
La primera noticia que tuve de “El Porvenir de Poza”, siendo todavía niño, tiene para mí un punto simpático: cuando en Urchala, la casa de mi abuela en el pueblo, se echaba la partida de chinchón, dominó o parchís (o sea, todas las tardes), las anotaciones se hacían en el revés de los restos de unos viejos talonarios de recibos, de los años 20, de la “Sociedad Anónima ‘El Porvenir de Poza’. Fábrica de Electricidad”. Confieso que no recuerdo haberme planteado en aquel tiempo de dónde habría salido aquello…
Pasados los años supe que, en el paraje de Los Molinos, en el Camino de Padrones, cerca de las ruinas del Convento de San Bernardino, había existido una central hidroeléctrica que, durante bastante tiempo, había suministrado la energía eléctrica a Poza.
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