burgos. Unir orillas, abrir caminos», de Miguel A. Moreno Gallo (coord.)

Dentro de la serie de entradas que estoy dedicando a la presencia de Poza de la Sal en las monografías recientes sobre la provincia de Burgos, llega ahora su turno a Puentes singulares de Burgos. Unir orillas, abrir caminos, obra colectiva de Pedro L. Hombría, Gonzalo Andrés, Lena S. Iglesias, María José Zaparaín, René Jesús Payo y Miguel A. Moreno Gallo (coord.) (1).

Fruto de un serio trabajo de elaboración multidisciplinar y con magnífica edición de la Diputación Provincial de Burgos, el libro consta de cuatro estudios monográficos y un amplio capítulo final –Catálogo de puentes singulares de la provincia de Burgos-, firmado por Miguel A. Moreno Gallo. En él hace inventario -con formato de fichas clasificadas por cuencas fluviales- de más de 450 puentes singulares burgaleses, del total de 4691 puentes con que oficialmente cuenta la provincia. Cada ficha presenta la información básica y una imagen en color del correspondiente puente.

La publicación de esta importante obra es un buen pretexto para revisar y reunir aquí las dispersas informaciones sobre los puentes pozanos, tomando como punto de partida los datos que proporciona el mencionado Catálogo de puentes singulares.

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Los pleitos de hidalguía en Guipúzcoa. Expedientes del apellido Ucelay o Urcelay (I)

Sello con el escudo originario de la Provincia de Guipúzcoa. 1514.

El antiquísimo reconocimiento en la Corona de Castilla de la hidalguía de las familias originarias de Guipúzcoa y Vizcaya es tema poco conocido para la mayoría de los españoles de hoy, si exceptuamos las grotescas reminiscencias de aquella realidad en la popular película de cine «Ocho apellidos vascos».

Pocos saben, en efecto, que desde el siglo XVI existió, ya plenamente desarrollada, una presunción universal de hidalguía de guipuzcoanos y vizcaínos. Por ella, todos los solares o caseríos de estas tierras eran nobles y, por ende, lo eran también los descendientes de aquellos, independientemente de su nivel social. Es lo que el P. Manuel Larramendi llamó en el siglo XVIII el igualitarismo vasco, que no deja de ser un profundo sentido de la universalidad basada en el respeto de los fueros de la personalidad humana, como escribió el ilustre genealogista Juan Carlos de Guerra.

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