Empezaré por aclarar en qué consiste «la Covada», que es cosa poco conocida. A más de uno, además, va a sorprenderle.
Como explica Jaime L. Valdivielso en un artículo de síntesis de las investigaciones sobre el tema (1), se trata de un rito o acto de público reconocimiento de la paternidad que se practicó entre algunos pueblos de la antigüedad. Consistía fundamentalmente en que, tras el parto, y mientras la mujer parturienta volvía a sus labores y quehaceres domésticos habituales, el marido se metía en la cama simulando los dolores del parto y recibiendo los cuidados y atenciones que debían haberle proporcionado y ofrecido a la madre.