Investidura en la Hermandad de Caballeros Hijosdalgo de Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid

Después de una serie de providenciales encuentros y coincidencias, el pasado sábado 21 de septiembre tuve el inmenso honor de ingresar en la Hermandad de Caballeros Hijosdalgo de Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid (*).

Se trata de una asociación con origen en la antiquísima Hermandad o Junta de la Merindad del Río Ubierna, probablemente constituida en dicho territorio burgalés en tiempos del segundo conde de Castilla García Fernández (970-995), aunque no faltan testimonios que la sitúan incluso antes, en tiempos del conde de Castilla Diego Rodríguez Porcelos (884).

Siguiendo costumbres y necesidades de la época, su propósito fue agrupar y hermanar a los caballeros y escuderos hijosdalgo que tenían vecindad en las villas, aldeas y lugares de la referida Merindad del Río Ubierna. Entre esas aldeas se encuentra Vivar del Cid, solar del héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar. Su padre, el infanzón Diego Laínez, conquistó en 1055 a los navarros el castillo de Ubierna, conociéndose ya en esa época la existencia de la Hermandad como milicia permanente para la defensa frente a las incursiones sarracenas.

Según se menciona en el Códice Padrón de la Hermandad abierto en 1585, la Hermandad, en su configuración actual, se fundó en la segunda mitad del siglo XIV, durante el reinado de Juan I de Castilla (1379-1390), a semejanza de otras hermandades castellanas.

La refundación de 1920

En 1835 la Hermandad deja de reunirse a causa de la abolición por el liberalismo de las instituciones del Antiguo Régimen. No obstante, el Códice y numerosos expedientes de hidalguía fueron custodiados hasta que en 1892 se constituyó una nueva Junta, pero el Capítulo no vuelve a reunirse hasta 1920, año en que se recupera parte de la documentación perdida.

En 1950 se decide celebrar una reunión anual en la que se rinda el culto tradicional a Nuestra Señora de Montesclaros y al mismo tiempo se recuerden los hechos de nuestros gloriosos antepasados para norma de la conducta de aquellos que como descendientes suyos, estamos obligados a imitarlos.

En las décadas finales del siglo XX la Hermandad conoce un importante auge y en 2006 el Arzobispo de Burgos aprueba su constitución también como asociación privada de fieles. Los Estatutos prescinden, por decisión de los últimos Capítulos celebrados, de los fines materiales originarios de la Hermandad milenaria, pero se mantienen los relativos al espíritu de aquellos castellanos recios. En concreto, establecieron los siguientes fines:

  • Promover el culto a Nuestra Señora de la Virgen de Montesclaros, patrona de la Merindad de Ubierna.
  • Dar testimonio cristiano en todo momento y lugar, de modo especial de amor al prójimo.
  • Ayudar a las iglesias, conventos y monasterios del entorno próximo.
  • Cooperar con todos los pueblos que, desde tiempo inmemorial, forman la Hermandad de Río Ubierna y Vivar del Cid.
  • Ensalzar y defender los valores religiosos, morales y patrióticos encarnados en la vida heroica de Rodrigo Díaz de Vivar.

El número de plazas de caballeros en la Hermandad está limitado a 60, para de esta manera evocar los 60 pendones que, de acuerdo con el Cantar de Mio Cid, acompañaron a este en su destierro.

En el Monasterio de San Pedro Cardeña

La emotiva ceremonia de investidura de los nuevos caballeros (**), coincidente también con la celebración del Capítulo General, tuvo lugar en el Monasterio de San Pedro Cardeña, actualmente de monjes trapenses y de tan significativa relevancia en los versos del Cantar, al haber sido allí donde el Campeador dejó a su mujer y a sus hijas cuando marchó al destierro. Fue también el lugar en el que, de acuerdo con la historia, Doña Jimena dispuso que se enterraran los restos del Cid, tras tener que abandonar Valencia en el año 1102, por orden del rey castellano, ante el asedio de los almorávides.

Los cuatro novicios fuimos acogidos por el Maestre de la Hermandad en el claustro del Monasterio, dirigiéndonos a continuación en procesión, precedida por los impresionantes pendones concejiles de las villas de la Merindad de Ubierna, hasta la iglesia. Allí el Abad del Monasterio celebró la Eucaristía y nos dirigió una homilía de gran profundidad espiritual, siguiendo el hilo de la historia de Cardeña y sus monjes. Una historia, afirmó, de fidelidad de los hombres, pero, sobre todo, de fidelidad de Dios.

Al acabar la Santa Misa, se realizó el acto de investidura con toda solemnidad. El Maestre nos dio el espaldarazo con la Tizona y, acompañados de nuestros padrinos, nos tomó juramento a los novicios:

¿Juráis a Dios por vuestra fe y prometéis a España por vuestro honor servir bien y con lealtad al Fuero Viejo de Castilla y a las Reglas de la Hermandad?

Tras ello y ya con nuestra capa-hábito y venera en el cuello, nos integramos en el coro con nuestros nuevos hermanos, de los que recibimos una cálida acogida. Se nombraron también cuatro nuevos e ilustres Caballeros de Honor, entre ellos los respectivos presidentes de las diputaciones provinciales de Burgos y Valencia y el general gobernador militar de Burgos (ver la reseña periodística en Noticias Burgos). Terminamos con el rezo de un responso ante las antiguas sepulturas del Cid y su esposa, para volver a la puerta del claustro con una nueva procesión.

El Grupo de Danzas de Villalbilla de Burgos

Debo destacar también que durante toda la jornada nos acompañó el maravilloso Grupo de Danzas de Villalbilla de Burgos. Con sus vestimentas y su música, sus canciones de la misa castellana y sus danzas, aportó una bellísima atmósfera de entraña popular y tradicional de Castilla, evocando así las raíces de la Hermandad.

En definitiva, una emocionante y completísima jornada, vivida en compañía de mi familia, en la que tuve muy presente a mi buen padre (q.e.p.d.), investido también Caballero de esta Hermandad hace ahora casi treinta años. Quiera Dios concederme, por mediación de la Virgen de Montesclaros, fidelidad al impagable legado moral que él me dejó y a los compromisos adquiridos el pasado sábado en el Monasterio de Cardeña.

Jaime Urcelay

(*) Los datos históricos que expongo a continuación sobre la Hermandad están tomados, a veces literalmente, del reciente libro de Pedro López Ortega, mi Maestro de Novicios, «Hermandad de Muy Ilustres Caballeros Hijosdalgo de Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid. Recorrido histórico», Burgos, 2024.

(**) Una crónica completa de la investidura, con abundante material gráfico, puede verse en este enlace.

[Entrada actualizada el 07/10/2024]

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